INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

Uruguay: entre la continuidad y el cambio

Las elecciones generales de la República Oriental del Uruguay se realizarán el 27 de octubre, el mismo día que en la Argentina. Las grandes incógnitas son si el Frente Amplio conseguirá un cuarto mandato, un hecho casi histórico para una fuerza política uruguaya o si por el contrario, el Partido Nacional volverá al poder del que estuvo apartado los últimos 25 años. Por otro lado, será importante ver el desempeño del histórico Partido Colorado, que tuvo un gran proceso de renovación; el debut de Cabildo Abierto, una fuerza claramente conservadora en lo social y como les irá a los partidos verdes y de izquierda.


Por Gerardo Delgado



El domingo 27 de octubre de 2019 podría llegar a marcar un cambio histórico en Uruguay. El Frente Amplio podría llegar a perder la elección en su intento por conseguir un cuarto mandato. Las encuestas subrayan que si bien en la primera vuelta lograría un apoyo en torno al 40 %, en un ballotage la situación seria de por sí mucho más complicada. ¿Las razones? El natural agotamiento de una fuerza con quince años de gestión, el aumento en la inseguridad, el estancamiento económico en los últimos años, la lentitud en posicionarse respecto a la grave situación en Venezuela, la alta presión impositiva y algunos casos de corrupción. Por otro lado, cuenta con varios logros para mostrar: estabilidad económica, una disminución notable en los índices de pobreza, una inversión muy importante en sanidad y el desarrollo de una agenda fuerte en derechos sociales y humanos. La coalición de centroizquierda presenta a Daniel Martínez, el intendente de Montevideo, miembro del Partido Socialista, como su candidato a presidente junto a la edila Graciela Villar, proveniente del Partido Comunista y torturada en la última dictadura militar. Martínez cuenta con imagen positiva alta debido a su buena gestión como intendente en comparación con la anterior. Martínez trata de vender una esperanza a futuro, es por eso que su jingle principal dice “vamos a hacerlo mejor”, admitiendo indirectamente una autocrítica de los errores cometidos en los últimos años de gestión. El FA también utiliza el recurso del miedo al pasado en relación a los gobiernos blancos y colorados de los 80 y 90, una especie de “campaña del miedo” suavizada.


El Partido Nacional se encuentra en un proceso de reorganización tras la feroz interna entre el actual candidato Luis Lacalle Pou y el outsider Juan Sartori. Lacalle Pou busca retener los votantes de Sartori y, a la vez, evitar la fuga de votantes por derecha hacia el partido Cabildo Abierto. Lacalle Pou por otro lado enfrenta el problema de tener una imagen negativa alta con el 47 %, según la última encuesta de la consultora Factum. Sin embargo, el llamado “antifrenteamplismo” lo posiciona bien en un ballotage. Su campaña se focaliza en la desregulación del Estado de manera gradual, su reducción para achicar el déficit fiscal, una baja sustancial de la carga impositiva, crear créditos para la primera vivienda y un congelamiento en las tarifas de servicios públicos. El eslogan de su campaña es “Lo que nos une”, tratando de armonizar las diferencias que existen con el Partido Colorado y Cabildo Abierto de cara al ballotage e incluso ha ido más allá y llamado a Talvi su “socio”. En caso de triunfar en la segunda vuelta, el Partido Nacional deberá articular una coalición variopinta para lograr la mayoría en las cámaras legislativas. Si bien su campaña se centra en un cambio, Lacalle Pou quiere dejar en claro que respetará las leyes de derechos sociales y humanos conquistados en las gestiones frenteamplistas, a pesar de haber votado mayoritariamente en su contra.


El Partido Colorado logró una renovación política de la mano de Ernesto Talvi, quien venció holgadamente en las internas al expresidente Julio Sanguinetti. Si bien se define como un liberal que busca la igualdad, su pasado lo pone en jaque. Talvi fue un Chicago Boy que trabajó en el Banco Central del Uruguay aplicando planes ortodoxos entre 1990 y 1995 y un economista de confianza del expresidente Jorge Batlle. Su objetivo es diferenciarse de Lacalle Pou apelando al voto de quienes se sienten más identificados con figuras más centristas dentro del FA, como el ministro de economía Danilo Astori. Propone reducir el déficit pero redireccionando gastos en favor de la educación y haciendo énfasis en la inversión en infraestructura escolar en aquellas zonas donde se focaliza la pobreza.


En tono con el crecimiento del conservadurismo en la región, el partido Cabildo Abierto se alza como la cuarta fuerza con un promedio del 10 % en las encuestas. Nace cuando el excomandante en jefe de las Fuerzas Armadas uruguayas, Guido Manini Ríos, es cesado en funciones en abril de 2019 por el presidente Tabaré Vázquez luego que cuestionara la manera en que la Justicia uruguaya estaba llevando a cabo los juicios de lesa humanidad. Esta no había sido su única polémica. Anteriormente, había organizado una misa para el Día del Ejército, claramente en contra del espíritu de un país que ha estado siempre a la vanguardia de la separación de la Iglesia del Estado, y había tenido actitudes negacionistas al minimizar lo sucedido en el último gobierno cívico-militar. El partido se define como “artiguista” afianzándose en tradición nacionalista en el campo económico. Sin embargo, es claramente ultraconservador en las temáticas sociales al ser el único partido que cuestiona la “ideología de género”, la ley de derecho a las personas transexuales, la despenalización del aborto y la inmigración. El partido cuenta con el apoyo de la llamada “familia militar” sin embargo se ha destacado por tener apoyo en la comunidad evangélica, la cual está teniendo un crecimiento veloz en los departamentos fronterizos con Brasil. El partido tuvo su primer test en las primarias: logró la asombrosa cifra de 55 mil votos. Resta saber si obtendrá lo que le indican las encuestas o si su electorado se inclinará hacia otros partidos con más chances.


El campo del ecologismo podría llegar a tener un notable crecimiento, influenciado tanto por temáticas internacionales como las locales. Son dos partidos: el PERI (Partido Ecologista Radical Intrasigente) y el PVA (Partido Verde Animalista). En las elecciones de 2014 solamente obtuvieron un muy magro 0,7 %, hoy las encuestas les dan en torno al 3%. A nivel local el anuncio de la construcción de una nueva planta de la empresa finlandesa papelera UPM fue el detonante de su apoyo. El debut de Unidad Popular también será interesante, la formación de izquierda fue creada en 2006 luego que Tabaré Vázquez firmara un pacto comercial con EEUU, tiene una posición muy contraria respecto al uso del glifosato y la explotación minera. Las encuestas indican que estarían con posibilidades de conseguir entre 1 y 2 diputados por Montevideo. Existen otras expresiones muy minoritarias en el espectro político como el Partido Digital, partidarios de la democracia directa y el Partido de los Trabajadores, un partido trotskista conectado con el Partido Obrero de la Argentina.


Es evidente que Uruguay se encuentra ante la disyuntiva entre el cambio y la continuidad. En una América del Sur donde las fuerzas de centroderecha, liberales y de derecha, que anteriormente lograron imponerse a los fuerzas gobernantes de izquierda y centroizquierda, tienen problemas de gobernabilidad (Lenin Moreno, Macri, Bolsonaro, Piñera) lo que pase en Uruguay puede llegar a ser de vital importancia. Esta es la primera parada antes de una segunda vuelta que será definitoria para la historia del país.


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