INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

Universal, secreto y obligatorio: la historia de una lucha que no acaba

Hoy 23 de Septiembre, se conmemora, desde 1997 y por Ley N.º 24.785, el Día Nacional de los Derechos Políticos de la Mujer. La fecha se eligió como homenaje a la sanción de la Ley N.º 13.010 que, en septiembre de 1947, estableció el derecho a voto de las mujeres.


Por Amparo Aguero Solis



Cuando se sancionó aquella ley, hacía 35 años que regía en Argentina la Ley Sáenz Peña cuyo debate había puesto sobre la mesa el voto femenino. No obstante, las mujeres quedaron fuera puesto que, a partir del Código Civil de 1871, eran consideradas “incapaces” de valerse por sí mismas. Esto no impidió que el voto se nombrara “universal, secreto y obligatorio”, sentencia que, a nuestro parecer, sienta las bases de la profundidad real que requieren ciertos cambios. En efecto, en 1912, “lo universal” podía dejar fuera a la mitad de la población.


Por supuesto que el voto de la mujer no fue un regalo de un partido político en particular. Fue el fruto de una lucha de años que acompañaba una ola de movimientos sufragistas feministas que había iniciado a fines del siglo XIX en el extremo sur del mundo (Nueva Zelanda) y que hoy sigue incompleta (para nada llamativo resulta el hecho de que, si bien en muchos estados el sufragio femenino encuentra muchísimas limitaciones, hay uno solo en el que ninguna mujer puede elegir o ser elegida: la Ciudad del Vaticano).


En Argentina, la lucha estuvo encabezada por mujeres socialistas y anarquistas y tuvo varios momentos históricos dignos de conmemoración. Por ejemplo, en 1907, la socialista Alica Moreau de Justo creó el Comité Pro-Sufragio Femenino de Argentina, y, en 1911, Julieta Lanteri votó como primera mujer sudamericana, tras sucesivas presentaciones legales. No obstante, luego de su rebelde victoria, el voto de la mujer se prohibió explícitamente al incluirse como requisito para empadronarse el registro del servicio militar. Solo a modo anecdotario, valga mencionar que Julieta no bajó los brazos y en 1919 aprovechó un vacío legal y se presentó como candidata a diputada del Partido Feminista Nacional y obtuvo 1730 votos.


Como parte de un contexto de lucha internacional, larga, compleja y dolorosa, y cuatro años después de la sanción de la ley, el 11 de noviembre de 1951 miles de mujeres argentinas (el 90% del padrón femenino) concurrieron a ejercer su recientemente conquistado derecho al voto. Esta conquista, durante el gobierno peronista, fue la antesala del reconocimiento a otros derechos, como la patria potestad (1949) y el divorcio (1954). Fue un punto de partida, fue una victoria.


No obstante, nos interesa promover una lectura crítica de esta efeméride, especialmente, de que se haya elegido para conmemorar el Día Nacional de los Derechos Políticos de la Mujer. Haber ganado el derecho a presentarnos ante las urnas cada 4 años para ejercer el voto no trae consigo, necesariamente, el fin de las desigualdades. No es el voto la única manifestación del ejercicio de nuestros derechos políticos (si bien no queremos menospreciar su importancia) ni la sanción de una ley, la certeza de que el sistema deja de ser patriarcal (valga a modo de ejemplo que, habiendo tenido una pionera Ley de Cupo Femenino desde 1991, fue necesario no obstante este mismo año revisar los porcentajes de mujeres que participan/pueden participar de nuestras cámaras y asambleas). Además, no es menor atender a la situación de otras minorías cuya participación política sigue siendo hoy arcaicamente restringida.


El llamado es a celebrar cada ley, pero a no dormirnos en los laureles y a no dejar de salir a las calles. Los derechos no se ganan, se conquistan y se conservan poniendo el cuerpo por les que no están, por les que lo pusieron antes. Y, porque lo personal es político (y, como vimos, lo universal, patriarcal), las mujeres trans, cisgéneros y las personas con identidades disidentes tenemos hoy un rol activo como sujetas sociales y políticas en la cotidianeidad de nuestras camas, nuestras casas, nuestros trabajos, y “nuestras” calles, ese es, consideramos el verdadero ejercicio de los Derechos Políticos de las Mujeres.


Valoramos la pluralidad de opiniones. Las notas publicadas por Política en Jaque no necesariamente representan los valores de la organización.

© 2020 Todos los derechos reservados. Política en Jaque - Organización Política.