INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

Una educación “adaptada”

En el documento Desarrollando Talento, publicado originalmente en 2017, y relanzado al año siguiente, se establece una presentación de la reforma del sistema educativo en el que se incluye la propuesta de la UniCABA, y en los artículos de la respectiva ley se sostiene una visión donde uno de los conceptos que mayor presencia cobra es el “adaptación”. Al señalar que la escuela debe ser “motivante y desafiante, adaptada a la innovación y la tecnología” (GCBA, 2017, p. 13), se sostiene que es la educación la que debe adaptarse al ritmo mundial, marcado por las condiciones que impone el mercado y el avance de la tecnología.


Por Lucas Ochoa, Dino Bórtoli, Max Povse y Dulce Zabalo



La inevitabilidad del cambio, tanto económico como tecnológico, haría que el sistema educativo sea quien deba adaptarse a esta nueva situación coyuntural. Por ejemplo, en el apartado sobre los fundamentos iniciales del modelo universitario del documento, se indica que: “las instituciones educativas se encuentran hoy ante la necesidad de renovarse haciendo frente a una realidad cambiante, compleja y múltiple, o quedarse en la obsolescencia” (GCBA, 2017). Es decir, el sistema educativo es quien debe hacer frente a una realidad que se impone, inevitable, consagrada e incuestionable y operar en consecuencia.


En una carta a la comunidad educativa firmada por la ministra en mayo de 2018, esta idea vuelve a estar presente al señalar que el enfoque está puesto en “cómo logramos que la enseñanza esté en sintonía con los cambios y avances de este siglo” (Acuña, 2018). Además, agrega que los criterios a los cuales responderá el diseño curricular e institucional de la UniCABA será la “modernización” y la “actualización”: un diseño que se actualiza a lo que impone y determina la realidad.

En una entrevista, la Secretaria de Innovación y Calidad Educativa del Ministerio de Educación de la Nación, Mercedes Miguel argumentó:


Los sistemas educativos no están reaccionando a la velocidad del cambio que está sucediendo en las economías globalizadas. […] Si no cambiamos rápidamente […], vamos a tener jóvenes que van a egresar de una escuela secundaria para ingresar a un mercado laboral que no los va a necesitar. Van a ser excluidos de la sociedad. (Feldfeber, 28 de octubre de 2017)


En este sentido, el documento Profesores Excelentes del Banco Mundial también utiliza el concepto de “adaptación” con el mismo sentido:

Los profesores también deben ayudar a que los estudiantes desarrollen competencias en una amplia gama de esferas valoradas en una economía mundial integrada: […] adaptación al cambio, y capacidad para dominar nuevos conocimientos, capacidades y las cambiantes demandas del empleo a lo largo de sus vidas. (Bruns y Luque, 2014, p. 50)


Es posible apreciar que se produce una operación similar: la realidad es la que demanda y la que determinará cómo deberá responder la educación. En Desarrollando Talento, cuando se establecen las funciones del nuevo perfil docente que se buscará promulgar, se indica que este deberá desarrollar el potencial de cada persona, que tendrá “actitud emprendedora”, que “usa las tecnologías”, que es “flexible” y que “se adapta al cambio” (GCBA, 2017).


De esta manera, el sujeto a educar deberá desarrollar competencias para afrontar “las cambiantes demandas de empleo”, es decir, ejercitar un ejercicio mental para poder recibir, neutralizar y reconocer un constante “vivir en la incertidumbre”, como supo manifestar el entonces ministro de Educación nacional y actual senador Esteban Bullrich en el panel “La Construcción del Capital Humano para el Futuro” en el Foro de Inversiones y Negocios, en 2016 (Feldfeber, 28 de octubre de 2017).


La definición de “capital mental” que puede encontrarse en un documento de la Provincia de Buenos Aires refuerza esta concepción: lo define como “la totalidad de recursos cognitivos, emocionales y sociales con los que una persona cuenta para desenvolverse en la sociedad, adaptarse al entorno e interactuar con los demás y con el medio ambiente” y comprende “capacidad cognitiva, inteligencia emocional, capacidad de aprendizaje flexible y eficiente, y capacidad de adaptación” (Unidad de Coordinación para el Desarrollo del Capital Mental [UCDCM], s.f.), es decir que el concepto de adaptabilidad se presenta de forma constante y repetitiva con un tipo de significación especial.


En la Ley UniCABA, esta idea se reafirma cuando se señala que se fomentará “la participación activa en la vida económica, social y cultural, con actitud crítica y responsable y con capacidad de adaptación a las situaciones cambiantes de la sociedad del conocimiento”, mientras que en Desarrollando Talento se propone transformar “la educación pública para que los chicos adquieran las herramientas que demandará el futuro. Escuelas del futuro necesitan docentes del futuro” (GCBA, 2017)


Se vuelve a sostener a la realidad y al futuro incierto como los demandantes de la reforma, innegables e inevitables, a los cuales el sistema educativo deberá adaptarse, formando docentes y estudiantes que desarrollen competencias para hacer frente a ello, rememorando un viejo apotegma relacionado con el concepto del darwinismo en el cual se plantea la teoría de que “sobrevivirá quien mejor se adapte al cambio”.


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