INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

Un paso más cerca

Con la adhesión al Protocolo para la interrupción legal del embarazo en la Legislatura porteña, los derechos de las personas gestantes se expandieron. Hoy reflexiono sobre el significado, el valor y las implicancias que la atención integral conquistada tiene para lxs pibas y pibxs que podrán acceder al derecho de interrumpir legalmente su embarazo.


Por Autorx Aunónimx

16 de julio de 2020. 50 a favor, 7 en contra y 3 abstenciones. Es el mensaje casi perfecto que estuviste esperando por años. Se aprobó la adhesión al Protocolo para la atención integral de las personas con derecho a la interrupción legal del embarazo en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Miles de pibas y pibxs gestantes siguieron la votación por streaming. Hoy, quiero reflexionar respecto a lo que este protocolo va a significar para ellxs, para nosotrxs, para lxs hijxs de las brujas que no pudieron quemar.


No voy a caer en la chicana habitual de la falsa dicotomía aborto si/aborto no, a mi criterio ya está más que saldada. La real dicotomía es aborto legal/aborto clandestino, porque lo que importa es eso; no morir desangrada en una bañera o en un consultorio clandestino, no ser juzgada o encarcelada por ejercer el derecho a decidir sobre el cuerpo propio. Como decía hace un tiempo una nota de esta misma página, esta dicotomía no deja de ser una bandera que duele en la piel.


El protocolo, como tal, lista una serie de principios rectores. Quisiera no solo mencionarlos, sino ver las implicancias que cada uno tiene para lxs pibxs.


Transparencia activa

Para la información presentada a lx pacientx, transparencia. Cuando te encontrás en esa situación, cuando no sabés para donde disparar y sentís que el mundo se abre bajo tus pies, sería tan importante que unx profesional te explicara todas tu opciones. Hoy, en realidad, no te dan mucha opción, y menos cuando no tenés recursos.


Accesibilidad

Hablando de recursos. Te pido que te imagines, por un segundo, recién llegada del interior a la Ciudad, sin un mango. Por algún motivo, te enfrentas ante esta decisión que va a cambiar tu vida, de eso no hay duda. Todas tus opciones implican gastar miles de pesos que no tenés y contactarte con gente en la clandestinidad. ¿Pudiste imaginarlo?


No judicialización

El miedo. Sí, ese miedo a que, cuando vas a la guardia desangrándote, el médico que te toque dé parte a las autoridades porque no creyó tu versión. El miedo a terminar judicializada, o peor, a caer dentro de esos pocos casos aceptados —claro, porque tu vida está en peligro o porque te violaron—. El miedo a que al intervenir, la justicia patriarcal te haga revivir el infierno que ya viviste, que se tome todo el tiempo del mundo y que el permiso llegue tarde, muy tarde.


Confidencialidad

Pasar por esto sola es suficiente dolor como para que encima quien te “ayude” lo haga público. La gente se entera y te juzga, te mira mal, te rechaza. Todo porque alguien a quien le pediste una mano no pudo mantener la confidencialidad. El tiempo pasa, nuevas personas se enteran y te vuelven a juzgar. ¿Cómo te sentirías?


Privacidad

No todas corremos con la misma suerte. Algunas estamos solas en una bañera, otras se encuentran en consultorios clandestinos. En camillas separadas por una cortinita medio deshilachada, escuchan los sollozos de su “vecina”. Existe privacidad en los procedimientos médicos. Te dan privacidad para sacarte un callo plantal. Si la interrupción del embarazo es un procedimiento médico, ¿no merecemos la misma privacidad?


Celeridad

12 semanas es el tiempo que tenemos. Ya tardás tres o cuatro en enterarte de la situación, un par más en conseguir ayuda. Si la ayuda no llega con celeridad, cada semana que pasa corrés más riesgos.


La adhesión a este protocolo es un paso más cerca a conseguir la ley nacional para la interrupción voluntaria del embarazo. Por ahora, se aplicará en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires solo para casos de peligro para la salud (abordada desde una perspectiva física, mental y social), peligro para la vida y para casos de violación. Es un pequeño paso para lxs legisladorxs, pero un gran paso para lxs pibas y pibxs gestantes. Vamos marchando con nuestros pañuelos verdes hacia el aborto legal, seguro y gratuito. La marea verde no se debate en una falsa dicotomía, sabe y siente lo que lxs pibas y pibxs gestantes sienten. La marea verde milita en su cuerpo educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir, y vamos a hacerlo, incansablemente, hasta #QUESEALEY.


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Para más información y recursos sobre estigmas y obstáculos que enfrentan las personas gestantes que deciden interrumpir sus embarazos y sobre la interrupción legal del embarazo:


Erviti, J. (2005). El aborto entre mujeres pobres. Sociología de la experiencia. UNAM, Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias.


López, A. (4 de febrero, 2020). “Estás matando a tu bebé”: así operan las células antiderechos de Heartbeat en Argentina. Latfem.


Tarducci, M. (2018). Escenas claves de la lucha por el derecho al aborto en Argentina


Zamberlin, N. (2015). El estigma asociado al aborto como objeto de estudio: los primeros pasos en América Latina.


Protocolo para la atención integral de las personas con derecho a la interrupción legal del embarazo / / Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito / / Comohacerseunaborto.com // Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir / / Socorristas en Red / / Latfem: Recursos feministas

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