INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

Un nuevo capítulo para Todxs

El domingo 27 todo el país se preparó, una vez más, para concurrir a las urnas y traducir sus deseos, sueños, esperanzas y temores en la elección de una boleta que, aunque de papel, posee un valor mucho mayor. Un valor que hace 36 años no para de crecer y que con el paso de los comicios respetamos aún más. Señores, señoras... bienvenidos y bienvenidas a un nuevo capítulo de la democracia argentina, a un nuevo capítulo de nuestra historia.


Por Francisco Vicente Caporiccio

Al igual que gran parte de lo que proviene de nuestras tierras, los resultados de cada contienda electoral nos permiten arribar a un sinfín de teorías, ideas y conclusiones para intentar echar luz sobre acontecimientos como este, pero hay algo que supera a cualquier análisis subjetivo que pueda realizarse: Fernández ganó y Macri, a diferencia de la preocupante respuesta dada luego del resultado de las PASO, entendió lo que debe hacer un presidente que deja su mandato con el 40 % de los votos: aceptar la derrota y llamar a la transición y al diálogo.


Vendieron cara la derrota


En el búnker de Juntos por el Cambio se respiraban aires que contenían esperanza como consecuencia de lo que fue un mes de campaña teñida por la épica que se propusieron crear con las marchas del #SíSePuede. Más allá del análisis que se podría realizar sobre esto, las urnas nos dejaron sin palabras a más de uno al observar que la fuerza política oficialista había sumado más de 2 millones de votos en comparación con su performance del pasado 11 de agosto. Este incremento, que le permitió alcanzar el 40 % de los votos, no surgió solo del considerable aumento de votantes sino también del cambio de votos de aquellos ciudadanos que habían optado por otras fuerzas en las PASO.

Ahora bien, cabe resaltar que para explicar este fenómeno hay que entender que los nuevos votos no solo provinieron de la derecha representada por Gomez Centurión y Espert, sino que, principalmente, nacen de sectores autodenominados "progresistas" o "de izquierda". Aquí una vez más el espectro izquierda-derecha no sirve para entender los procesos electorales argentinos. Acá todo se codifica en peronismo-antiperonismo, o más específicamente kirchnerismo-antikirchnerismo.


A construir con todxs


En el Frente de Todos ya se veía venir la victoria. La grata sorpresa que había llegado con los resultados finales de las PASO había creado un sentimiento de triunfo que hasta hace pocos meses atrás era inimaginable, lo cual avivó nuevamente en el inconsciente colectivo la idea de que el peronismo unido jamás será vencido... y así fue.

El 27 de octubre, cumpleaños de Lula Da Silva y 9no aniversario de la desaparición física de Néstor Kirchner, fue un domingo que muy pocos votantes del Frente van a olvidar. Las fechas son importantes para todas y todos, pero en el peronismo están cargadas de una mística que parece darle un gustito extra a los acontecimientos. Esa noche no fue la excepción y significó la realización de la promesa a gritos que, entre lágrimas, muchos jóvenes militantes habían cantado aquella noche, también histórica, del 25 de octubre de 2015.

Pero a pesar de que el resultado electoral generó alivio en muchos sectores de la sociedad que no se vieron representados por el modelo macrista, la diferencia final generó confusión y llamados de atención para muchos y muchas. El 54 % de Cristina Fernández de Kirchner en el 2011 quedó muy lejos y la segunda fuerza, la del "gobierno antipopular, de la oligarquía", obtuvo el 40 % de los votos. Sin lugar a dudas el peronismo tendrá una parada muy importante por delante, además de la obligación de dar un respiro a las clases trabajadoras y levantar al país. Esta parada central y que toda la Argentina necesita es la de comprender que no todo voto que fue a Juntos por el Cambio es "gorila". Que no todo voto que fue a Juntos por el Cambio es antipopular. Se debe comprender que son personas que se sintieron defraudadas por el modelo del 2003-2015 y que la dirigencia tendrá que ganárselas a fuerza de políticas públicas y gestos de grandeza.


América Latina: la importancia de los discursos


El termómetro de la región está elevado en América Latina y el olor a pólvora e inestabilidad política llega a cada rincón del subcontinente, sin discriminar izquierda o derecha. Por este motivo, y luego de que el 87 % de los votos emitidos se hayan dirigido a dos fuerzas contrarias ideológica y culturalmente, los discursos dados el domingo a la noche cobraron una relevancia trascendental para el futuro cercano de nuestra sociedad. Los dichos del actual Presidente fueron acertados, como pocas veces en el año, ya que lejos de causar una mayor diferenciación o grieta, trajo tranquilidad a una población totalmente polarizada. Mismo reconocimiento debe tener el discurso dado por María Eugenia Vidal, quien felicitó a Axel Kicillof por su excelente elección. Ambos mandatarios respondieron a una necesidad común más que a una realidad de campaña y eso no sucede a menudo.


En el otro búnker, las percepciones fueron distintas en algunos casos. El gobernador electo optó por brindar una serie de estadísticas crudas de como se encuentra la provincia de Buenos Aires en la actualidad, siendo fiel a su profesión de economista. Luego de varios minutos, le cedió la palabra a Cristina Fernández de Kirchner que no perdió la oportunidad para dirigirse a propios y a extraños. Con la presencia de Sergio Massa y Malena Galmarini a sus espaldas, no dudó en dirigirles un misil directo exigiéndoles nunca más volver a romper el frente nacional y popular; situación que no cayó muy bien en el seno de Todos. Alberto Fernández, por su parte, brindó el más lúcido de los tres discursos al hablar sobre la Argentina que se viene, llenando de esperanza a esas miles de almas que dieron el presente en la Avenida Corrientes pero también a cada argentina y argentino que escuchó atentamente su intervención, a lo largo y ancho del país.


Congreso dividido


El Congreso también será testigo de aquella polarización anteriormente mencionada. La Cámara de Diputados quedará compuesta por 120 representantes del Frente de Todos y 119 de Juntos por el Cambio. Teniendo en cuenta que el quorum necesario para sesionar es de 129, ambas fuerzas tendrán un arduo trabajo para lograr mayorías que les permitan alcanzar la tan importante aprobación de proyectos de ley.

El Senado es un caso en el que el Frente de Todos parece alcanzar el quorum propio con 37 senadoras y senadores pero, como sabemos, en casos como la posible sesión por el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo, estos números no responden a lógicas partidarias sino provinciales.


El Estado es de Todos y Todas


El país se encuentra nuevamente en una página distinta de la política nacional. Serán tiempos difíciles en los que se necesitará de todos y todas para sacar esto adelante. Pero una cosa es segura: la esperanza de cambio y mejora ha triunfado en estas elecciones y la labor de los ciudadanos y ciudadanas no termina aquí. El voto no debe ser un cheque en blanco sino que desde cada espacio que ocupemos debemos exigirle a nuestras autoridades un manejo responsable y transparente de las arcas estatales porque, al fin y al cabo, los destinatarios y destinatarias de cada decisión que tomen seremos nosotros y nosotras. Porque al fin y al cabo... el Estado es de Todos y Todas.


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