INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

TikTok, ¿una app inofensiva?

TikTok es furor entre los adolescentes del mundo. La aplicación de origen chino tiene unos números de descargas y de usuarios espectaculares. Sin embargo, en el último tiempo ha levantado sospechas en Occidente respecto al manejo de los datos de los usuarios. ¿El gobierno chino podría tener acceso a toda esa información?

Por Lisandro Schamberger

La cuarentena nos tiene a todos en casa y, en este contexto, el nombre TikTok ha sonado una y otra vez. Es más, se podría afirmar con seguridad que usted o alguien que conoce se la ha descargado. En pocas palabras, esta red social relativamente nueva se ha visto beneficiada en las últimas semanas con millones de descargas de personas que buscan escapar del aburrimiento, no solo en la Argentina, sino en todo el mundo.

TikTok nació en 2016 bajo el nombre de Douyin en China, y alcanzó un considerable éxito entre los usuarios de esa nacionalidad. Douyin se replicó como “TikTok” en septiembre de 2017 con el objetivo de expandirse hacia otros países. Sin embargo, no tuvo demasiada repercusión hasta que, en noviembre de ese mismo año, ByteDance grupo empresario dueño de la marca TikTok y Douyin compró Musical.y, una app furor entre adolescentes estadounidenses y europeos. Los usuarios que estaban registrados en Musical.y permanecieron allí cuando la marca fue absorbida por ByteDance. De esta forma, TikTok pasó a tener una base más que sólida para comenzar su expansión en Occidente.

Mientras TikTok se expandía a todo el planeta, Douyin siguió existiendo solo en China. En conjunto, según Forbes, ambas suman más de 2.000 millones de usuarios. Pero, ¿por qué no se fusionaron? Simplemente debido a que Douyin cumple con todos los requisitos de censura que impone el Partido Comunista de China. TikTok, en cambio, cuenta con las mismas características de diseño y formato que su gemela china, pero con una censura de contenido más leve y principalmente concerniente a la protección de los usuarios menores de edad.

Sin embargo, TikTok también se ha visto en una polémica a finales de noviembre del 2019 cuando suspendió la cuenta de Feroza Aziz, una adolescente afgano-estadounidense que había publicado un video denunciando las condiciones de vida de los musulmanes en China. Las autoridades de la marca se disculparon y afirmaron que la suspensión se había efectuado como consecuencia de un error humano y, por lo tanto, la cuenta de Aziz fue restablecida. Por otro lado, pocos meses antes, el Washington Post había declarado que no había encontrado en TikTok contenido alguno concerniente a las manifestaciones políticas que estaban ocurriendo en Hong Kong contra del régimen chino, mientras que en otras redes sociales era el tópico que encabezaba la discusión.

Cabe resaltar que en el primer trimestre de este año, según informa Sensor Tower, la app de origen chino fue descargada más de 315 millones de veces en teléfonos Apple y Android, traduciéndose así en la mayor cantidad de instalaciones en un trimestre para una aplicación. Además, es la primera vez que una aplicación proveniente de China alcanza estos números, lo que alarma a algunas personas con respecto al manejo de información y datos. Es por esta razón que TikTok ha sido prohibida en los teléfonos de funcionarios públicos y miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses. Una decisión similar fue tomada por los líderes de las F.F.A.A. de Malasia.

Estas alarmas ya se habían disparado el año pasado cuando se popularizó FaceApp, una aplicación de origen ruso que se encargaba de tomar una foto del usuario para generar una especie de predicción futurística de su cara. En pocas palabras, mostraba cómo se vería una persona cuando envejeciera. Al respecto, Kaitlyn Tiffany, periodista especializada en consumos tecnológicos, explicó a Vox que estas preocupaciones eran algo exageradas y que poseían un tinte xenofóbico. A su vez, esta periodista destacó que las personas preocupadas por una aplicación desarrollada en otro país deberían alarmarse por casi todas las aplicaciones que utilizan: muchas de ellas hacen cosas como rastrear su ubicación y analizar metadatos en sus fotos.

Sin embargo, la “desconfianza” alrededor de la aplicación de origen chino podría verse “más justificada” que aquella que se generó con relación a FaceApp. Esto se debe al hecho de que Beijing aprobó en 2015 una ley concerniente a la seguridad nacional donde otorga al gobierno chino la facultad de solicitar a empresas nacionales o extranjeras situadas en el país el acceso a redes claves de infraestructura informática y sistemas de información. Esto incluiría la información personal de los usuarios.

Al respecto, la experta en ciberseguridad Claudia Biancotti señaló en un artículo escrito para el Instituto Peterson de Economía Internacional que, a pesar de que TikTok tiene una política de privacidad de datos de usuarios, la compañía podría simplemente entregarlos a las autoridades chinas, quienes “tienen un amplio margen para solicitar información del sector privado”. Además, advirtió que Beijing podría convertir las aplicaciones chinas de redes sociales, incluida TikTok, en “poderosas herramientas para el espionaje y la manipulación de la opinión pública”. En el mismo sentido se explayó Clyde Wallace, miembro de la división cibernética del FBI, quien dijo que la información recuperada por TikTok puede servir a muchos propósitos debido a que la información obtenida por este tipo de redes sociales es amplia: desde listas de contactos hasta información bancaria y biométrica.

TikTok no se ha quedado en silencio ante las críticas, sino que se ha manifestado numerosas veces en contra de las acusaciones. Hacia finales del 2019, los dueños de la aplicación comunicaron a través de una publicación que la información de los usuarios estadounidenses es guardada en un server ubicado en Singapur, que no está sujeto a la ley china. Aseguraron que de ninguna manera censuran contenido que cuestione al régimen que gobierna en China, que el Partido nunca les solicitó que compartieran información y que tampoco la compartirían en caso de ser requerida.

La realidad es que, si bien aquí se ha alegado bastante acerca de la vulnerabilidad de los datos en TikTok, aún no se ha podido probar que esta aplicación efectivamente comparta información con las autoridades chinas. Pero si en algún momento esos datos llegasen a las manos del Partido Comunista Chino, las posibilidades de su uso serían incalculables.

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