INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

TikTok en jaque

En plena guerra comercial entre Washington y Beijing, surge un nuevo capítulo de la contienda. A través de un decreto, Trump puso en jaque el futuro en Estados Unidos de la red social de bailes más popular del momento. Se barajan dos alternativas: que la app se desligue totalmente de China o que se prohíba. ¿Microsoft podría intervenir satisfaciendo los intereses de ambas partes?


Por Lisandro Schamberger

En un artículo anterior, les comenté sobre la explosión de popularidad de TikTok entre los jóvenes del mundo y las sospechas de varios países en torno a las posibles maniobras de espionaje que China estaría llevando adelante a través de esta aplicación. En los últimos días, fue Donald Trump quien cuestionó la app y –de allí en adelante– las tensiones con la potencia asiática se profundizaron. Si bien los números de TikTok siguen siendo buenos, los últimos meses no han sido muy felices para ByteDance, la compañía dueña de la red social.


A finales de junio vio como su principal mercado, India, se desvanecía. Luego del conflicto fronterizo en la región de Cachemira, que terminó con la muerte de al menos 20 de sus ciudadanos, el gobierno de aquella nación decidió dar de baja TikTok junto con otras 59 apps de origen chino. El fundamento radicó en que –como hoy en día sostiene Estados Unidos– el Partido Comunista chino podría acceder a información sensible que pondría en riesgo la seguridad nacional. Esta decisión de prohibir la red social china fue apoyada por gran parte de los “tiktokers” más populares de la India, quienes instaron a sus seguidores a “mudarse” a otras plataformas como Instagram o YouTube.


Desde hace ya varios meses, Trump confronta con empresas de origen chino. Recordemos el conflicto que hubo en 2019 con Huawei, multinacional tecnológica proveniente del país asiático, que terminó siendo vetada. La medida que originalmente se prolongaría por un año, luego fue extendida por idéntico período hace apenas unos meses.


Es un hecho que Estados Unidos está a la defensiva y analiza con mucho cuidado todo movimiento de capitales chinos en su territorio. Están preocupados y hacen bien. La cuestión tuvo origen en 2017, cuando se aprobó en China una Ley de Inteligencia Nacional que en su artículo 7°, sostiene que “todo ciudadano u organización deberá apoyar, brindar asistencia y colaborar con el trabajo de inteligencia del Estado […] y deberá preservar los secretos del trabajo de inteligencia nacional del público.” En síntesis, mediante esta norma el Partido Comunista queda facultado para exigir la información que desee a personas o empresas de origen chino o radicadas en el país, dado que estos no pueden negarse a prestar colaboración.


En los primeros días de agosto, el presidente de los Estados Unidos –a través de un decreto– puso fecha límite a la actividad de TikTok y WeChat (una red social que se usa exclusivamente entre usuarios chinos y de una gran popularidad en Asia) en su territorio: a mediados de septiembre dejarían de operar. Al oír la noticia, cientos de usuarios estadounidenses muy populares en las plataformas comenzaron a despedirse de sus seguidores y a imitar las iniciativas que habían tomado sus colegas indios al redirigir a sus audiencias a YouTube e Instagram. Los ejecutivos de esta última red social, propiedad de Facebook, aprovecharon la incertidumbre y lanzaron “Reels”, una sección que se añade al Inicio de la app y que replica –en cierto modo– las funcionalidades de TikTok. Lo mismo hicieron en un pasado cuando añadieron “historias” a la aplicación para acabar con la competencia de Snapchat.


Si bien en un principio Trump tendía a inclinarse hacia su prohibición, finalmente accedió a permitir que ByteDance llegara a un acuerdo para vender las operaciones de TikTok en Estados Unidos. De esta forma, se abría el juego para que apareciera un nuevo actor: Microsoft. La compañía de Bill Gates contaría con la bendición tácita del presidente de los Estados Unidos.


A través de un comunicado en su página web oficial, TikTok aseguró estar sorprendida por la orden ejecutiva de Trump y lo denunció por haber “salteado los procesos legales” en su intento de interferir en las negociaciones entre empresas privadas. Además, volvió a resaltar que la red social nunca compartió datos de sus usuarios con el gobierno chino ni censuró contenido a petición del Partido Comunista. Por último, advirtió que buscarán revertir la situación lo antes posible: “si no es a través de la Administración, será a través de los tribunales de EE.UU.”.


Microsoft aparece en la escena como la opción que dejaría más satisfechas a las partes involucradas. Además, obtendría para sí un negocio más que rentable. Si bien se ha comenzado a hablar también de Twitter como posible comprador de TikTok, las posibilidades son escasas debido a su reducida capacidad económica en comparación con aquella de Microsoft. En un principio, la compañía de Bill Gates señaló que estaría interesada en adquirir el servicio de TikTok en Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. En un comunicado oficial, resaltó la importancia de las inquietudes del presidente Trump y se comprometió a adquirir la red social (si se lograba un acuerdo con ByteDance) bajo una revisión completa de seguridad y otorgando un porcentaje de la transacción al Tesoro de EE.UU.


El ingreso de Microsoft en la encrucijada entre Washington y Beijing no es casual. Según un artículo de Financial Times, la empresa cuenta con varias conexiones con la potencia asiática. La participación de la compañía de Gates en el mundo tecnológico chino se remonta a la creación de un centro de investigaciones en la capital a fines de la década de 1990. Tal es así que Zhang Yiming, fundador de ByteDance, trabajó unos meses en Microsoft.


La empresa norteamericana también trabajó en la consolidación de puntos de contacto con la élite política de China. Bill Gates fue uno de los pocos ejecutivos extranjeros que se reunió con tres presidentes consecutivos del gigante asiático a partir de 1995, año en el que su empresa entró en el país. Por otro lado, hace unos años, el presidente Xi Jinping visitó la sede de Microsoft en Redmond, Washington, y elogió a la empresa por "impulsar el desarrollo de la industria de las TIC en China".


Con el correr de los días, Microsoft comenzó a mostrar interés en adquirir también los derechos para manejar TikTok en todos los países en que opera. Esta operación de la compañía de Bill Gates podría traducirse en la recuperación del mercado perdido por la app en India, un país que –como señalamos anteriormente– constituyó el foco de usuarios más grande que conoció esta red social.


Lo más probable es que para lograr su objetivo, Microsoft deba ceder gran parte de su presencia en China y Asia a los dueños de ByteDance. De esta forma, todos parecerían salir ganando: Trump lograría deshacerse de la “presencia” de China en los celulares de sus ciudadanos y obtendría un porcentaje de la transacción, que sería destinada al Tesoro de EE.UU., mientras que Microsoft se haría con un mercado que posee un potencial incalculable y ByteDance recibiría una suma multimillonaria. Además, lograría reforzar su presencia en el continente asiático gracias al acceso a antiguas posiciones de Microsoft.


En conclusión, es claro que reina la incertidumbre con respecto a lo que acabará sucediendo con TikTok en suelo estadounidense. Poco se sabe, a su vez, acerca de cómo afectarían todas estas opciones al uso de la aplicación en Latinoamérica. Sin embargo, existe una certeza: el tiempo se agota. El futuro de la red social del momento se encuentra supeditado a las negociaciones entre Microsoft y ByteDance, que buscarán la salida más favorable para apagar el incendio que vienen alimentando Estados Unidos y China desde hace tiempo.

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