INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

17 de agosto: ¿Qué pasó con San Martín?

Hace 170 años, el General José de San Martín fallecía en Boulogne-Sur-Mer, Francia. ¿Por qué el Libertador de Argentina, Chile y Perú murió apenas acompañado de su familia y lejos de su patria?


Por Lisandro Machado

En Argentina, en la escuela secundaria se enseñan los periplos de José Francisco de San Martín y Matorras (más conocido simplemente como "José de San Martín") durante su estadía en América. Que nació en Yapeyú, por entonces Virreinato del Río de la Plata, su inédito cruce de Los Andes, la batalla de San Lorenzo (y quizás las dudas sobre si Cabral existió o no), que fue libertador de Argentina, Chile y Perú y que murió en Boulogne-Sur-Mer, Francia, en 1850. Sin embargo, en el medio pasaron muchas cosas que permiten graficar qué pasó para que una persona vital para la independencia del sur del continente pasara de la admiración a la extradición voluntaria en apenas 30 años. ¿El gen del olvido selectivo argentino estaba desde los albores de la nación?


Para comenzar a entenderlo, el primer paso es atender a su origen. Es cierto que San Martín nació en la actual provincia de Misiones, pero de muy joven su familia se trasladó a España, donde hizo sus primeras armas. Peleó a favor de los españoles en África y contra Napoleón y, tras adquirir en Londres su famoso sable corvo en una tienda de anticuario, se embarcó hacia Buenos Aires para pelear por la independencia de su país en 1812. Sería muy simple decir que lo recibieron con los brazos abiertos. Más bien, tuvo que formar su nombre para sacarse el mote de “filoespañol” de parte de los criollos y de “sublevado” de parte de los españoles. En pocas palabras, se puede decir que se aprovechó de que Manuel Belgrano había vencido en Tucumán en septiembre de ese año desoyendo al Triunvirato para, en conjunto con Juan José Paso, deslegitimarlo, favorecer su caída y generar el Segundo Triunvirato, con influencia de la Logia Lautaro que ya integraba. Fruto de ello, obtiene el Regimiento de Granaderos a Caballo.


Ya era clara su incidencia política en el Río de la Plata cuando las victorias militares en San Lorenzo de 1813, Chacabuco de 1817 y Maipú de 1818 junto a Bernardo O’Higgins (con quien protagonizó el famoso "Abrazo de Maipú" y la derrota en Cancha Rayada) generaron las independencias ya dichas previamente. Además, en el medio su papel en el Congreso de Tucumán de 1816 fue clave para que las diferentes agendas concordaran en la Declaración del 9 de Julio. Sin embargo, para ese entonces, un nuevo revés lo dejó afuera de la discusión. Es que su primer exilio se generó cuando Martín Rodríguez reemplazó a Martín Pueyrredón como director supremo. Pueyrredón era amigo íntimo de San Martín y quien le seguía la gesta independentista con recursos y soldados; pero cuando fue sustituido de su cargo, afloraron los intereses de Buenos Aires dando lugar a los comienzos de la disputa unitaria y federal, y el Libertador empezó a perder importancia.

"Abrazo de Maipú". Cuadro de Pedro Subercaseaux

Para coronar esta historia, en 1828 llegó con el buque Chistester al puerto de Buenos Aires ya dispuesto a descansar y vivir sus últimos años en la paz cosechada en gran parte por su trabajo. Lo que se encontró estaba lejos de su imaginación: Juan Lavalle, otrora su compañero de armas, estaba a punto de fusilar a Manuel Dorrego y la ciudad era un caos. En ese contexto, escribió una de las cartas más ricas en contenido. Previo al fusilamiento de Dorrego, le dijo a Lavalle: “en la situación que usted se halla, una sola víctima que pueda economizar a su país, le servirá de un consuelo inalterable, sea cual fuere el resultado de la contienda en que se halle usted empeñado”. A su vez, sobre Bernardino Rivadavia escribió que “si mi alma fuese tan despreciable como las suyas, yo aprovecharía esta ocasión para vengarme de las persecuciones que mi honor ha sufrido de estos hombres. Pero es necesario enseñarles la diferencia que hay entre un hombre de bien y un malvado”. Luego, a Eustoquio Díaz Vélez le afirmó que “encontraba al país indigno y regresaba sin verlo”. Finalmente, en una reunión con el Coronel Manuel Olazábal y el Mayor Álvarez Condarco pronunció la famosa frase “mi sable jamás se desenvainará en guerra civil”. Cuatro días después, partió rumbo a Montevideo y luego a Europa.


Se podría decir que, aunque exiliado y olvidado, siempre estuvo en contacto con su patria y con intenciones de retornar. Por eso en 1838 le ofreció sus servicios a Juan Manuel de Rosas, quien le pidió ayuda diplomática en Francia, y luego en 1845 (ya enfermo) volvió a escribirle al Brigadier General para decirle "ahora los gringos sabrán que los criollos no somos empanadas que se comen así nomás sin ningún trabajo", en alusión a la Batalla de Vuelta de Obligado. Finalmente, cinco años después, rodeado de su hija y algunos pocos familiares más y en los albores de la Revolución de 1848 moriría en esa pequeña ciudad costera de Boulogne-Sur-Mer. En su testamento, fechado en 1844 en París, diría “el sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sud le será entregado al General de la República Argentina, Don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido, al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataron de humillarla” para que efectivamente su famosa arma fuera a parar con su último admirado, dejando de alguna manera el legado de prócer en sus manos. Pero esa es otra historia.


Una breve nota sobre la actualidad. Mientras que en Perú, por el bicentenario de su patria, lanzaron un billete con la cara de San Martín, el próximo 30 de septiembre el de 5 pesos argentinos dejará de circular. Así, no tendremos más homenaje al ícono argentino por excelencia. Pasaron 170 años y pareciera que aún cada 17 de agosto el Libertador sigue falleciendo una y otra vez en el olvido. Le debemos la memoria.


Valoramos la pluralidad de opiniones. Las notas publicadas por Política en

Jaque no necesariamente representan los valores de la organización.

© 2020 Todos los derechos reservados. Política en Jaque - Organización Política.