INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

Abolicionismo y Regulacionismo de la Prostitución


¿Qué plantean las dos posturas dentro del feminismo respecto de la prostitución?

Por Aldana Giovagnola


Créditos: Elmundo.es

Cuando se trata de prostitución, hay tres posturas principales sobre las que gira la discusión, dos de las cuales suscitan debates intensos al interior del movimiento feminista. Estas son el abolicionismo, el regulacionismo y el prohibicionismo.


Comenzaremos por el prohibicionismo, que es la postura que no se inserta dentro de los debates feministas, sino que reviste un tinte (bastante pronunciado) conservador y statuquoista. Desde el prohibicionismo lo que se plantea es la penalización y prohibición a través de la ley del ejercicio de la prostitución. El prohibicionismo castiga a la mujer que ejerce la prostitución. Esta postura no acaba ni busca acabar con la prostitución como sistema, sino que la convierte en una actividad penalizada, vulnerabilizando aún más y persiguiendo a las mujeres que la ejercen, y castigándolas desde lo moral e institucional. Esta postura se encuentra ligada a sectores de la derecha conservadora, y es la que sostiene en la mayor parte de los casos los gobiernos provinciales.


Por otro lado, y ahora sí dentro de los debates al interior del movimiento feminista, se encuentra el regulacionismo. La postura regulacionista plantea enmarcar la prostitución (en sus términos, el trabajo sexual) dentro de la ley y del derecho laboral, en búsqueda de mejorar de esa forma la situación de las mujeres que la ejercen. Este modelo exige la intervención del Estado para que se les reconozcan a quienes practican el trabajo sexual libremente los derechos laborales y de seguridad social correspondientes. Para el regulacionismo, el trabajo sexual es "un trabajo como cualquier otro".


La abogada feminista y penalista Marisa Tarantino, en un artículo que escribió para AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina), establece que “quienes defienden esta perspectiva parten de reconocer que el ejercicio del trabajo sexual presenta multiplicidad de formas y que existen diversas experiencias autónomas dentro de esta actividad; que la ausencia de regulación lo que genera es mayor clandestinidad y que es ésta la que expone a las trabajadoras sexuales a encontrarse más vulnerables frente a las diversas formas de violencia y opresión, especialmente frente a la violencia institucional.” Las activistas regulacionistas se pronuncian en contra de la criminalización del uso del espacio público para el ejercicio de la prostitución que se plantea desde la postura prohibicionista, muchas veces formulada desde el Estado. A su vez, pregonan que la prostitución puede ser ejercida de forma voluntaria, consensuada y debe ser considerada como un trabajo más.


Por último, nos encontramos con el abolicionismo, mayormente ligado a la corriente de la segunda ola feminista. Este modelo plantea que la prostitución es una de las tantas instituciones opresoras del patriarcado, como lo establece Alika Kinan (sobreviviente de trata con fines de explotación sexual) en una entrevista para La Primera Piedra. Por lo tanto, es necesario que se produzcan las condiciones para que esta no exista más. Este enfoque no plantea la prohibición de la prostitución mediante la ley, ni criminaliza a las mujeres que ejercen la prostitución, sino que establece que son las condiciones materiales del sistema patriarcal las que generan y perpetúan la existencia de la prostitución. Y estas condiciones deben ser abolidas.


El abolicionismo hace foco principalmente en los proxenetas y en los puteros (hombres consumidores de prostitución), quienes ejercen y perpetúan esta opresión. A su vez, se hace hincapié en el componente de clase detrás del ejercicio de la prostitución, y cómo la mayor parte de las mujeres que lo ejercen en realidad lo hacen como consecuencia de su situación socio-económica, en la mayoría de los casos de extrema pobreza y vulnerabilidad. Se plantea que en un sistema patriarcal y capitalista, donde los cuerpos de las mujeres son mercancía al servicio de los hombres, no puede existir la libre elección. Alika Kinan establece: "Lo que se puede observar desde un lugar más técnico es que allí [en la prostitución] se da violencia económica, psicológica, sexual y física. Se dan las formas de violencia más típicas que hay dentro de la problemática de la violencia de género y las vemos todas juntas; en la prostitución estas se entrelazan y articulan entre sí."


Fuentes: Diario Femenino, La Primera Piedra, AMMAR.


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