INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

Para que reine en el pueblo el amor y la igualdad

Hoy, 2 de noviembre, se realiza la 28va Marcha del Orgullo en Buenos Aires, en la cual los participantes realizarán el tradicional recorrido de Plaza de Mayo a la Plaza del Congreso. Es una ocasión para recordar lo mucho que ha cambiado el país desde la primera movilización de 1992, en la cual algunos de los cerca de 250 participantes tuvieron que esconder sus rostros tras máscaras de cartón con el fin de evitar represalias por su participación.


Por Luis Eduardo Esquivel


*Créditos por la ilustración a Nicolás L. Robert (Ig: @nico_lrobert)

Las primeras ediciones se realizaban en junio hasta que se decidió en 1997 trasladar la fecha al primer fin de semana de noviembre en homenaje a la fundación de la organización “NUESTRO MUNDO”. Esta asociación fue la primera creada en Argentina (y en Latinoamérica) con el objetivo de defender los derechos de la comunidad LGBT+. Una contextualización histórica nos permitirá descubrir la valentía de quienes fundaron esta organización en plena dictadura de Juan Carlos Onganía. Un dato curioso es que esta organización precede a los Disturbios de Stonewall (1), marcando, por lo tanto, un hito importante en la historia del colectivo a nivel global.


ARGENTINA HOY:


La Argentina de 2019 no es la Argentina de 1967 o 1992: nuestra legislación admite el matrimonio igualitario, se sancionó la ley de identidad de género, candidatxs abiertamente LGBT+ integran las listas para elecciones, contamos con un instituto (INADI) que recibe denuncias por actos de discriminación y está facultado a tomar medidas por ello, la justicia reconoció jurisprudencialmente la figura del travesticidio, y así podemos elaborar una serie de éxitos logrados en la materia. Sin embargo, estamos lejos de estar en un contexto ideal.

Existen históricos problemas como la situación de vulnerabilidad de lxs compañerxs trans, expresado en su escasa esperanza de vida y discriminación en todo ámbito; la perpetuación de estereotipos y prejuicios en medios gráficos y audiovisuales; y la proliferación de bullying y violencia física en colegios, bares, pizzerias, etc. Sin ir más lejos, hace tan sólo una semana La Plata fue noticia por un brutal homicidio basado en LGBT-odio.


Si bien no puede calificarse al Gobierno macrista de LGBT-odiante, han existido situaciones de retroceso en los últimos años: se destacan por ejemplo, el aumento de denuncias por falta de hormonas y retrovirales, y la detención de Mariana Gómez. Asimismo, un hecho que ha generado rechazo -y quizás sea el más significativo por su valoración simbólica- es el de no proveer el escenario para la realización de la Marcha, como históricamente ha sucedido.

Esta situación se complementa con la expansión y fortalecimiento de un mensaje más propio de la inquisición española del siglo XVII que de la Argentina democrática del 2019. Se escucha a referentes y candidatos que se oponen a conceptos tales como la “ideología de género”, el “marxismo cultural”, y otros nuevos enemigos difusos y amplios. Enemigos tan amplios y difusos que parecen esconder que en el fondo son negativas a reconocer derechos humanos básicos. Lo más preocupante es que no necesariamente son figuras sin relevancias quienes promueven este discurso, para ejemplificar, en estas elecciones dos candidatos a Presidente de la Nación se expresaron en diversas oportunidades en contra de estos derechos fundamentales (escondidos detrás de la defensa de la libertad y la Patria).


Tampoco se nos puede escapar el ascenso de la derecha y de los movimientos anti derechos, a nivel regional y global. En este punto, quizás uno de los mensajes con resultados más peligrosos sea el de la beatificación del individualismo y de la despolitización. Este discurso, proveniente de referentes “liberales”, ha conducido a negar la existencia de identidades colectivas y promueve una suerte de despolitización de determinados ámbitos no partidarios.


LA MARCHA POLÍTICA:


Tal es así que en los últimos dos años se han realizado críticas a las consignas de la Marcha por ser “muy políticas”. Pero, ¿existe algo más político que la identidad? ¿existe algo más político que ser lo que queremos ser y actuar en consecuencia? ¿Cómo negar el carácter político de este tipo de movilizaciones?


Argentina tiene un triste historial de proscripciones y de supresión de identidades, y es por ello que la lucha del colectivo LGBT+ no puede expresarse en una movilización de danza, glitter y música sin sentido. La danza, la vestimenta, el glitter, la música, y la movilización en su conjunto tienen una intencionalidad y una finalidad política. Así debería mantenerse, de lo contrario nos ahogaremos en un mensaje individualista y vacío que permitirá que todas las victorias alcanzadas sean arrebatadas por cualquier movimiento conservador.


Este año, por ejemplo se Marcha en contra del pacto del gobierno con el FMI -con un claro contenido crítico al gobierno de Macri-, ¿Se puede criticar esta partidización? En una primera lectura, quizás. Sin embargo, al estudiar a fondo la situación no es posible negar que el ajuste en materia de salud ha impactado a los integrantes más vulnerables del colectivo. También se marcha por el aborto legal, seguro y gratuito. Nuevamente, referentes de alto nivel del gobierno actual han expresado su posición “a favor de las dos vidas”. Sin embargo, resulta imposible omitir que la lucha incluye la muerte de mujeres y otras personas gestantes del colectivo que mueren diariamente en situaciones de extrema insalubridad por abortos clandestino.


Despolitizar la Marcha implicaría entonces privarla de cualquier sentido. Llevaría tirar por la borda todo lo logrado, reduciendola a una movilización “cool” de una ciudad “progre” sin capacidad de transformar la realidad. Así, se estaría ignorando el fin por el que inició la marcha y que se persigue año a año.


A pesar de este escenario complejo, -como he cantado más de una vez con mis compañeros- “no nos han vencido”. Hemos conquistado y sostenido muchos avances legislativos, judiciales y sociales. Y por ello, hoy en homenaje a la militancia que nos precede, junto a nuestrxs compañerxs, y para garantizar los derechos de nuestrxs herederxs, marchamos con nuestras banderas en alto para que reine en el pueblo el amor y la igualdad.


(1) Más información sobre los Disturbios de Stonewall: https://www.politicaenjaque.org/post/a-50-anos-de-stonewall


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