INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

Mitos y verdades del liberalismo

En esta entrega especial, invitamos a una joven estudiante de economía a compartir su visión acerca de algunos mitos y verdades en torno a una de las corrientes de pensamiento más debatidas en los últimos años: el liberalismo.


Por Pamela Morales Jourdan



“Neoliberalismo” es una palabra que aparece con mucha frecuencia en debates dados en toda Latinoamérica. A pesar de que, a lo largo de la historia, ha sido un término utilizado y defendido por académicos de distintas lenguas, en nuestra región tiene una connotación particular: se lo utiliza de forma peyorativa, y engloba regímenes y formas de pensar que pueden ir desde el libre mercado hasta el fascismo, pasando por violaciones de derechos humanos y otros males. Entonces, ¿qué es el neoliberalismo? ¿quiénes son sus defensores?


Mi objetivo en este artículo, dirigido a los lectores de Política en Jaque, es el de dar un recorrido por los postulados del liberalismo –filosofía política de numerosas vertientes– para que a la hora de debatir y analizar se tenga en cuenta la amplitud de esta corriente. 


Partamos de lo siguiente: no hay académicos o referentes de habla hispana que se denominen a sí mismos como defensores del neoliberalismo. Y es que, en Latinoamérica, el término ha sido usado de tantas maneras que resulta imposible que pueda estar relacionado con las bases del liberalismo o que abarque a sus distintas vertientes. Incluso en nuestro país se tilda de tal al gobierno actual, mientras que los académicos argentinos que sí adhieren a la filosofía liberal se han encargado de recalcar repetidas veces que la suba del gasto público, la suba de impuestos, la creación de ministerios y el descuido del déficit –al punto de haberlo financiado con emisión monetaria por mucho tiempo para terminar obligados a recurrir a la deuda– son decisiones exactamente contrarias al liberalismo en sus postulados económicos.


Si Macri no es liberal, entonces ¿qué es el liberalismo?. Empecemos por lo que NO es.


MITO: El liberalismo es una corriente que defiende a las empresas


Para responder a esto, voy a referirme a las cuestiones filosóficas para luego pasar a las económicas.


El mismísimo Adam Smith, llamado “padre de la economía moderna” y defensor del laissez faire, se ha manifestado en contra de una situación en la que los empresarios acumulen poder con ayuda del Estado por tratarse de una competencia injusta en la que se complotan perjudicando al trabajador. El liberalismo es una filosofía que se opone de manera acérrima a la intervención estatal que busca ayudar a las empresas, sean del sector que sean, porque toda ayuda implica un privilegio de unas sobre otras y, por lo tanto, una deformación en la competencia, así como también pueden derivar en favores para el "amigo empresario" del gobernante de turno.


"La riqueza de las naciones", obra célebre de Adam Smith.

La defensa del individuo es la base de la filosofía liberal. No de un colectivo o grupo de personas en particular, ni de las empresas, ni siquiera de “la familia” (que suele ser invocada por los conservadores). El hombre es un fin en sí mismo. El individuo es la minoría más pequeña y nadie puede imponerle una determinada forma de obrar, así como este tampoco puede imponer su voluntad coartando la libertad del otro. En efecto, el liberalismo es contrario al colectivismo, por su implicación filosófica: 


El colectivismo sostiene que, en los asuntos humanos, el colectivo –la sociedad, la comunidad, la nación, el proletariado, la raza, etc.– es la unidad de realidad y el estándar de valor. Desde esta perspectiva, el individuo es real solo como parte del grupo y tiene valor solo en la medida en que le sirve al grupo.

El colectivismo sostiene que el individuo no tiene derechos, que su vida y su trabajo le pertenecen al grupo... y que el grupo puede sacrificarlo a su antojo para sus propios intereses. La única manera de poner en práctica una doctrina de ese tipo es por medio de la fuerza bruta –y el estatismo siempre ha sido el corolario político del colectivismo.” Leonard Peikoff, sobre la filosofía de la novelista rusa Ayn Rand [1].


La defensa del individuo implica igualdad ante la ley. También deja fuera a todo tipo de régimen militar que utilice la fuerza para someter a las personas, así como a gobiernos que dicten políticas para prohibir ciertas acciones en la esfera social o individual basadas en el parámetro moral del gobernante. 


Dicho lo anterior, creo conveniente resaltar que todo esfuerzo, de una persona o grupo de personas, en pos de ayudar a la causa que elijan es completamente compatible con el liberalismo en la medida que no se utilice la coerción. 


“La lucha por la igualdad formal y contra toda discriminación basada en el origen social, la nacionalidad, la raza, el credo, el sexo, etc. sigue siendo una de las características más importantes de la tradición liberal.” Friedrich Hayek, economista y filósofo de la escuela austríaca.


"Atlas Shrugged" –en español, "La rebelión de Atlas"– es un relato distópico escrito por la filósofa y novelista rusa Ayn Rand. Actualmente, es considerada una de las obras de ficción más emblemáticas del liberalismo económico.

Relacionado a esto, podemos derribar el siguiente mito: el liberalismo es de derecha. Utilizar el término “derecha” probablemente también derive en confusiones por la variedad de interpretaciones a las que puede dar lugar. Para evitarlo, señalo lo siguiente: un gobierno caracterizado por el fomento del nacionalismo –que puede implicar la utilización y sacrificio de los individuos “por el bien de la Patria”, y económicamente puede significar la protección de la industria nacional en detrimento del libre mercado–, que busque moldear a la sociedad, y tenga la visión de un Estado fuerte, es opuesto a la visión de una democracia liberal. Son cuestiones que implican la violación de las libertades individuales. A veces, en situaciones extremas, se puede terminar anulando la libertad de expresión, uno de los aspectos más defendidos por el liberalismo, así como atentar contra la vida de las personas.


Volviendo a la cuestión de las empresas, veamos lo que es VERDAD: partiendo de la base de la defensa del individuo, el liberalismo está en contra de la regulación del accionar de las empresas, considerando a este un atentado contra los individuos que buscan hacer transacciones de mutuo acuerdo, así como una traba al crecimiento económico y desarrollo social. El libre mercado es la mejor vía para el bienestar. Relaciono esto con lo siguiente.


MITO: El liberalismo prioriza el progreso individual por encima del progreso social


Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas”. Milton Friedman, Nobel de Economía y máximo referente de la Escuela de Chicago.


Milton Friedman, uno de los fundadores de la Escuela de Economía de Chicago.

Lo que Friedman busca señalar es que todos los intentos de redistribución para achicar la desigualdad terminan en generar más pobreza. Si el objetivo es una mejor calidad de vida para todos –y, sobre todo, que las personas salgan de los estándares actuales de pobreza y tengan acceso a todos los bienes y servicios básicos– es erróneo poner el esfuerzo en la “redistribución de la torta” porque esta “torta” se termina achicando al punto de que ya no habrá riqueza para “redistribuir”. Llevando esto a la realidad, me refiero al hecho de que un país que pone demasiada presión sobre aquellos que buscan producir, ganar dinero y generar puestos de trabajo, termina destruyendo las fuentes generadoras de riqueza (que es, además, de donde proviene lo recaudado a través de impuestos para que el gobierno exista), destruyendo, a su vez, las oportunidades de empleo, que son vitales para sacar a la gente de la pobreza. Un país sin capacidad de ahorro (por inflación), donde iniciar una pequeña empresa es muy dificil y se requiere de un capital muy alto para poder lograrlo (culpa del exceso de regulaciones e impuestos) no puede salir adelante con su economía de otra forma que no sea dando marcha atrás en estas cuestiones. Y el crecimiento no se logra a través del consumismo (premisa fundamental del economista rival de Friedman, John Maynard Keynes), sino a través del ahorro, que luego se transforma en inversión.


 “¿Qué importa que la riqueza de Bill Gates continúe incrementándose si en mayor o menor medida podemos cubrir las mismas necesidades? Lo importante aquí es resaltar, que la humanidad en su conjunto pasó de una situación menos satisfactoria a una situación de mayor satisfacción con el avance del tiempo. Nuevamente, ¿es esta desigualdad mala? La respuesta depende de si la torta de riqueza se incrementa o no. Y la realidad es que el PBI mundial ha crecido fenomenalmente sobre todo después de la Revolución Industrial. El detalle de que la torta de riqueza se incremente no es menor. Si a usted le preguntaran si prefiere comer 1/4 de torta o 2/4 de torta lo más probable es que responda “depende del tamaño de la torta”. De esta manera, podría suceder que 1/4 de una torta grande supere en cantidad a 2/4 de una torta muy pequeña. De manera que una mayor desigualdad no es sinónimo, ni por asomo, de mayor pobreza. […] Estos ejemplos sirven también para mostrar que hay distintos tipos de desigualdad. La generada por el libre mercado y la generada por el gobierno. La primera, es una desigualdad en la que todos pueden satisfacer en mayor o menor medida sus necesidades básicas. La segunda, es una acción por parte de un gobierno que usualmente perjudica a los más pobres.

[…] Por último, si la pobreza no se soluciona distribuyendo, ¿cuál es la solución? La respuesta debería ser que la pobreza se soluciona generando riqueza y esto no se logra ni distribuyendo la riqueza existente, ni imprimiendo más billetes, sino produciendo los bienes que la gente demanda. Es en la generación de riqueza, en el crecimiento de la torta, donde se encontrarán soluciones para terminar con la pobreza y no con la redistribución, ya que la desigualdad, nada tiene que ver con la pobreza.” Iván Cachanosky (2014), economista argentino afín a la Escuela Austríaca.


En el liberalismo, las distintas vertientes no conviven de forma pacífica: existen visiones diferentes acerca del rol del Estado y de los fundamentos filosóficos de la libertad. La defensa del laissez faire y el desarrollo de las primeras teorías económicas son llevadas adelante por los clásicos, entre los que se destacan Adam Smith y David Ricardo. También existe la llamada Escuela de Chicago, que reivindica lo señalado por los clásicos haciendo grandes aportes al estudio de la economía, vigentes hasta el día de hoy; su máximo referente es Milton Friedman, quien surge como contraposición a John Maynard Keynes. La otra gran escuela es la Austríaca, caracterizada –entre otras cosas– por sus críticas a la visión matemática de la economía; entre sus principales exponentes se encuentra Ludwig von Mises, quien afirma que la forma correcta de observar la economía es a través de la “praxeología” (el análisis de la Acción Humana).



A su vez, Adam Smith siempre se mostró preocupado respecto a la educación de la población, señalando que las personas no pueden decidir en libertad si no tienen conocimiento respecto a lo que están decidiendo ni herramientas para progresar. También está presente la preocupación por la salud y la seguridad. Estos son factores fundamentales que dividen a quienes adhieren a la filosofía según el tamaño y rol que el Estado debe tener. A grandes rasgos, se dividen en clásicos, minarquistas, y anarquistas.


Adam Smith dedicó toda su vida a investigar la moral: lo que es justo y lo que es injusto. Contrario a lo que se cree popularmente, Smith señala que la empatía es natural e, incluso, deseable para el funcionamiento de una sociedad. Otros clásicos, junto con Smith, plantean una sólida defensa del laissez faire en armonía con un gobierno que provea de educación, salud, seguridad, justicia y defensa. Otra mirada de la defensa moral del capitalismo –en algunos puntos incompatible– es la filosofía planteada por Ayn Rand: el objetivismo. Los planteos éticos también se encuentran presentes de manera indivisible en los escritos de la Escuela Austríaca.


A lo largo del tiempo, y en todo el mundo, han surgido variantes del liberalismo que no conviven de forma pacífica. Sin embargo, todas ellas comparten lo siguiente: la defensa del capitalismo como el mejor sistema para generar bienestar para toda la humanidad, la importancia de las libertades individuales, de expresión, de la propiedad privada y el respeto a los diferentes estilos de vida, como a la propia vida en sí misma.


Esto se resume en los pilares Vida, Libertad y Propiedad Privada [2].


Espero que hayan disfrutado del artículo, y agradezco a Política en Jaque por este importante espacio en el que la pluralidad de voces se encuentra presente.


Valoramos la pluralidad de opiniones. Las notas publicadas por Política en Jaque no necesariamente representan los valores de la organización.


[1] Para más información sobre la filosofía de Ayn Rand, ver: https://objetivismo.org/objetivismo/que-es-objetivismo/

[2] Como la defensa de la vida ha tenido una connotación especial en Argentina durante el último tiempo, creo oportuno aclarar que existe una grieta entre liberales a favor y en contra del aborto.


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