INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

MendoExit: secesión en el siglo XXI

Hace algunas semanas, Alfredo Cornejo, ex gobernador de Mendoza y actual diputado nacional y presidente de la UCR, planteó en una radio local postulados de independencia para su provincia. ¿Qué hay detrás del “MendoExit”?


Por Lisandro Machado Zubeldia


Foto: Lucía Merle

“Mendoza tiene todo para vivir como un país independiente y claro que estamos lejos de tener las posibilidades de autonomía, pero es algo que hay que empezar a pensar seriamente”. Si lo hubiera dicho Gregorio Aráoz de Lamadrid, gobernador de facto de esa provincia durante dos meses en 1841, quizás estaría avalado. Este mandatario, cuya llegada al poder significó la vuelta temporaria de los unitarios en ese lugar, gobernó en plena Confederación Argentina, etapa en la que las provincias podían tomar legalmente la determinación de separarse. Sin embargo, la frase fue pronunciada por el diputado nacional Alfredo Cornejo el pasado 29 de junio en Radio Nihuil, desatando una ola de mensajes en las redes sociales apoyando o no lo que los propios mendocinos denominaron como MendoExit. El mismo Cornejo aclaró más tarde que las condiciones no estaban dadas, pero de todas formas el tema ya había sido instalado.


La mención a la figura legal que tuvo el país durante buena parte del siglo XIX no es casual, ya que Argentina hoy es una República Federal en la que la Constitución Nacional no permite la secesión de las provincias. Ese es el primer argumento para rebatir los deseos independentistas del presidente de la UCR y ex gobernador de Mendoza. Ninguna provincia puede separarse del país sin reforma constitucional mediante, y de hecho la Constitución prevé en su artículo 6 que el gobierno nacional tiene la potestad de intervenir federalmente una provincia para “garantir la forma republicana de gobierno”. Por su parte, la propia Constitución mendocina en su primer artículo reza que “la Provincia de Mendoza es parte integrante e inseparable de la Nación Argentina y la Constitución Nacional es su Ley Suprema” (énfasis agregado). En función de ello, estas manifestaciones por parte del ex gobernador parecieran ser más maliciosas que un deseo real, sobre todo viniendo de parte de un dirigente importante de la oposición a nivel nacional.


Sin embargo, el problema no es solo legal, sino también moral. Además de gobernador de Mendoza entre 2015 y 2019, Cornejo ocupó en su carrera política cuatro cargos provinciales (senador provincial, Ministro de Gobierno, Ministro de Justicia y Seguridad e Intendente del municipio de Godoy Cruz). A su vez, ocupó un medio mandato en la Cámara de Diputados entre 2005 y 2007 (cargo que abandonó al ser electo como intendente municipal), y actualmente es el Vicepresidente Tercero de ese órgano parlamentario, detrás de Álvaro González y José Luis Gioja. Para todos esos cargos, debió jurar defender los intereses de los mendocinos y de la Nación, la cual defraudaría al plantear la separación provincial.


Todo este exabrupto tiene un comienzo: el proyecto hidroeléctrico Portezuelo del Viento. Con este proyecto, se busca instalar una central hidroeléctrica en Mendoza, más precisamente en el Río Grande que desemboca del Río Colorado, que atraviesa las provincias de Neuquén, La Pampa, Río Negro y Buenos Aires. Aunque la provincia cuyana se dispuso a licitar la obra, las otras cuatro jurisdicciones afectadas pidieron un informe de impacto ambiental ya que la utilización de las aguas podría limitar el riego de muchos sectores de ellas. Ante ello, la respuesta del ex Gobernador fue ni más ni menos que plantear la secesión. “No impediré políticas que ayuden al crecimiento del país, pero tampoco voy a permitir decisiones irresponsables que solo benefician a unos pocos”, había tuiteado el 4 de diciembre del año pasado, al asumir en su cargo como diputado nacional. No obstante, pareciera haber olvidado su juramento durante estas últimas semanas, ya que apropiarse de un curso de agua sin importar que ello pudiera afectar a quienes usan ese afluente para la ganadería o la agricultura sin dudas sería una afectación al crecimiento del país.


El siglo XXI nos plantea grandes desafíos en torno a la soberanía nacional. Desde los reclamos históricos por las Islas Malvinas, la porción argentina en la Antártida y la pesca en el Mar Argentino hasta la renegociación de la deuda externa y las posibilidades de crecer a la sombra de potencias clásicas como Estados Unidos o emergentes como China, el mundo globalista exige pelear por nuestros propios intereses en unidad. Lo contrario implicaría terminar cayendo en manos de otro más fuerte. Declaraciones irresponsables como la de Alfredo Cornejo no hacen más que atentar contra las necesidades de la patria y fragmentar los intereses de la nación. Al dejarse llevar por propios deseos individuales, no hace más que contribuir a otra derrota para la Argentina.


Los dirigentes nacionales deben estar a la altura de las circunstancias, o bien procurar no favorecer intereses extranjeros. Si no cumplen con ese mandato, deberían dejarle su lugar a otros más aptos. Si para Cornejo realmente su provincia debería separarse del país, el primer paso sería entonces renunciar a su cargo.


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