INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

Malvinas: memoria y contradicciones

Desde las diferentes instituciones que componen la sociedad, el 2 de Abril es recordado y entendido como una de las fechas fundacionales de la Nación, similar al 25 de Mayo o al 9 de Julio. Es una fecha en la que reflexionamos acerca de nuestros derechos sobre las Islas, la Guerra, los combatientes y el concepto mismo de patria soberana. Priorizamos esa fecha sobre otras relativas al tema, como el 3 de enero (aniversario de su ocupación en 1833) o el 10 de junio (Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, y los espacios marítimos circundantes).


Por Luis Esquivel


Este año me encontró reflexionando sobre la razón por la cual elegimos el 2 de abril para reflexionar sobre estos conceptos como sociedad, paralizando la actividad académica y laboral por 24 horas. La elección de fechas conmemorativas no suelen ser accidentales, y quizás la primera razón sea la cercanía temporal con la guerra. Muchos de nuestros padres, tíos, abuelos, maestros, colegas y familiares aún recuerdan el desembarco de las tropas argentinas en aquel abril de 1982… y probablemente aún carguen con heridas que siguen sangrando.

Por otro lado, el 2 de Abril se encuentra temporalmente muy cerca al 24 de Marzo. Esto permite crear una semana donde podemos reflexionar sobre una de las mayores tragedias de nuestra historia: el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional. Nació con el golpe de Estado del 24 de Marzo de 1976, se perpetuó con la implementación del modelo económico de Martínez de Hoz y el terrorismo de Estado, se apoyó en la complicidad judicial, eclésiastica, empresarial y mediática, y encontró su caída en la tragedia bélica de 1982. Sus resultados fueron pocos felices: 30 000 compañeros detenidos desaparecidos, 649 argentinos muertos en las islas, miles de heridos (física y emocionalmente), una sociedad fragmentada, una situación económica precaria, y miles de hijos y nietos privados de conocer su identidad. De esta forma, la historia de las Malvinas, por el ansia de poder de un dictador, quedará ligada eternamente a la última dictadura.

Pero llegó la democracia en 1983. ¿Qué pasó entonces? Contradicciones. Nuestra práctica diplomática en democracia ha sido errática: desde cláusulas paraguas a tensiones diplomáticas, desde el envío de ositos de peluche al ofrecimiento de becas universitarias, en fin, alternamos el diálogo sumiso (casi entreguista) con una voluntad de negociación firme (y tensa).

Entonces, noté que el 2 de Abril simboliza una de las mayores contradicciones de nuestra historia. Dictadores aplaudidos en la misma plaza donde madres y abuelas, en soledad, preguntaban por sus familiares desaparecidos. Diarios mintiendo mientras nuestros jóvenes morían abandonados por el Estado. Astiz salvando su vida rindiéndose sin dar combate luego de matar y desaparecer a muchos de los 30 000 compañeros detenidos-desaparecidos. Años de negociaciones pacíficas abandonados por una acción bélica sin sentido. Nuestros combatientes que regresaron siendo a la vez héroes y víctimas. Y también, desafortunadamente, el 2 de Abril es el día que recordamos a nuestros combatientes para luego olvidarlos los otros 364.

El mismo concepto de las islas está repleto de contradicciones. Constituye el territorio insular de un Estado prominente continental. Es tierra argentina ocupada por una población extranjera. Los partidos políticos tampoco han logrado asumir esta contradicción y ofrecer propuestas superadoras. Como el Sísifo mitológico, nos enfrentamos a una misión imposible, negociar con el Reino Unido. Miembro élite de las Naciones Unidas (no solo desoye las resoluciones de la Asamblea General sin repercusiones, sino que también cuenta con derecho de veto en el Consejo de Seguridad), integrante de la alianza militar vigente más poderosa (OTAN), lo que produce que en el sistema anárquico internacional no exista un mecanismo pacífico que lo obligue siquiera a sentarse a negociar.

En este contexto, ¿qué podemos hacer? La cláusula transitoria primera de la Constitución reafirma los derechos soberanos e imprescriptibles de Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur que integran el territorio de Tierra del Fuego, y cada partido y gobierno está obligado a respetarla. Por ello, la solución la dijo Alberto Fernández en su campaña: es con todos. La única forma de lograr resultados positivos a mediano y largo plazo con la controversia es establecer políticas de Estado. Ellas son necesarias para establecer consensos en el medio de las contradicciones. Pues, de lo contrario, pensemos en qué tan más difícil sería la tarea de Sísifo si cada parte de su cuerpo quisiera llevar la piedra a un lugar diferente.

La gestión de Mauricio Macri en materia de Malvinas puede ser calificada de un tibio entreguismo, coronada con la Declaración Conjunta Foradori-Duncan (una suerte de imitación moderna del Pacto Roca-Runciman), y que solo ha logrado aumentar las contradicciones. Durante esos cuatro años se redujo la controversia a una mera diferencia que teníamos con el Reino Unido sin mayor impacto en la relación bilateral.

Alberto Fernández, por su parte, anunció en la apertura de Sesiones Ordinarios del Congreso que presentará un proyecto de ley para crear el Consejo Nacional de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas, un organismo plural donde se pensarán políticas de Estado sobre la materia. Una vez creado este organismo se podrá resolver una de las deudas de 37 años que tiene la democracia: establecer juntos el camino que recorreremos sin importar quien gobierne para negociar con el Reino Unido y para recuperar la soberanía integra sobre todo nuestro territorio.

Cada vez que entonamos la Marcha de Malvinas nos preguntamos: “¿Quién nos habla aquí de olvido, de renuncia, de perdón?” Hoy respondemos que no olvidamos, no renunciamos, ni perdonamos. Es nuestro desafío superar nuestras contradicciones y alzar las banderas de una patria justa, libre y soberana, continuando la lucha por la liberación nacional para asegurar la libertad y la igualdad para nosotros y nuestra posteridad.

Las Malvinas fueron, son y serán argentinas.


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