INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

Más allá de la familia: El caso Etchevehere

Después de quince días de conflicto, la justicia falló a favor de los hermanos de Dolores en la disputa hereditaria en la que se encuentra la estancia “Casa Nueva”. Desde el Proyecto Artigas sostienen que la lucha sigue. Repasamos los hechos y continuamos con las preguntas y reflexiones al respecto.

Por Lucía Esteban

El 15 de octubre (día de la mujer rural argentina) Dolores Etchevehere ingresó a la estancia “Casa Nueva” en la provincia de Entre Ríos junto a sus compañerxs del Proyecto Artigas, encabezado por su abogado Juan Grabois (referente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular - CTEP). La estancia es uno de los bienes que Dolores reclama en una disputa hereditaria con sus hermanos y que habría cedido a dicho proyecto para crear una huerta agroecológica.


Dolores Etchevehere denuncia a sus hermanos Sebastián, Juan Diego y Luis Miguel Etchevehere (quien ha sido Presidente de la Sociedad Rural Argentina y también Ministro de Agroindustria durante la presidencia de Mauricio Macri) de haberle impedido el acceso a sus derechos hereditarios una vez muerto su padre en el año 2009. Según el sitio web del Proyecto Artigas, desde donde se organizó la querella, Dolores comenzó hace ya 11 años con las investigaciones que le permitieron socavar en las maniobras familiares para descubrir estafas y negociados de las cuales no solo ella ha sido víctima, sino también terceros y hasta el Estado. Es que Dolores es hija de una de las familias terratenientes más poderosas de Entre Ríos. En el año 2009 falleció su padre y comenzó la disputa por la herencia. Ella comenzó con sus denuncias, pero hace 11 años que estas no tiene respuesta por parte de la justicia.


Las denuncias que Dolores hace a sus hermanos entretejen todo un entramado de actividades delictivas que van desde evasión fiscal y administración fraudulenta, al trabajo esclavo, usurpación de tierras fiscales y extorsión. A esto se le suma, además, que todos estos delitos han sido posibles y no han tenido consecuencias porque sus hermanos han actuado en complicidad con la justicia y funcionarios políticos. Para enfrentarlos Dolores decidió este año aunar fuerzas con Juan Grabois y Facundo Taboada para armar una estrategia jurídica que incluye: recusación de los funcionarios (jueces y fiscales) que han intervenido parcialmente en beneficio de los acusados, remoción de aquellos que actuaron como cómplices y reparación por los daños causados como producto de la administración fraudulenta de los bienes. Además, iniciaron una denuncia por violencia económica según lo que respecta la ley de protección de los derechos de la mujer: Ley 26.485.


Según los grandes medios y los hermanos de Dolores, realizaron una usurpación, una “toma violenta” de la estancia Casa Nueva. Para Dolores fue hacer uso de una propiedad que le corresponde como legítima heredera para plantar la semilla de otro modelo agrario y lograr una reparación histórica. El proyecto Artigas, según como se define en su propio sitio web, es una red integrada por movimientos sociales, profesionales del derecho, la comunicación y el cuidado del ambiente. El proyecto busca “verdad, justicia y reparación” actuando en “aquellas causas donde se vulneran los derechos de la Tierra, en causas que han sido ignoradas o boicoteadas por las instituciones.” El primer objetivo fue el de recuperar esa estancia para instalar una huerta agroecológica sustentable que opere con otras lógicas para el campo, alejándose del modelo de explotación y agrotóxicos que identificaría a la familia de los “Etchevehere corruptos”, según como Dolores elige diferenciarse discursivamente del resto de su familia. El horizonte es el de construir otro modelo agrario y este caso sería solo un puntapié inicial, pero muy importante, ya que Dolores donaría al proyecto el 40% de su herencia recuperada.


La tensión se mantuvo durante 15 días. Los hermanos Etchevehere varones y la madre acudieron a la justicia y físicamente hasta la entrada de la estancia, realizaron actos en favor de la “propiedad privada”, ejercieron presiones tales como encadenar la entrada de la estancia prohibiendo la entrada de alimentos y la libre circulación de quienes estaban allí. Le reprocharon al gobierno provincial y nacional por no tomar cartas en el asunto y por la presencia de funcionarias dentro de la toma de la estancia. Los Etchevehere corruptos hablaron con los medios y presentaron documentos argumentando que Dolores había participado de un convenio hace un par de años a través del cual habría renunciado a los inmuebles a cambio de una importante suma en dólares. Finalmente, el día 29 de octubre (el mismo día en el que la toma de Guernica fue desalojada con una violenta represión por parte de la policía bonaerense), la jueza María Carolina Castagno resolvió la inmediata restitución de la estancia a Las Margaritas S.A que preside la madre de los Etchevehere. Acudieron patrulleros que escoltaron a Dolores hasta la comisaría, donde estuvo detenida por tres horas ya que se había resistido a dejar la estancia, mientras que el resto de sus acompañantes se retiró por sus propios medios.


Una disputa familiar que podría ser considerada como un problema meramente individual, fue elevado a los términos de una causa colectiva. Leonor Barbero Marcial de Etchevehere, madre de Dolores y sus tres hermanos, dijo públicamente: “por supuesto que es un problema político (…) esto no es un conflicto familiar, es una toma, una situación grosera”. Lo mismo sucedió en los diferentes posicionamientos y notas que se escribieron al respecto. Con el paso de los días se fueron desprendiendo distintas problemáticas y reclamos del mismo caso. Si del lado de los “etchevehere corruptos”, el sector del agro y los medios que los acompañaron se manifestó la preocupación porque la “propiedad privada” estaba en peligro, del otro lado, tanto Dolores como los distintos grupos que la apoyaron, pusieron otros temas sobre la mesa:


Por un lado, se puso en discusión el acceso a la tierra. El problema por la herencia destapa negociados, estafas y mecanismos de manipulación que su familia habría desplegado para adueñarse de tierras fiscales y hasta usurpar los terrenos de una escuela rural. También se hizo eco del problema ambiental a causa de la denuncia por el manejo de agrotóxicos que afectan a la población y trabajadores de la zona. Por el otro, la denuncia por violencia económica también involucró los problemas particulares que atraviesan las mujeres en el camino por el acceso a la tierra, abriendo así una problemática de género. Esto tuvo sus repercusiones en distintos sectores del feminismo que salieron a expresar su posición sobre lo ocurrido. Tal es el caso de la “Asamblea de mujeres lesbianas, travestis y trans de Paraná” que manifestaron su apoyo con un comunicado “Ante las presiones de estos hermanos que representan un modo de producción capitalista, de expulsión de toda forma de vida, de acumulación de la riqueza, que violenta a la tierra como a las mujeres, defendemos a una mujer que está siendo presionada desde todos los poderes por denunciar a su familia que ha ejercido las múltiples violencias de su clase: el apoderamiento ilegítimo de tierras, monocultivo y envenenamiento de los suelos y trabajo esclavo.” Sostuvieron que la situación de Dolores es similar a la de otras mujeres rurales, dependiendo su clase económica, ya que el sistema patriarcal acostumbra a legitimar la expropiación de la tierra a las hijas mujeres a la hora de repartir una herencia. Asimismo, en ese comunicado defienden al proyecto como una posibilidad de construir soberanía alimentaria y de los cuerpos. En la misma línea, la agrupación “Mujeres en red” apoyó a Dolores posicionándola como “una portadora del emblema emancipatorio de los feminismos que aran en tierra fértil”, sostuvieron que su reclamo es parte del devenir emancipatorio de los feminismos que atraviesa a las mismas familias y sectores que han tomado y ocupado el poder y la tierra en Argentina. La equiparan con aquellas mujeres que lograron “trascender el portón del mausoleo familiar” y han sabido “esgrimir sus derechos en el marco de demandas colectivas”.

Otra fue la mirada de las feministas que se opusieron a este intento de posicionar a Dolores tan livianamente como un “emblema” del movimiento, mirada expresada en la nota de Marina Mariasch en Latfem, donde nos apabulla a preguntas: “¿Somos todas Dolores Etchevehere? (…) ¿es esto una alianza interclasista? (…) ¿Estamos defendiendo el privilegio de una niña rica? ¿El derecho de una heredera, su potestad de patrona de estancia? ¿Si el 40% de su “herencia natural” no estuviera destinada por donación personal a un proyecto agroecológico estaríamos tomando la misma posición? ¿Aporta el conflicto familiar de los Etchevehere a las disputas territoriales que nos importan?”. La cuestión de clase tenía que asomar por algún lado. Lo que rescata Mariasch es que en el caso de Dolores Etchevehere se encuentre la potencia para que surjan muchos más proyectos como el Artigas. Y agregamos, es que no se puede dejar de observar que Dolores también proviene de esa familia oligárquica que denuncia, pero esto no la exime de sufrir avasallamientos y ser una víctima más de los mecanismos de violencia y coerción que el heteropatriarcado habilita y sostiene. Porque nadie es una sola cosa. Tampoco podemos dejar de mirar con extrañeza el intento de posicionarla como “emblema” del feminismo, cuando el movimiento siempre ha sido muy crítico con los personalismos.


Si bien el conflicto parece estar en un stand by luego del desalojo, distintos integrantes del Proyecto Artigas, tanto Dolores, como referentes de Jóvenes por el clima, o el mismo Juan Grabois, han sostenido públicamente que se trata de una derrota que no constituye un final, si no el principio de una lucha mayor. Pero más allá de lo que suceda con la disputa legal, cabe formular algunas preguntas (más). ¿Es necesaria la referencialidad y el personalismo para llevar adelante ciertas luchas? Las dificultades de las mujeres en el acceso a la tierra, planteada como una problemática social, producto de una sociedad hetero-cis-patriarcal y capitalista, deben poder trascender los reclamos de una mujer por su herencia. Quizás eso es lo que se intenta con el convertir una demanda particular en una causa colectiva, pero ¿Se consigue? ¿Qué pasa si en lugar de eso sucede que los personalismos opacan las luchas y logros colectivos? Tampoco podemos dejar de ver que el reclamo se basa en el “derecho natural” a heredar. Si bien los grandes medios de comunicación y los hermanos de Dolores salieron a protestar por el peligro de extinción en el que se encuentra la “propiedad privada” en el país (el fantasma del comunismo siempre rinde), el motivo principal y la justificación de la toma de la estancia fue el derecho a la herencia. ¿Una lucha contra la corrupción de las instituciones puede tener su base primera, su piedra de toque en un principio fundante de esas instituciones que se denuncian?


Y si pensamos en las instituciones que están involucradas, llama la atención el papel que cumpliría la Iglesia Católica dentro de este reclamo. Es la misma Dolores la que declara que aquello que la ha acercado a Juan Grabois ha sido su fe: “Si tengo que tomar un punto de referencia o un disparador, fue cuando leí la encíclica Laudato Si del papa Francisco. Allí hay un concepto sobre la cultura del descarte y me sentí muy identificada” dijo en una entrevista para Telam. Esta no es, simplemente, una declaración de creencias, sino que se traduce en una línea discursiva que se sostiene desde la fundamentación del proyecto. En su página web, dentro de la justificación, leemos: “Estamos viviendo una profunda crisis social y una profunda crisis ambiental. El desmonte, el uso de agrotóxicos, la contaminación de agua y suelos, el extractivismo, están destruyendo nuestra Casa Común. Al mismo tiempo, la economía descarta y expulsa de la Casa a sus hijos e hijas más vulnerables, negándoles su derecho a la tierra, el techo y el trabajo.” Se utilizan los mismos términos que emplea el Papa Francisco en la encíclica “Laudato Si” del año 2015 titulada “Sobre el cuidado de la Casa Común”. No es casual. En la página no se nombra esta referencia explícitamente, se nombra sí, a próceres como Artigas por las ideas de un proyecto federal, popular y latinoamericanista para las provincias. Pero esa referencia está ahí, de todas maneras.


Cabe preguntarnos entonces, ¿Hasta dónde llegan nuestras disputas de sentido con la Iglesia Católica? ¿Podemos estar del mismo lado? ¿De qué manera? ¿Nos olvidamos de eso cuando exponemos el caso y cuando tomamos posición? No hablamos de la fe de la gente, hablamos del poder de una institución que, además, ha funcionado como histórica obstaculizadora de las causas por las que luchan el feminismo y las disidencias.


La casa, los hijos, las hijas; las disputas entre los hermanos. El léxico familiar no nos permite pensar mucho más allá de esta institución. Y si hilamos un poco más fino, quizás hasta no nos permita pensar más allá de este caso y todo el esfuerzo por convertir la causa en una lucha colectiva gire sobre sí mismo para devolvernos al centro, a la semilla: la defensa del derecho natural de una persona a heredar “incontables fortunas” como las nombra Juan Grabois en el último video que grabó post-desalojo, y agregaríamos: amasadas al calor de los más rancios negociados de la oligarquía. Y entonces debemos volver a las preguntas: ¿Se nos puede llamar a la identificación, a que nos conmovamos todes, todos, todas nosotras que no heredaremos nunca esas grandes sumas? ¿La clave para lograr adhesión es únicamente la identificación? ¿Es válida cualquier alianza? ¿Cómo podríamos pensar estos conflictos sin dejar afuera ni la cuestión de género ni la de clase? ¿Cómo podríamos plantear una perspectiva realmente interseccional? Sin apartarse del juego institucional que se denuncia ¿Es posible tener éxito en estos reclamos? O para ponerlo en términos de Audre Lorde ¿Se puede desmontar la casa del amo con las herramientas del amo? Preguntas para nada nuevas ni novedosas, pero que a veces conviene repetir.


Fuentes

-Web del Proyecto Artigas https://www.proyectoartigas.ar/

-Comunicado de Adhesión “Asamblea de mujeres, lesbianas, travestis y trans de Paraná” https://www.facebook.com/asambleaparticipativa/photos/a.631385090388800/1523997897794177/

-Documento de adhesión “Mujeres en red” https://pagina12pdfs.s3.amazonaws.com/ipad/@@@pdfs/Dolores.MujeresenRedc_firmasyadhesiones.pdf

-Mariasch, Marina “No somos dolores” (2020) Latfefm https://latfem.org/no-somos-dolores/

-Extracto de entrevista a Dolores Etchevehere por Telam (2020): https://www.elextremosur.com/nota/27082-dolores-etchevehere-la-enciclica-del-papa-sobre-el-descarte-fue-una-inspiracion-para-cambiar/

-Encíclica papal “Laudato Si” (2015) http://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html


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