INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

Lxs fans del K-pop y la militancia antirracista

Cientos de fans del K-pop se unieron para combatir actos racistas desde las redes, lo que causó la sorpresa de muchxs. Pensemos entonces algunos lugares comunes donde se ubica a estxs fans y la importancia de correrse de dichos espacios.


Por Martina Ferloni


Fans del K-pop colapsan la aplicación iWatch Dallas al enviar masivamente sus "fancams". Crédito: Política en Jaque

Desde el asesinato por motivos raciales de George Floyd en Estados Unidos y el sucesivo comienzo de las protestas masivas contra el racismo sistémico y la brutalidad policial que esto desató, las redes sociales saltaron al centro de la escena una vez más como espacio fuerte de militancia y organización. Como contracara, también se mostraron como un lugar de difusión de odio y organización racista y represiva. En este contexto, de masividad del activismo digital, comenzó el activismo antirracista de lxs fans del K-pop.


Todo empezó cuando desde el Departamento de Policía de Dallas, EE. UU., lanzaron una plataforma virtual para recibir videos anónimos de personas protestando que pudieran estar cometiendo “actividades ilegales”. Teniendo en cuenta el contexto actual de abuso policial, al entender este mensaje como una invitación a que se persiga a lxs manifestantes y así encontrar una excusa para arrestarlxs, una cuenta de Twitter llamó a que lxs fans del K-pop inunden esta aplicación de fancams (videos capturados o editados por fans de las estrellas de este género musical). En cuestión de horas, el Departamento de Policía tuvo que dar de baja la aplicación por “complicaciones técnicas”. Luego de esto, lo continuaron haciendo con los diferentes departamentos de policías del país que pedían este tipo de videos.

La semana pasada también organizaron, vía Twitter e Instagram, llenar los hashtags racistas #WhiteLivesMatter, #MAGA y #BlueLivesMatter de fancams, memes y mensajes antirracistas para quitarle su plataforma de difusión a los mensajes de odio.


El suceso causó mucha sorpresa por cómo se percibe a este grupo de fans. A forma de ilustración, la tercera entrada más votada en Urban Dictionary sobre qué significa K-pop fans dice: “El peor tipo de humano. Por lo general, consiste en niñas inmaduras y sin cerebro entre ocho y diecisiete años que formaron un fuertísimo culto lunático que quema, tortura, mata y crucifica a mucha gente inocente solo porque no les gusta el K-pop” [Traducción propia]. Si bien esta entrada, sumamente violenta, no necesariamente expresa la opinión mayoritaria, sí muestra una visión bastante instalada sobre este grupo de fanáticas como niñas tontas agresivas con el cerebro lavado.


Desde ya que el menosprecio a los grandes grupos de fanáticas en la industria musical no es nuevo. Desde la beatlemanía, pasando por las “nenas” de Sandro, hasta los fenómenos mundiales más recientes como las Beliebers, todas se han enfrentado a la burla del público y muchas veces también a la crítica de ciertas ramas feministas que dirimían estas acciones de fanatismo (generalmente a ídolos varones) como sumamente patriarcales [1].


Ahora bien, el fenómeno particular del K-pop tiene múltiples aristas y muchas formas posibles de abordarlo, pero nos interesa esbozar dos breves reflexiones a partir de dos concepciones en donde comúnmente se ubica a las fanáticas:

  1. Como sobreexitadas. En la misma entrada de Urban Dictionary, citada anteriormente, también dice: “Las fans del K-pop son desagradables buitres que fantasean parejas y hacen ficciones homoeróticas de gente que solo es amiga. Básicamente, usan a sus protagonistas como porno” [Traducción propia]. Si bien, una vez más, esta no es una opinión global, sí es un lugar que no nos es extraño: las fanáticas que se mueven solo por la hipersexualizacion de lxs artistas que admiran. Sabemos que esto no es así y que en la realidad son vínculos mucho más complejos que no necesariamente pasan por una dimensión sexual. Más allá de esto, es interesante pensar cómo espacios de fanatismo compartido pueden constituirse para lxs fans como lugares de autonomía placentera donde ejercer su sexualidad y fantasías. Y, a su vez, también creemos necesario seguir cuestionando la incomodidad que continúa provocando el ejercicio del deseo cuando proviene de mujeres y sujetxs feminizadxs, especialmente de lxs más jóvenes.

  2. Como descerebradas. Esto se puede vincular directamente con la idea de juicio afectado por la pasión. Teniendo en mente la división estructurante entre razón y emoción como oposición jerarquizada, donde se entiende a los varones como los racionales y a las mujeres como emocionales, podemos pensar que cuanto más se exaltan los vínculos emocionales femeninos, más se las tiende a entender como tontas, descerebradas u obsesionadas.

Estos prejuicios son los que hacen difícil pensar a este grupo como políticamente comprometido. Ahora bien, esta encuesta, realizada por una consultora musical, muestra que la gran mayoría de estxs fans son efectivamente mujeres menores de 25 años y, además, muestra que dos de los valores culturales más compartidos por lxs encuestadxs son el antirracismo y la igualdad de género. Es más, las acciones de esta semana no fueron su primera acción conjunta. Por nombrar un ejemplo, en diciembre del año pasado el gobierno chileno publicó un informe donde afirmaba que entre los grupos más activos en las redes sociales que incitaban a las protestas se encontraban lxs fans del K-pop. Podemos ver entonces que son un grupo mundialmente organizado que viene estando activo en luchas progresistas hace ya un tiempo. Y, bajo ningún aspecto, que sean en su mayoría mujeres jóvenes que se articulan afectivamente desde el deseo o la admiración, las hace menos comprometidas o políticamente conscientes. Como tal, merecen respeto y no deben ser desmerecidas automáticamente, sino comprendidas en sus múltiples aristas.


Referencias


[1] Laudano, C. (2010). Mujeres y medios de comunicación: reflexiones feministas en torno a diferentes paradigmas de investigación.Las palabras tienen sexo, 2.

Hollows, J. (2005). Feminismo, estudios culturales y cultura popular.Lectora: revista de dones i textualitat, (11), 0015-28.

Wise, S. (2006) [1984]. Sexualizando a Elvis. En Frith, S. y Goodwin, A. (Eds.),

Record. Rock, Pop, The Written Word. Londres: Routeledge.


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