INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

#LibreElecciónEnJaque: Parte 1 - El empoderamiento individual

Hay algo que me preocupa y ocupa mucho últimamente y es esta masividad del discurso liberal que parece haber encontrado su camino a través de toda discusión. Sobre todo en algunas al interior del feminismo.


Por Aldana Giovagnola

No es ninguna novedad que las formas discursivas liberales son reconocidas cuando hablamos de pobreza, de asistencia social, del mercado laboral, de educación pública, de salud pública. El boom de aplicaciones móviles de empresas como Rappi, Uber, Pedidos Ya y Glovo ha suscitado repudio por parte de quienes pregonan los derechos laborales, así como en quienes entienden la falacia del discurso meritocrático y su funcionalidad a la flexibilización laboral. Sin embargo, a la hora de entablar discusiones en torno al sistema patriarcal, hay una fuerte cuota liberal que las tiñe y que pareciera no terminar de ser identificada como tal.


Sabemos que el neoliberalismo teje sus redes a lo largo y ancho del globo, que la meritocracia y el voluntarismo forman parte de los discursos de los sectores más anti-populares y conservadores del mundo. A su vez, muchxs entendemos que detrás de estos discursos en muchos casos se encuentra la vulneración de derechos, el ocultamiento de información, la invisibilización de la opresión. Sin embargo, hay discursos más sutiles y naturalizados, muchos dentro de un movimiento del que me considero parte: El feminista.


Creo que es importante poder ser críticx del espacio político al que unx pertenece. Sobre todo cuando es un espacio sin dirigentas, heterogéneo, diverso. Y es importante saber identificar formas discursivas que se encuentran muy arraigadas en las consignas cotidianas y que forman parte de las discusiones del día a día.


Particularmente, considero que hay varios puntos que tienen que ser tocados en esta línea: La idea de empoderamiento, la sexualidad, la prostitución, la pornografía, la identidad, la sororidad, las relaciones sexo-afectivas, el amor propio, entre otros. Voy a empezar por el primero: el empoderamiento.


Sobre el empoderamiento individual


Hace no mucho se generó un debate en torno al concepto de empoderamiento, y su relación con mostrar o no el cuerpo en redes sociales. Que si mostrarse en redes sociales semi-desnuda era empoderante o no, que sólo lo era si tu culo no era hegemónico, que cada una hace lo que quiere, entre otras cosas. Se armaron bandos detrás de la “libre elección” y detrás de “empoderamiento es otra cosa”. El debate se basó casi enteramente en un caso particular (Julia Mengolini mencionando la manera en que Jimena Barón se muestra en redes sociales).


Uno de los argumentos que se usó para desacreditar la publicación de fotografías mostrando el cuerpo en las redes sociales fue que estaba mal que fuesen cuerpos hegemónicos los involucrados. Al parecer, si quienes mostraban su cuerpo eran personas gordas, no hegemónicamente “bellas”, no binarias, entonces mostrar el cuerpo estaba "bien". El problema era si eran mujeres flacas, hegemónicamente lindas, cisheterosexuales. Porque ellas estaban reproduciendo los estereotipos de belleza patriarcales.


Por su parte, el argumento utilizado “a favor” de la publicación de estas fotografías era “Cada una con su cuerpo hace lo que quiere”. En este lado de la discusión se planteaba que cada una es libre de hacer lo que quiera y ejercer su individualidad de la manera que más le plazca, sin ataduras ni condicionamientos.


Personalmente creo que ninguna de las dos posturas abordó el tema de manera acertada. Creo que en ambos casos se perdió el foco de la cuestión: lo colectivo, los estereotipos de belleza, las imposiciones sociales, la socialización. En la primer postura se culpaba a las “flacas, lindas y hegemónicas” de reproducir los mitos de la belleza patriarcal. En la segunda postura se nos planteaba como sujetos libres de sociabilización y normas internalizadas. En mi visión, ambas posturas son sumamente individualistas. Uno es el camino de la moralidad y la responsabilidad individual, y el otro el del mito de la libertad individual.


Al fin y al cabo, la cuestión se basó en si estaba bien o mal, en si era empoderante o no cierta conducta. En ninguna de las dos posturas nos encontrábamos con la pregunta por qué. Por qué se toman ciertas decisiones, qué hay detrás de nuestros gustos, de nuestras formas de mostrarnos, de nuestro comportamiento en las redes sociales. Sin buscar responsabilidades meramente individuales, sino entendiendo nuestro accionar enmarcado en lo social.


En lugar de poner el foco en aquello que parecemos nombrar siempre, que discutimos siempre (las imposiciones patriarcales, los roles de género, la opresión sobre nuestros cuerpos de forma colectiva y sistemática), se buscaba el camino de: 1. Responsabilizar individualmente por la reproducción del patriarcado, o 2. Despojarnos de todo hábito social y despolitizar nuestras acciones.


La culpabilización o el mito de la libre elección al fin y al cabo apuntan a lo mismo: a la individualidad. No a la individualidad pensada inserta en un sistema social, capitalista y patriarcal, sino a la individualidad librada (artificialmente) de su contexto político, social, económico y cultural.


Desde los medios de comunicación se intentó mostrar este altercado de la misma forma que un "Boca-River". Lo importante era que dos mujeres conocidas se estaban "peleando", y lo que vendía era el revuelo que eso generaba. Pero detrás de esa cortina de humo se ponían en juego cosmovisiones y discursos liberales que van ganando terreno en cada ámbito de nuestras vidas. Y no es casual que así sea.


Creo fervientemente que tenemos que trabajar en identificar estos discursos como tales. Si seguimos basando todas nuestras discusiones en lo individual perdemos el foco, nos corremos de lo importante. Por supuesto que es importante pensar en y conocer las experiencias específicas de la diversidad de personas que constituyen el movimiento, pero no podemos basar nuestras discusiones internas simplemente en casos particulares.


Porque cuando lo hacemos pasan estas cosas: Una persona criticando el comportamiento particular de otra persona; discusiones en torno a si una nos cae bien, mal o más o menos... ¿Y qué nivel de análisis hay ahí? Y a su vez, ¿a qué tipo de construcción colectiva podemos aspirar si pensamos el empoderamiento como "Cada una hace lo que quiere" y no como una meta para la libertad y el disfrute de todas de manera justa y compartida?


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