INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

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La semana trágica de 2019, Barcelona en llamas

La semana más dura para Barcelona desde hace un centenario. Las causas son distintas, las consecuencias similares. Nos referimos a la semana trágica de 1909, cuando la ciudad quedó devastada debido al decreto del gobierno de Maura para enviar las tropas de reserva a los territorios españoles en Marruecos. En ese entonces, se denominó a Barcelona con el sobrenombre poético de la Rosa de Fuego. La historia se repite y 100 años más tarde la ciudad recibe el mismo nombre, no obstante, ¿a qué se deben las manifestaciones que han sucedido incesantemente desde el pasado lunes?


Por Ada Font



Semana de la Sentencia 2019 y Semana Trágica 1909

Las protestas son en respuesta a la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, la cual falla en contra de los líderes independistas catalanes, imponiendo, en la mayoría de casos, penas de prisión de hasta 13 años. Sin embargo, hemos de retroceder en el tiempo para poder entender el conflicto con una profundidad que nos permita analizarlo.


Nos remontamos a 2012, cuando la manifestación del 11 de septiembre (día histórico para Cataluña) fue por primera vez tan masiva y multitudinaria. Además, como ya venía siendo desde hace unos años, de corte independentista. De esta manera el gobierno catalán se vio con la obligación de poder garantizar que los ciudadanos/as catalanes/as pudieran expresar su opinión en las urnas, mediante un referéndum de autodeterminación. Así pues, el 6 de septiembre de 2017 se aprobó la Ley de Referéndum en el Parlamento de Cataluña. Cabe destacar que ni en aquel momento, ni actualmente Cataluña goza de la competencia para aprobar dicha ley. Es decir, tampoco se podía organizar de forma unilateral un referéndum de independencia.


De todas maneras, el 1 de octubre de 2017 los catalanes acudieron a las urnas para votar en el referéndum. Las elecciones se realizaron, pero no con la normalidad que caracteriza a las ordinarias, ya que desde la primera hora de la mañana la policía nacional actuó en los colegios electorales cogiendo urnas y agrediendo a manifestantes, hubo más de 900 heridos. En las fechas próximas al plebiscito, se fueron encarcelando diversos líderes del movimiento independentista. Primero, a los presidentes de las dos organizaciones sociales independentistas más grandes (ANC y Omnium) y también a los principales miembros del gobierno catalán. Cabe destacar que hubo algunos políticos, por ejemplo, el entonces presidente de la Generalitat (gobierno catalán), Carles Puigdemont, que se exiliaron en países europeos cercanos a España. Mientras los líderes independentistas estaban en prisión provisional se celebró el llamado Juicio del procès (en referencia al proceso constituyente) el cual duró más de cuatro meses. Finalmente, el pasado lunes se conoció el veredicto.


La sentencia ha resultado un punto de inflexión. A partir de su publicación fue analizada por diversas personas de distintos ámbitos, algunos con la confianza de que es excesivamente dura y otros la tachan de ser demasiado permisiva. A pesar de ello, podemos decir con rotundidad que ha sido el objeto de las numerosas manifestaciones acontecidas en Cataluña.


El lunes 14 de octubre, día en el que se conocía la resolución, la población salió de sus casas, esa jornada concretamente, hacia el Aeropuerto, obligando a las compañías aéreas a cancelar cientos de vuelos. Los días consiguientes las concentraciones han tenido lugar en diferentes puntos, entre ellos la Jefatura Superior de la Policía en Barcelona. Pero hay que recordar que aparte de Barcelona, ha habido manifestaciones multitudinarias en diferentes áreas de Cataluña: entre ellas Lleida, Girona y Tarragona. También se han organizado las llamadas Marchas para la Libertad, las cuales suponían un corte de autopistas colindantes a Barcelona. Por otro lado, ha habido actos de apoyo en diversas ciudades españolas, como Madrid o Cádiz. El viernes 18 se produjo una gran huelga general, de la cual precedieron más manifestaciones los días siguientes, que duran hasta la actualidad. Este lunes 21 se han concentrado numerosas personas por Cataluña con un cartel cuyo mensaje era muy claro: Spain sit and talk.



Los actos ciudadanos descritos anteriormente han sido principalmente pacíficos, como siempre ha sido el movimiento independentista catalán. En contraste, al caer la noche en los primordiales lugares de Cataluña, las manifestaciones daban un vuelco. Se hacían barricadas de fuego a partir de contenedores dispuestos en la vía pública y varios de los participantes arrojaban todo tipo de objetos a la policía nacional y a los mossos de esquadra (policía de Cataluña). Los integrantes de los Comités de Defensa de la República (CDR) han llegado a arrojar cócteles molotov. Estos acontecimientos responden al reclamo popular de “Somos gente pacífica”, hasta la sentencia. No se sabe si estos manifestantes son espontáneos u organizados. Hay que tener en cuenta que antes de que se produjeran estos altercados los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado ya habían tomado la decisión de realizar fuertes cargas hacia los manifestantes. Incluso se ha llegado a ver atropellar a participantes de las manifestaciones con los furgones policiales a 90km por hora. Estas cargas violentas por parte de la policía también se han dado en manifestaciones de carácter pacífico, aquí podemos ver el monopolio legal de la violencia por parte del estado.



Pese a ello, hay dos perspectivas sobre la violencia de los manifestantes. La primera afirma que no se trata en realidad de violencia, ya que las barricadas se construyen para impedir las cargas policiales. Argumentan que la violencia que ejerce el Estado siempre tendrá una importancia mayor, por su supremacía y su carácter moralizador, que aquella que pudiera llegar a ejercer la ciudadanía y que esta es la única manera de conseguir un cambio en España. Por otro lado, existe otra corriente que afirma que lo que sucede en las manifestaciones nocturnas sí es violencia. Así pues, se desmarcan de estos actos repudiando todo tipo de violencia y se reafirman en el pacifismo. En esta segunda perspectiva, encontraríamos a Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, entre otros.


Si hablamos de cifras, realmente son escalofriantes. Actualmente, la suma de heridos es mayor a 600, entre ellos, cuatro han perdido un ojo por el impacto de proyectiles de goma, los cuales están prohibidos en la nación catalana. Entre los lesionados se encuentran principalmente manifestantes, aunque también hay policías y periodistas. Además de los heridos, ha habido aproximadamente 200 detenidos y la factura de los costes materiales se eleva a más de 2,7 millones de euros.


De todas maneras, es imprescindible entender por qué se producen estas manifestaciones y no quedarnos en los hechos. El objetivo de todas estas reivindicaciones es paralizar el estado y generar inestabilidad política, además de ser un acto rupturista con todo lo que ha supuesto el estado en los años anteriores: crisis, desahucios, corrupción... En definitiva, la demanda popular independentista no tiene su canalización política; produce frustración, la cual se materializa en esta clase de hechos. Cabe remarcar que no todas las personas que participan en estas marchas son independentistas.


Es esencial entender estas propuestas con su debido contexto. España se encuentra en un escenario preelectoral, el 10 de noviembre los españoles están llamados a las urnas. Son las cuartas elecciones en cuatro años, el drama español. Las elecciones deberían de ser cada cuatro años, pero la incompetencia de nuestros políticos nos lleva a una nueva repetición electoral. Esta situación hace que el conflicto Cataluña-España sea mucho más tenso. Por otro lado, no se puede obviar que el hecho principal que agrava el conflicto es la falta de diálogo institucional entre el gobierno catalán y el español. Los gobiernos no tienen ninguna solución al conflicto de la violencia, ni al político.


Para finalizar, es necesario saber que la legalidad nunca superará la legitimidad democrática. La ley solo es un concepto jurídico. La legitimidad abarca mucho más que eso. El diálogo fuera de la ley no rompe la convivencia, esto solo lo harían los actos fuera de la ley. Hacer política significa escuchar y hablar para poder llegar a acuerdos. La prisión o la supresión de la autonomía catalana con la aplicación del artículo 155 de la Constitución no resolverán el conflicto, solo lo agravarán. La ciudadanía organizada no puede condenarse legalmente, por mucho que sus líderes organizados sean encarcelados la gente seguirá actuando. La política ha de tener muy en cuenta la fuerza de la gente. Solo así se llegará a un escenario de convivencia y paz.


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