INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

La hora de volver

En esta nota, ofrecemos un repaso por las diferentes situaciones de las cinco grandes ligas de Europa a la hora de decidir volver a los entrenamientos, así como la particular postura tomada por Brasil y Estados Unidos, las dos naciones con el mayor número de contagiados y fallecidos en el mundo. ¿Y qué sucede en Argentina? ¿Están dadas las condiciones para que vuelva el fútbol en nuestro país?


Por Mariano Varela

Ya con todos los equipos argentinos de primera división habiendo vuelto a los entrenamientos, con importantes protocolos de higiene y distanciamiento social y en grupos de no más de seis futbolistas, solo resta definirse la fecha exacta en la que volverán los partidos y el campeonato en nuestro país. Más allá del interrogante de cuándo el gobierno nacional y la AFA acordarán la vuelta del fútbol, tan importante en la vida de los argentinos, cabe preguntarnos si este momento es el indicado para el regreso de las prácticas o hay otras prioridades a nivel país que deberían solucionarse antes de que la pelota vuelva a rodar.

Como todos sabemos, Alemania fue el primero en permitir que los clubes de la Bundesliga regresen a entrenarse en plena pandemia del Coronavirus. Durante los primeros días de abril, equipos como el Borussia Dortmund, el Bayern Múnich y el Red Bull Leipzig, entre otros, retornaron a la actividad. Para el 6 de abril, la mayoría de los planteles de primera y segunda división ya estaban adaptados a la nueva realidad: entrenamientos en pequeños grupos evitando el contacto físico, reforzamiento de las medidas de higiene y adaptación de los distintos ejercicios al nuevo distanciamiento social. Además, los jugadores debían ducharse en su casa, y eventos compartidos como el desayuno o el almuerzo quedaban cancelados.

En términos de salubridad, en esa fecha, se habían reportado 3677 nuevos casos y 92 personas habían perdido la vida durante las últimas veinticuatro horas. A pesar de contar con una de las tasas de mortalidad más bajas del mundo, la nación germana se encontraba en ese momento en plena cuarentena y la Canciller alemana, Angela Merkel, apuntaba que las medidas de cierre actuales se iban a extender hasta el 19 de abril y enfatizaba que ahora "es demasiado pronto" para relajar las estrictas medidas del gobierno para combatir la propagación del coronavirus. Sin embargo, la mandataria alemana permitió el regreso de los clubes a sus centros de entrenamiento. Esto se debió mayoritariamente a la necesidad de casi todos los equipos de la Bundesliga y sus divisiones de ascenso de que se reanudaran los torneos, ya que muchos de ellos tenían graves problemas económicos y estaban cerca de presentar la quiebra. La razón en la que radicaba este problema era que el principal medio de subsistencia de los clubes alemanes son los ingresos de televisación, los cuales estaban cancelados por la suspensión del torneo.

Además, al menos el 51% de las acciones de las diferentes instituciones alemanas pertenecen a los socios, por lo cual no hay grandes inversiones de magnates o jeques multimillonarios que puedan solventar económicamente a los clubes como sí sucede en otras ligas.

España fue el segundo país correspondiente a las cinco grandes ligas de Europa en regresar a las prácticas a partir del 8 de mayo, luego de recibir la aprobación del Ministerio de Sanidad. El Barcelona, el Sevilla y el Villarreal fueron los primeros equipos en entrenarse con las nuevas medidas de higiene y distanciamiento que instauró el gobierno español. Este plan de medidas contemplaba cuatro fases escalonadas que duraron cuatro semanas y en las cuales los jugadores comenzaban entrenando en solitario hasta llegar a la última etapa, que permitía que todo el grupo volviera a juntarse en una misma rutina, pensando en el reinicio de la competición local.

"Esta crisis ha tenido un profundo impacto en todos nosotros. El regreso del fútbol es una señal de que la sociedad está progresando a la nueva normalidad. También traerá de vuelta un elemento de la vida que las personas en España y en todo el mundo conocen y aman” dijo en su momento Javier Tebas, el presidente de la Liga al justificar el regreso a las prácticas. En ese aquel 8 de mayo en el cual muchos clubes volvían a entrenarse se registraron 1095 nuevos infectados en las últimas veinticuatro horas y un número bastante alto de nuevos fallecimientos, 229 en toda la nación. Por esos días se presenciaba el comienzo de la flexibilización de la cuarentena en el país de la península ibérica.

A España le siguió Italia, que a través de su primer Ministro, Giuseppe Conte cedió ante la presión de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) y permitió que los equipos italianos volvieran a los entrenamientos con un protocolo bastante riguroso a partir del 19 de mayo. Sassuolo fue el primer club de primera categoría en Italia en confirmar su regreso a los entrenamientos antes de que Bolonia, Parma y Roma siguieran su ejemplo. Los clubes de la Serie A y la asociación de jugadores italianos argumentaron con éxito que es mucho más seguro practicar dentro de un campo de entrenamiento donde se puede garantizar el distanciamiento social en lugar de en un parque local, como venían haciendo la mayoría de los futbolistas.

Justamente un día antes de que se confirmara la vuelta a las prácticas, el 18 de mayo, Italia registró por primera vez desde el comienzo del confinamiento menos de 100 muertos en las últimas 24 horas (99 fallecidos) y los nuevos casos en esa jornada fueron de 451, el dato más alentador desde el 2 de marzo en aquel país. Además ese día fue el comienzo de una salida escalonada de la ardua cuarentena que se venía dando allí desde hace dos meses, con la reapertura de tiendas, cafeterías, restaurantes y terrazas para reactivar una economía que venía siendo muy castigada.

Casi en paralelo con Italia, Inglaterra retornó a los entrenamientos el 19 de mayo. Ello se permitió luego de que el gobierno del Primer Ministro Boris Johnson, junto a futbolistas, entrenadores, médicos y expertos epidemiológicos decidieran de manera unánime que los clubes de la Premier League vuelvan a las prácticas bajo estrictas normas y en pequeños grupos. Esas primeras semanas los ejercicios con contacto físico entre jugadores no estuvieron permitidas.

Ese 19 de mayo significó un importante descenso en la cantidad de nuevos infectados y muertos. El gobierno británico informó que se registraron durante esas últimas veinticuatro horas 160 nuevas muertes, la cifra más baja desde finales de marzo. Por su parte, se detectaron aquel día, 2684 nuevas infecciones. Todo esto en el marco de una lenta apertura de nuevas fases de la desescalada de la cuarentena que se estaba viviendo en la isla británica, donde por ejemplo aún no habían vuelto los chicos a las clases hasta ese momento, pero al menos los trabajadores que no podían realizar su labor de manera remota desde sus casas habían podido regresar a sus respectivos puestos de trabajo.

Un caso singular es el que se vivió en Francia, donde para fines de abril su presidente Emmanuel Macron, decidió dar por concluida la temporada en el país galo, dándole el título al Paris Saint Germain. Si bien en sus justificativos priorizó ante todo a la salud, en un momento en el cual Francia pasaba por la peor parte de la pandemia, la mayoría de los clubes de la Ligue 1 y el ascenso criticaron duramente la decisión del mandatario francés, tildándola de apresurada e incomprensiva, sobre todo al ver como las demás ligas importantes de Europa reanudaron sus torneos apenas un tiempo después.

Más allá de esto, los entrenamientos regresaron el pasado 22 de junio, pero solo para un número reducido de clubes, como por ejemplo el ya mencionado PSG, que debía prepararse para la reanudación de la Champions League en agosto. Aquel 22 de junio se detectaron apenas 284 nuevos casos en las últimas veinticuatro horas y solo 19 nuevas muertes. En este contexto bastante favorable dentro de lo que significa la pandemia, el presidente anunció que a partir de ese día los centros educativos reabrían sus puertas a los estudiantes después de más de tres meses sin clases. Todo esto, en medio de la reapertura gradual que inició el gobierno a mediados de mayo.

Dejando de lado las cinco grandes ligas de Europa, enfoquémonos en dos casos bastante peculiares: Estados Unidos y Brasil, donde hace tiempo que volvió el fútbol, a pesar de ser los dos países que más vienen siendo golpeados por el coronavirus, con una inmensa cantidad de contagios y muertes en su población.

En el caso de Norteamérica, la Major League Soccer (MLS), la principal liga de fútbol de los Estados Unidos y Canadá, volvió a los entrenamientos con la aprobación del gobierno de Donald Trump el 4 de junio en grupos reducidos. La reglamentación para estas prácticas consistió en dividir las canchas en dos mitades, asignando un máximo de tres jugadores por mitad. Solo eran posibles hacer ejercicios de pase y tiro al arco, además de que los jugadores podían cambiar de zona en su mitad asignada, siempre y cuando se mantuviera el distanciamiento correspondiente. La gran controversia estuvo fijada en si era realmente necesario la vuelta del fútbol, sabiendo los graves problemas sanitarios que estaba y aún está viviendo ese país. Prueba de esto es que ese mismo 4 de junio se informó 19.699 nuevos casos de coronavirus correspondientes a las últimas 24 horas y 919 nuevos fallecimientos.

Sin dudas, una medida acertada tomada por la MLS fue mudar a todos los equipos a la ciudad de Orlando, donde el número de casos de coronavirus era considerablemente menor en esa época. De este modo, el torneo se reanudaría y se disputaría solamente en los estadios con los que contaba esa ciudad.

Ahora bien, ¿sería esto posible en la Argentina? ¿Se puede llevar a todos los equipos de primera división a una provincia con pocos casos y disputar el nuevo torneo allí? En mi opinión es bastante dificultoso por el solo hecho de los problemas de logística, alojamiento de los planteles e infraestructura de los complejos deportivos de esas provincias, sumado a la gran cantidad de viajes (entradas y salidas) que deberían hacer los equipos que disputan tanto la Copa Libertadores como la Sudamericana.


Por ultimo dejamos al más inexplicable de los casos de países que volvieron a las prácticas en un momento muy inoportuno: Brasil. Durante el mes de mayo, el presidente Jair Bolsonaro dio el visto bueno para que los clubes brasileros vuelvan a entrenarse. El caso más emblemático fue el de Flamengo, ultimo campeón brasileño y de la Copa Libertadores, que retomó los entrenamientos el 19 de mayo pasado en medio de la crisis sanitaria. Es que ese día se registraron 1179 muertos en esas últimas veinticuatro horas y 17408 nuevos contagios. Además, el club de Rio de Janeiro informó 38 casos positivos entre el plantel profesional, el de divisiones inferiores y el resto de los trabajadores del club.

En las ultimas semanas ha comenzado el torneo más importante de aquel país: el Brasileirao. Sin embargo, en vez de hablar de goles y grandes jugadores, lo único que interesa decir es que durante la primera fecha solo la mitad de los partidos se han disputado, mientras que los otros no han podido hacerlo, por tener en sus planteles profesionales muchos jugadores con COVID positivo. Por citar un ejemplo, al club Goias le informaron que diez de sus futbolistas tenían coronavirus cuando estaban en el campo de juego a minutos de empezar el partido. ¿Realmente vale la pena poner nuevamente en funcionamiento el fútbol en estas condiciones?

Solo el tiempo nos dirá si fue correcta la decisión que tomaron conjuntamente el gobierno nacional y la AFA, al permitir la vuelta a las prácticas, pensando en una pronta iniciación de los torneos en nuestro país. Sabiendo ya las medidas que se tomaron en las distintas ligas antes mencionadas, tenemos esa ventaja a nuestro favor para no cometer los mismos errores y, a su vez, mejorar las condiciones de salubridad a fin de minimizar todo lo que se pueda los contagios en los entrenamientos. En tal caso, la burbuja sanitaria que muchos de los clubes argentinos comenzaron a poner en marcha parece ser la opción más apropiada. En mi opinión, la discusión y la decisión sobre cuándo efectivamente debe darse inicio al campeonato aún no es pertinente, sobre todo al ver que el número de casos de contagiados y fallecidos no disminuye, sino que siguen aumentando.


En fin, luego de repasar las experiencias de distintos países, esperemos que en un futuro cercano podamos estar más cerca del orden que se logró en Europa que de la precaria y preocupante situación que se está viviendo en el fútbol de Brasil. Más allá de eso, lo importante es que la pelota vuelve a rodar para llevar esa felicidad que sabemos produce este hermoso deporte en los argentinos, sobre todo, durante estos difíciles momentos.


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