INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

La explotación sexual de las NNA en cuarentena

Niñas, niños y adolescentes son, luego de las mujeres, el grupo más afectado por el negocio mundial de la pornografía. ¿Qué sucede en un contexto como el actual, cuando están hiperconectados en sus casas por diversas actividades? ¿Qué sucede cuando la casa ya no es segura?


Por Juan Nelson Churqui Aquino [1]



A raíz de la crisis sanitaria producto del COVID-19 y los estados de excepción o cuarentena obligatoria que vinieron decretándose en diferentes países, se fue evidenciando el abuso que sufren poblaciones históricamente vulnerables. Si bien diferentes “gurús” económicos, empresarios y gobernantes van presagiando una crisis económica profunda a nivel mundial, pareciera que esta situación es ajena a las actividades delincuenciales relacionadas a la explotación sexual.


Mientras gobiernos como España, Italia, Francia y la Argentina asumían medidas como el aislamiento social y el uso de la tecnología para sustituir el trabajo y la educación presencial; páginas pornográficas como Pornhub, como una “contribución” a la sociedad para ayudar a aplanar la curva de contagios, anunciaban el acceso gratuito a su contenido exclusivo. Se generó un incremento de registros a nivel mundial, conforme el siguiente detalle:


Según información de la página, en un día normal recibe más de 120 millones de visitas, pero producto de la cuarentena vio un incremento de un 24,4%, con más de 17 millones de búsquedas con la palabra “corona” o “COVID” y más de mil nuevos videos con dicha temática. Sin embargo, un dato llamativo para los propios administradores de dicha página fue el cambio del horario en que las personas ven pornografía con relación a un día “normal”. Los picos más altos de visita se registraron en los horarios a las tres de la madrugada y el mediodía.


Fuente: Elaboración propia, a partir de los datos disponibles en Pornhub

Ahora bien, esta facilidad de acceso al contenido pornográfico y los nuevos horarios debió ser una alerta para los padres, madres y mucho más para las autoridades. Instituciones como la Policía Española informaron que, entre la semana del 24 al 31 de marzo,se habían registrado la descarga de más de 21.200 videos pornográficos donde se evidenciaba la presencia de niños, niñas y adolescentes (NNA).


El denominativo de la actividad prohibida


La pornografía, delito conexo a la trata de personas, es por lo general desarrollada bajo diferentes formas de coacción y de violencia, en especial contra las mujeres. Como afirma la teórica Rosa Cobo Bedia: “(…) el dolor, el daño y la humillación de las adolescentes y mujeres que vemos en las representaciones pornográficas es real, no es simulado. La creación de nuevos imaginarios pornográficos, que incluye la normalización del incesto o la violación en manada, son una exaltación de la violencia contra las mujeres”.

Si bien en varios países sigue siendo tolerada esta actividad, la comunidad internacional, de forma mayoritaria y cuando se involucra en estos hechos la participación de NNA, adopta lo que Garzón Valdés denomina paternalismo justificado:


Los niños son absolutamente vulnerables y ello los convierte en incapaces básicos en el sentido estricto de la palabra. No solo no pueden medir el alcance de muchas de sus acciones, sino que tampoco están en condiciones de satisfacer por sí mismos sus necesidades básicas. (1994)[2] 

En ese sentido, mediante la aprobación de diferentes normas internacionales, los Estados prohibieron “la explotación del niño en espectáculos o materiales pornográficos” (ONU, 1989) por considerarla como “una de las peores formas de trabajo infantil” (OIT, 1999) Se estableció que la pornografía infantil es “toda representación, por cualquier medio, de un niño dedicado a actividades sexuales explícitas, reales o simuladas, o toda representación de las partes genitales de un niño con fines primordialmente sexuales” (ONU, 2000).


Sin embargo, el paradigma de la protección integral de las NNA obligó a repleantear la terminología usada en ámbitos judiciales y doctrinales, cuestionados por no adecuarse al enfoque de los derechos humanos. En ese sentido, organismos como la INTERPOL y la EUROPOL utilizan la denominación de Material de Explotación Sexual de Niñas, Niños y Adolescentes (MESNNA). En consecuencia, la Corte Suprema de Justicia de Mendoza reguló que se utilice esta terminología, pues conciben que “el uso del término pornografía infantil implica un consentimiento de las personas que participan tanto en la filmación, como en la autorización para que aquella sea difundida, ese consentimiento, no puede ser tenido en cuenta, ya que niños, niñas y adolescentes, no pueden ni darían su consentimiento, a los actos sexuales que estarían siendo sometidos, ya que son víctimas de delitos sexuales”.

La cuarentena y el riesgo de las NNA


Según la investigación “Nueva pornografía y cambios en las relaciones interpersonales”, un 69,1% de adolescentes españoles mira pornografía desde su casa. La edad promedio es 14 y 16 años, respectivamente para hombres y mujeres, quienes utilizan los siguientes dispositivos:

Fuente: Elaboración del autor, a partir de los datos disponibles en Nueva Pornografía y Cambios en las relaciones interpersonales [3]

A esta situación, se agrega la investigación de la ONG Grooming Argentina, realizada entre inicios de 2019 y febrero de 2020, que reportaba que cuatro de cada diez jóvenes argentinos admitía haber participado de al menos un acto sexual virtual, lo que aumentaba la posibilidad para que las NNA sean víctimas de acoso sexual virtual (grooming).


En ese sentido, el confinamiento que generó una hiperconectividad de las NNA, ya por razones de educación a distancia o como mecanismo de distracción, vino de la mano con una mayor probabilidad de ser víctima de algún pedófilo o de una red delincuencial. Este hecho fue advertido por los especialistas de la Unidad Central de Ciberdelincuencia de la Policía Española, que informaban que el aumento de descargas de MESNNA se debería a la alta demanda y una mayor producción de material, que por lo general sería autogenerado por las propias NNA.


Cuando el riesgo está en casa

La producción de MESNNA no es exclusiva de las redes delincuenciales o de pedófilos profesionales. Un estudio realizado por la INTERPOL determinó que gran parte del material relacionado con el abuso sexual de menores involucra a personas que integran su círculo familiar.


El análisis, realizado a las fotografías y los vídeos registrados en la Base de Datos Internacional de INTERPOL sobre Explotación Sexual de Niños, reveló que cuanto más joven es la víctima de abusos, más graves suelen ser esos delitos. Efectuándose un examen detallado de una selección aleatoria de 800 series de videos y fotografías, se evidenció que un 84% de este material contenía imágenes de actividades sexuales explícitas, agresiones, agresiones graves, sadismo u otras “parafilias problemáticas”, como bestialismo, humillación o necrofilia. El estudio de INTERPOL reportó que más del 60% de las víctimas no identificadas eran niñas y niños, y entre ellas figuraban bebés. Eran los niños quienes aparecían en las imágenes que contenían escenas de abuso más graves.


“Lamentablemente, la mayor parte de la gente no se da cuenta de que, cuando hablamos de abuso de menores, nos referimos también a niños de muy corta edad, bebés de apenas unos meses, que sufren agresiones sexuales extremas”, declaraba Bjorn Sellstrom, Coordinador de la Unidad de Delitos contra Menores de INTERPOL.


Esta situación adquiere características particulares a partir del informe presentado, a principios de abril, por la EUROPOL. Allí, se alertaba un incremento respecto al MESNNA a raíz de la emergencia sanitaria y que las conversaciones entre los grupos de pedófilos daban a conocer la facilidad para acceder a este tipo de material. Una de las conversaciones recuperadas de la dark web, y presente en el informe, sustenta:


Ahora con esta cuarentena casi en todo el mundo, crees que habrá más niños en Omegle, habrá más packs, crees que habrá nuevos materiales que subirán en Boystown, habrá más niños que sin la necesidad de ingresar a Omegle de repente saquen sus packs por Facebook o por otros medios, de repente no lo suban por Boystown, tal vez lo viralicen en grupos, crees que será cierto todo esto o no.   

En ese mismo sentido, el Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados de EEUU, que registra abusos contra menores con información proveniente de Facebook, Twitter, Google, TikTok, entre otras, reportaba más de dos millones de notificaciones, el doble en comparación del mismo mes en 2019.


Este aumento de MESNNA se contrapone con la disminución de denuncias por trata de personas. Según la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas de la Argentina (PROTEX), el informe Análisis del impacto del coronavirus en la línea 145 registraba 73 denuncias en los últimos meses, un 41% menos a los registrados en 2019, donde se registró 177 denuncias durante el mismo período de tiempo. Dicho informe, alertaba sobre nuevas modalidades que estarían utilizando las organizaciones delincuenciales dedicadas a la explotación sexual.


¿Luz al final del camino?


Organismos internacionales, como UNICEF y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, recomendaron a los gobiernos garantizar la seguridad y el bienestar de las NNA en sus casas adoptando medidas de prevención, facilitando el acceso a los medios de denuncia y actuando con la debida diligencia ante las denuncias realizadas. Aun así, los posibles abusos sexuales y la producción de MESNNA que se daría en el entorno familiar, y que fueron alertados por las instituciones que persiguen el delito a nivel internacional, evidencian la difícil y compleja situación para garantizar la protección de las NNA, quienes bajo estas circunstancias se encuentran en un real peligro.

Al no existir una solución al COVID-19, y con ese “retorno a la normalidad” cada vez más lejano, urge que las autoridades nacionales planifiquen la adopción de mecanismos para combatir a este delito y sancionar a sus perpetradores. La participación tripartita de la familia, la sociedad y el Estado, es necesaria y urgente para proteger a las NNA.

El COVID-19, en cuestión de semanas, viene cambiando el comportamiento de la sociedad que adopta nuevos patrones de vida. Sin embargo, es menester de esa participación tripartita que el COVID-19 no cambie por completo la vida de las niñas, niños y adolescentes que, siendo víctimas de la producción de MESNNA, puedan ver afectadas las construcciones de sus proyectos de vida.


Referencias


[1] El autor es abogado. Al momento de publicación, cursa la maestría en Derechos Humanos y Democratización para América Latina de la Universidad Nacional de San Martín, Argentina.

[2] Garzón Valdés, E. (1994) Desde la "modesta propuesta" de J. Swift hasta las "casas de engorde". Algunas consideraciones respecto de los derechos del niño, Doxa: Cuadernos de Filosofía del Derecho, 2(15-16), 731-743.

[3] Ballester Brage, L. y Orte Socias, C. (2019). Resultados. En Nueva Pornografía y Cambios en las relaciones interpersonales (pp. 31-43). Barcelona, España: Ediciones Octaendro.



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