INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

La energía: ¿Derecho Humano?

En los últimos años el déficit fiscal ha sido señalado por algunos especialistas como uno de los principales problemas estructurales del país. Esta idea fue tomada como una de las banderas de Mauricio Macri durante su campaña. Por ello al iniciar su gestión realizó medidas para lograr tal fin. Entre ellas, una de las más destacadas fue la disminución/eliminación de subsidios a distintos servicios.


Por Luis Esquivel


El impacto negativo que ha tenido en gran parte de la población argentina la forma en la que se llevó a cabo el ajuste tarifario ha llevado que sea una de las políticas más cuestionadas de la gestión actual. En este marco, el ex Ministro de Energía, Juan José Aranguren, es considerado una de las figuras con mayor responsabilidad en este proceso y por ello es objeto de muchas críticas.


Particularmente, se lo suele considerar como un funcionario “del Excel”, con poca empatía hacia los perjudicados por las políticas que son implementadas, y sólo enfocado en cuestiones numéricas. Recientemente, en el marco de un debate televisivo en el que se puso en discusión su gestión, el ex ministro afirmó que en su concepción la energía no constituía un Derecho Humano.


Ahora bien, ¿Qué son los Derechos Humanos?

Sin entrar en largos debates doctrinarios, podemos considerarlos como aquellas facultades y garantías, inherentes a nuestra condición de personas, que nos permiten un desarrollo personal y una vida digna. La lucha por el reconocimiento de los Derechos Humanos es larga, y se ha logrado a través de olas, o generaciones:

  • Primera Generación: Derechos civiles y políticos

  • Segunda Generación: Derechos económicos, sociales y culturales

  • Tercera Generación: Derecho a un ambiente sano y limpio, a la paz y a la justicia

Es decir, estamos ante un concepto que no sólo es complejo, sino que está en constante ampliación y transformación. Es decir, no existe un listado taxativo y estático de Derechos Humanos. Aunque en los tratados internacionales se enumeren derechos y garantías específicos, sería falso considerar que los derechos fundamentales no enumerados no constituyan DDHH.

Considerando lo anterior, es importante entender qué son los Derechos Humanos para poder protegerlos y asegurar su cumplimiento. Si bien es cierto que desde la recuperación de la democracia ha sido uno de los pilares de gran parte del arco político, hemos visto en tiempos recientes que referentes mediáticos y políticos han intentado poner en jaque a estos derechos fundamentales. Por un lado, estableciendo una falsa grieta (DDHH vs. Seguridad y Justicia), y por el otro, desprestigiando la lucha de las organizaciones sociales bajo la ambigua etiqueta del “curro de los DDHH”.


Entonces, el acceso a la energía ¿está incluido entre los Derechos Humanos?

Si bien es cierto que no se encuentra mencionado en la Declaración Universal de Derechos Humanos o instrumentos análogos, debemos considerar que el acceso a la energía se encuentra vinculado con derechos fundamentales que sí se encuentran enumerados. Particularmente, el art. 23.3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que establece lo siguiente: “Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.”


De él emana el derecho a una “existencia conforme a la dignidad humana”, y para alcanzarla, ¿acaso no se requiere acceso a la salud? ¿a la educación? ¿al trabajo? Y, ¿qué sucede con aquellos servicios que nos permiten una plena vida en sociedad en el siglo XXI? Agua, luz, gas, energía, Internet, etc. ¿Acaso no son requisitos para una vida digna? Evidentemente, el acceso a la salud corresponde es un Derecho Humano.


¿Qué rol juega el Estado?

Es el principal garante del respeto y pleno ejercicio de los Derechos Humanos. Es decir, que es responsable si por acción u omisión algún habitante de su territorio se ve privado de estas garantías fundamentales por agentes públicos o privados. Por lo tanto, reconocer que el acceso a la energía es un DDHH constituye un gran avance que permite a la vez determinar el rol esencial del Estado en garantizar que todos los argentinos gocemos de los elementos necesarios para una existencia con plena dignidad.


Si bien el ex ministro Aranguren ya no es miembro del Gobierno, es preocupante pensar que esta sea la mirada de la Gestión actual, dado que implicaría el desconocimiento de derechos fundamentales, con los efectos jurídicos, políticos, económicos y sociales que esto produce. No queda duda que para que una persona pueda ser pleno miembro de la sociedad en el siglo XXI requiere tener a su alcance objetos y servicios como: agua, luz, gas, internet, computadoras, etc. Es decir, en definitiva son Derechos Humanos.


En este punto, algunos economistas señalarían que nada es gratis, y por ello es importante reconocerlos como DDHH para iniciar el debate relativo a la mejor forma de garantizar el acceso a ellos. Pero para iniciar este debate el primer paso es reconocer una nueva ola de Derechos Humanos.

Generalmente el Derecho parece encontrarse dos pasos atrás de la realidad. Ha llegado la hora de ponerlo en jaque y que empiece a ocupar un rol predictivo, que reconozca derechos que aún no hace, y con la mirada al futuro pueda establecer mecanismos que permitan una rápida protección ante el avance tecnológico.


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