INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

  • Francisco V. Caporiccio

La economía estudiantil española, a juego

Ante la crisis del coronavirus, los estudiantes españoles nos enfrentamos a una nueva amenaza que pone en riesgo nuestra precaria economía.


Por Sebastián Marín


Una vez más, los estudiantes universitarios nos encontramos arrinconados contra la pared aunque, esta vez, por los alquileres. A esto, hay que sumar la problemática de los exámenes y la utopía de las clases no presenciales que está levantando ampollas a nivel nacional en un debate que, día a día, se eleva más de tono, debido a las desigualdades económicas entre estudiantes que pueden o no permitirse tener un ordenador personal en casa, Internet o una habitación en la que poder concentrarse para recibir su educación.

Muchos estudiantes, entre los que me incluyo, viven lejos de sus universidades, lo que nos obliga a hacer uso de pisos o de residencias universitarias. Cabe destacar el caso de estas últimas, que como predecía el periódico El Mundo [1] en el año 2017, se trata de uno de los negocios más prósperos en España debido a la alta demanda de los estudiantes universitarios. Para 2017, se vaticinaba una cifra de 600 millones de euros aproximadamente en inversión de fondos extranjeros.


Esto se agrava más si se trata de ciudades como Barcelona o Madrid, donde la especulación inmobiliaria y la gentrificación hacen de la supervivencia una meta difícil por ser dos de las ciudades más caras de Europa.

Algunos de los factores que contribuyen a esta situación peligrosa para los universitarios es la compaginación de estudios y trabajo. Según datos de la encuesta de Población Activa del año 2019[2], más de 900.000 jóvenes en España estudian y trabajan para costearse los estudios o la mera supervivencia en la gran ciudad. Al caer la cuarentena, no hay trabajo y se hace difícil o imposible pagar el alquiler.


Hemos visto varios ayuntamientos, como el de Barcelona[3], aplazar los pagos de los pisos sociales a fin de paliar la situación irregular de las familias en riesgo de exclusión. A esto, se añade el apoyo por parte del Estado[4] a autónomos, agricultores o parados mediante ayudas económicas por la baja imprevista de ingresos.

Hasta la fecha, ningún gobierno, sea autonómico o central, ha ofrecido soluciones a los miles de estudiantes, quienes en estos momentos siguen pagando su contrato de alquiler pese no hacer uso de ellos, ya que se encuentran en casa de sus padres o familiares pasando la cuarentena. Cabe la labor de los sindicatos estudiantiles[5], quienes exigen a las universidades la devolución de las más que elevadas matrículas universitarias.


Ante esto, se precisa la intervención por parte del Estado. Una vez más, delante de una situación irregular para los estudiantes, que ya ahogados por el precio de las matriculas universitarias o los gastos que supone vivir en una gran ciudad, se suma la problemática del alquiler al que las residencias no van a ceder, al igual que los propietarios de los pisos.


Cada vez más universidades deciden prescindir de las clases presenciales para lo que resta de curso, dejando así a miles de inquilinos amarrados a un contrato al que no podemos renunciar por miedo a perder una fianza que puede alcanzar el millar de euros. Es por ello que cada vez más voces piden, desde los sindicatos estudiantiles, que aquellas universidades que aún no han aclarado su situación sobre las clases presenciales, como la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, den su veredicto para así poder administrar nuestros contratos de alquiler con las correspondientes residencias o propietarios.


Por esto y mucho más, se pide a las autoridades que actúen en consecuencia con la situación actual, prestando ayuda y tomando medidas a favor de uno de los colectivos más afectados y precarios (económicamente hablando) de la sociedad: los estudiantes universitarios.


Fuentes:

[1] Nieto, J. (4 de julio de 2017). Las residencias universitarias, el negocio de moda para los fondos extranjeros. El Mundo: Tendencia. [2] Más de 900.000 jóvenes en España compaginan sus estudios universitarios con un trabajo. (7 de junio de 2019). El Economista: Ecoaula. [3] Blanchar, C. (24 de marzo de 2020). Barcelona aplaza el pago de alquileres de los pisos sociales. El País: La crisis del coronavirus. [4] Guía de las ayudas para hacer frente al coronavirus. (17 de abril de 2020). RTVE: Coronavirus.

[5] Los estudiantes piden la devolución del importe de las matrículas universitarias (30 de marzo de 2020). Heraldo.

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