INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

La crisis argentina también repercute en el rating

Históricamente en Argentina, y en lo que respecta a canales de televisión avocados a dar las noticias del ámbito nacional e internacional, el canal Todo Noticias (o TN como se le conoce popularmente), ha sido el líder indiscutido en cuanto a la elección de los argentinos a la hora de informarse sobre lo que pasa en el mundo. Esto no es algo casual: el canal del poderoso y polémico Grupo Clarín tiene una bajada de línea marcada históricamente orientada al antiperonismo (salvo durante las presidencias de Carlos Menem, por sus políticas aplicadas en beneficio a las empresas privadas).


Por Manuel Lacarra

De esta toma de posición se valió prácticamente desde su existencia, y fue lo que le proporcionó un número considerable de seguidores con la misma posición ideológica, fieles a cuanto contenido emitiesen en sus distintos soportes (Diario Clarín, TN, Radio Mitre, etc.).

Durante la gestión de Cristina Férnandez de Kirchner, los índices de rating de Todo Noticias aumentaron de manera considerable, sobre todo durante los últimos años de su segundo mandato. Todo aquel que no apoyaba la gestión peronista y demandaba un cambio urgente sintonizaba religiosamente TN para, mediante su constante emisión de noticias sobre la corrupción oficialista (o “corrupción K”, como les gusta llamarle), confirmar su opinión sobre el gobierno de ese momento, y reforzar la creencia de que era de vital importancia el cambio en la conducción política del país. Más allá de si estos hechos de corrupción fuesen ciertos o no, el objetivo de TN era claro: terminar con el kichnerismo en el poder. Y lo lograron, ya que fue en parte gracias a su bombardeo periodístico que el kichnerismo perdió en ballotage ante el actual presidente Mauricio Macri. Incluso muchas personas confesaron haber “votado a la contra” para que no continuara gobernando el peronismo, y no porque las propuestas o el equipo del Macrismo los haya convencido realmente.


En la actualidad, en año de elecciones y casi 4 años después de la victoria del ex presidente de Boca Juniors, la realidad social y política argentina cambió drásticamente: la inflación es de 51,3% interanual (la tercera más alta del mundo), la pobreza superó el 30% de la población total y aumentó más de un 160% el valor de las tarifas básicas (luz, gas, transporte público, etc.).


Ante este contexto alarmante y de crisis innegable, los cambios en el consumo televisivo no deberían sorprender: por primera vez en 10 años, C5N (el canal de TV con la bajada de línea más opositora al macrismo) se ubicó primero en cuanto al rating del mes de marzo entre las señales de noticias, con un promedio de 2.19 puntos, y alcanzando mediciones históricas de hasta 5.4 durante el prime time. De cerca le sigue TN, con 2.13. Una diferencia mínima, pero muy significativa.


Este cambio de consumo en los noticieros puede deberse a dos motivos, explicados a continuación: La gente no es tonta. La mayoría ya no cree en los medios afines al gobierno, que aunque se han alejado un poco del oficialismo, siguen siendo considerablemente imparciales en su elección discursiva e informativa. Frases como “se robaron todo” o “la pesada herencia”, quizás no creadas, pero si reproducidas por TN, ya no son consideradas excusas válidas para la población por el momento crítico que se está viviendo. La causa de los cuadernos no es suficiente para que un jubilado que no le alcanza para comprarse sus medicamentos culpe de su situación al gobierno anterior.


En consecuencia, la gente se inclina por un medio que le cuente las cosas como suceden, sin intentar desviar la atención o instalar una agenda que no es la adecuada. No hacer esto no va a hacer que la situación de la persona mejore, así que lo mejor es estar informados de todo lo que acontece.


La inclinación por la distracción.


Este grupo de personas, más que consumir las noticias que proveen otros medios más opositores, directamente opta por no ver más las noticias. Tienen una mirada negativa sobre la situación actual y mantienen una mirada pesimista con respecto al futuro, por lo que ¿para qué ver las noticias y amargarse todavía más de lo que ya se está? Prefieren ver una novela, un programa de juegos, o simplemente no mirar la tele. Por lo tanto, en este caso no se trata de un cambio de los consumidores de un medio al otro, sino una disminución general del consumo que termina por beneficiar a la parte mediática más crítica al gobierno.


La conclusión es simple y se cae de madura: la presión y el descontento social se siente en la calle, se siente en las redes sociales y, también ahora, se siente en la televisión.


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