INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

  • Francisco V. Caporiccio

Jair Bolsonaro, Abaporu

Muchos presidentes han tomado medidas drásticas para combatir la pandemia, pero existe un pequeño grupo de líderes que cuestiona no solo la importancia del virus sino además la necesidad de las medidas como la cuarentena. Dentro del último, resalta el presidente brasileño Jair Bolsonaro, quien ha comparado al coronavirus con una gripe, incitado a sus seguidores a participar de convocaciones políticas y opuesto las medidas impuestas por los gobiernos locales, como el de Brasilia.


Por Agustín Blasco Ruiz-Toranzo


El pasado 16 de abril, el presidente remarcó esta postura al cambiar al titular del Ministerio de Salud, Luiz Henrique Mandetta. El exministro, quien está a favor del distanciamiento social y la cuarentena obligatoria, comenzó a recibir notable apoyo de aquellos que dudan de la capacidad del sistema de salud brasileño. Es esto lo que llevo a su remplazo por Nelson Teich, quien apoya las teorías más esotéricas del presidente.


Bolsonaro parece encontrarse en una entrecruzada. Con más de 38000 casos confirmados de COVID-19, Brasil es el país latinoamericano con más casos del virus y esto preocupa a la población general. Mientras los gobiernos locales toman medidas para atenuar las consecuencias del virus y enfrentan al gobierno nacional por su postura antagonista, pareciera que el presidente busca comprar tiempo.


Inevitablemente, la economía va a notar los efectos del virus y de las medidas de los gobiernos locales. Estos efectos podrían tener resultados catastróficos, en algunos países se proyecta una pérdida de entre el 30% y 50% del PBI per cápita (Cicolella, 2020). Posiblemente, el presidente esté apostando que el descontento popular a un quiebre en la economía refuerce su apoyo por su discurso antiestablishment. Descontentos con las consecuencias económicas de las medidas de sus opositores, quizás lleguen a la conclusión que Bolsonaro tenía razón desde un comienzo (Mello, 2020).


Para que la apuesta genere redito, el presidente aún tiene que evadir en el corto plazo la crisis presidencial (Hochstetler, 2002). La regla en la política brasileña es que cuando un presidente pierde demasiado apoyo popular, este es removido del cargo mediante impeachment. Políticas económicas neoliberales, corrupción personal y minorías parlamentarias constituyen factores de riesgo para los presidentes sudamericanos que quieren completar sus mandatos (Hochstetler, 2002). Hoy, Bolsonaro ya cuenta con un apoyo parlamentario muy reducido y está en enfrentamiento abierto a los sectores que no lo apoyan. Si bien la retórica populista del presidente es percibida como una amenaza para la oposición en el Congreso, también tienen entendido que el vicepresidente Hamilton Mourão podría resultar una amenaza aun mayor si este alza al poder al remover a Bolsonaro del cargo. El presidente entiende esto y usa la desconfianza al vicepresidente como un salvavidas ante la amenaza del impeachment.


La presencia de una población movilizada que demanda en las calles de que Bolsonaro se vaya aparece como un determinante crucial de cuáles desafíos tienen éxito de removerlo (Hochstetler, 2002). A pesar de los salvavidas del presidente, el creciente descontento popular ante el manejo de la pandemia y la posible reacción de agentes económicos a una crisis financiera son una amenaza importante.


Apostar con la economía también conlleva sus riesgos inherentes. Las empresas y los propietarios del capital responden a las políticas públicas gubernamentales cambiando sus decisiones de inversión de acuerdo con sus propios objetivos de maximización de ganancias. Estas decisiones individuales pueden tener efectos económicos y políticosagregados de gran magnitud. Así, los hacedores de políticas podrían descartar una reforma, o más generalmente una agenda de política pública, si anticipan que esta va a provocar consecuencias negativas (Fairfield, 2015).


Según el Banco Mundial, la salida de capitales que están viendo América Latina y el Caribe en este momento no tiene precedentes en la última década, ni siquiera durante el tiempo de la crisis financiera global (Rema, 2020). Si el presidente no logra articular una serie de prioridades que le aseguren el apoyo popular y el de los agentes estructurales, su capacidad de superar una crisis presidencial es reducida. Por otro lado, si formula una serie de medidas que le aseguren este apoyo como nacionalizar activos de empresas en sectores estratégicos y utilizar programas sociales para distribuir alimentos a familias sin ingresos durante el periodo de confinamiento, todo acompañado de una clara y efectiva comunicación para que agentes económicos pueden ajustar sus expectativas (Rema, 2020) el presidente Bolsonaro podría salir victorioso de la crisis del COVID-19 y yantar a su competencia.


Notas


Abaporu (del tupí-guaraní aba / poru, "hombre que come") es un cuadro de pincel sobre tela de la pintora brasileña Tarsila do Amaral. Hoy es la pintura brasileña más valorada en el mundo, llegando a alcanzar el valor de US$ 1,5 millones, pagado por el coleccionista argentino Eduardo Costantini en 1995. Se encuentra expuesta en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA).

Referencias


Cicolella, F. (8 de abril de 2020). Stop covid or save the economy? We can do both. MIT Technology Review.


Fairfield, T. (2015). Structural power in comparative political economy: perspectives from policy formulation in Latin America. Business and Politics, 17 (3), 411-441. DOI: 10.1515/bap-2014-0047


Hochstetler, K. (2002). Repensando el presidencialismo: desafíos y caídas presidenciales en el Cono Sur. América Latina Hoy, 49, 51-72.


Mello, E. (20 de abril de 2020). Why Jair Bolsonaro’s Coronavirus Denialism Won’t Hurt Him. Foreign Policy.


Rema, M. (13 de abril de 2020). LAC economy in the time of COVID-19 (Coronavirus).The world bank.

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