INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

Historia de la represión en Estados Unidos: Los Pinkerton

Junio de 2020: La comunidad internacional se indigna ante el grado de violencia que muestran las fuerzas de seguridad en Estados Unidos. Sin embargo, “el país de la libertad” tiene una larga historia de represión. Aquí cuento el caso de una agencia privada de seguridad y espionaje que sirvió como el puño de hierro de los empresarios contra los obreros: la Agencia Nacional de Detectives Pinkerton.


Por: Bocero Ferreira, David.


Tarjeta corporativa de la Agencia Nacional de Detectives Penkirton. Fuente: Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

Las tensiones presentes en la sociedad estadounidense han llevado a un brote de violencia e indignación pocas veces visto en tiempos modernos, llegando al punto de que en 140 ciudades del país se reportaron protestas y agitaciones. El motivo por el cual ha estallado esta situación es la violencia policial contra la comunidad afroamericana. A pesar del tiempo transcurrido, la represión, lejos de haber amainado, solamente ha empeorado y se ha extendido a toda la comunidad casi por igual.


Si la cuestionable respuesta ante la pandemia en la que nos encontramos no mermó lo suficiente la idea hollywoodezca del país norteamericano, la violencia de la represión y el carácter militarista del gobierno ciertamente han hecho que la comunidad internacional empiece a cuestionarse lo que ha visto durante tantos años en noticias y películas. Ante la común indignación y sorpresa por lo que está sucediendo y el agitado debate que provoca, la historia tiene muchas cosas para decirnos. En concreto, nos muestra un caso que no solo nos dice que la represión no es para nada algo nuevo en los Estados Unidos, sino que también nos cuenta cómo, a la hora de defender los intereses empresariales, se ha llegado a recurrir (y de manera muy amplia) a las armas privadas.


El escocés

Todo comenzó con un inmigrante escocés que en el año 1842 se instaló en Chicago, Illinois. Su nombre era Allan Pinkerton (1819-1884) y se dedicaba de profesión al ensamblado de barriles de madera. Siguió ejerciendo este trabajo en Estados Unidos hasta que accidentalmente su vida daría un giro para convertirse en agente secreto.


En 1847, cinco años después de su llegada al país, Pinkerton se encontraba en una isla del Río Fox en busca de madera para su trabajo. En lugar de eso, encontró señales de que había personas instaladas en aquel lugar. Teniendo conocimiento de que en la ciudad había una banda de falsificadores, acudió al sheriff para hacerle saber sus sospechas de que aquella isla podía ser el centro de operaciones.

Ante las dificultades del sheriff para darle caza a la banda, Pinkerton decidió hacer un seguimiento informal utilizando a favor su condición de ciudadano común. Su labor detectivesca permitió atrapar a la banda de falsificadores y fue aclamado como un héroe, obteniendo una considerable fama por sus dotes como espía. "El asunto estaba en boca de todos", escribió más tarde, "y de repente me vi llamado de vez en cuando para llevar a cabo asuntos que requerían habilidades de detective.”

Esos llamados ocasionales derivarían en su contratación como sheriff de un pequeño pueblo y, más tarde, sería el primer detective del departamento de policía de Chicago.


Agencia privada y la Guerra Civil

En el año 1851, Allan Pinkerton abandonó la policía y se unió a su hermano Robert, que ya tenía una empresa relacionada con los ferrocarriles, para fundar la Agencia Nacional de Detectives Pinkerton. Esta agencia ofrecía servicios de protección armada a ferrocarriles, así como de espionaje para desarticular bandas de falsificadores y saqueadores. En esta época de muy fuerte expansión territorial hacia el Lejano Oeste, era común que los convoyes llevaran materiales caros y dinero, por lo que a su vez eran comunes las bandas criminales. La agencia ganó rápidamente mucha reputación en este rubro y fue aumentando en gran manera sus efectivos.


En 1861, durante el primer año de la presidencia de Abraham Lincoln, Allan Pinkerton viajó a la ciudad de Baltimore en una misión encubierta para una compañía de trenes. Se encontraba siguiendo una pista de bandidos que querían sabotear vías de tren, cuando descubrió que un grupo estaba planeando asesinar al presidente Lincoln. El intento sería en una estación de Baltimore, aprovechando que el mandatario debería cambiar de vagón en su camino hacia Washington D.C. Pinkerton rastreó al presidente y le comunicó el supuesto complot. Sus agentes disfrazaron a Lincoln como su hermano inválido y lo subieron a un tren nocturno, mientras que otros agentes cortaron todas las líneas de telégrafo para que los conspiradores no se pudieran comunicar.


Lincoln llegó a salvo a la capital pero la prensa, al enterarse de la maniobra, lo criticó duramente tildándolo de cobarde. Además, ningún conspirador fue encontrado, por lo que ha quedado la duda de si Pinkerton exageró o inclusive inventó el intento de asesinato. A pesar de esto, el presidente contrató a la Agencia Pinkerton como su guardia personal y para que infiltren espías en las líneas enemigas durante toda la Guerra de Secesión. Irónicamente, el asesinato de Lincoln se dio luego de abandonar los servicios de la agencia.


La muerte del fundador y un cambio de imagen: de defensores de la ley a mercenarios de los empresarios

Tras la guerra civil, Allan Pinkerton Siguió con sus labores al mando de la agencia, continuando con su camino ascendente. Su reputación aumentó enormemente con la captura de forajidos ampliamente famosos. Sin embargo, el fundador fallecería en el año 1884. Pinkerton dejó como legado una enorme base de datos sobre criminales, elaborada con una metodología que el FBI adoptaría y mejoraría en el siglo XX. Tras su deceso, tomaron el control de la agencia sus hijos, Robert y William, que cambiarían radicalmente los métodos y competencias de sus servicios hasta ganarle infamia dentro de las clases populares.

Hacia fines del siglo XIX, acompañando a la poderosa industrialización, en Estados Unidos aparecieron grandes movimientos obreros que buscaban mejores condiciones de trabajo y mejores salarios, así como defender a sus miembros ante las arbitrariedades de los patrones. Ante esto, los empresarios y funcionarios de los gobiernos tomaron con mucha hostilidad la proliferación de los sindicatos y organizaciones que se empezaban a relacionar con las ideas socialistas y de otras corrientes.


En este contexto, la Agencia Pinkerton fue contratada en varias ocasiones para romper huelgas, infiltrarse en organizaciones obreras para denunciar miembros e incitar revueltas y para defender las propiedades de grandes empresarios. Durante este período, la agencia llegó a tener más soldados en actividad que el propio ejército regular de los Estados Unidos. Estados como el de Ohio llegaron a proscribir a la organización, temiendo que utilizaran su poder como fuerza paramilitar.

Entre los casos en los que los Pinkerton participaron, el más famoso es el protagonizado por la Carnegie Steel Company, una de las empresas del acero más productivas del país. En el año 1892, su fundador Andrew Carnegie se encontraba en Escocia, por lo que dió libertad de acción a su gerente asignado, Henry Clay Frick. Este llevó adelante las negociaciones del contrato con la Asociación Amalgamada de Trabajadores del Hierro y el Acero, que representaba a la mayoría de los trabajadores de una de las plantas más grandes ubicada en Homestead, Pennsylvania.


Frick comenzó con un gran recorte salarial, cosa que el gremio claramente rechazó. Como respuesta, Frick encerró a los trabajadores en la fábrica y la rodeó con una verja de alambre de espinos. Más tarde, despidió a los 3.800 trabajadores y envió una dotación de 300 agentes Pinkerton en dos barcazas por el río a desalojar la fábrica. Los trabajadores y sus familias tomaron la fábrica y salieron al encuentro de los Pinkerton cerca del muelle. Intercambiaron disparos durante 12 horas, hasta que los agentes se rindieron y abandonaron la fábrica. Tres agentes y al menos siete trabajadores murieron en el enfrentamiento.


Otro caso en el cual los Pinkerton tuvieron presencia fue la huelga de los trabajadores de la fábrica de locomotoras de George Pullman (1894). Estos se levantaron contra los recortes salariales y, a través del gremio, la protesta se extendió a casi 250.000 trabajadores a lo largo del país, interviniendo fuerzas federales. Otro ejemplo es la masacre de Ludlow (1914), en la cual la Guardia Nacional del Estado de Colorado empleó los servicios de los detectives y rompehuelgas para desarticular una protesta de 10.000 trabajadores del carbón de la familia Rockefeller. El episodio terminó con la muerte de 25 operarios, entre ellos 11 niños.


Ante estos y otros casos, muchas organizaciones de trabajadores denunciaron las acciones de espionaje, represión y protección empresarial de los Pinkerton. Esto bajó enormemente su reputación pero la compañía sobrevivió.


Actualidad

Con el paso del tiempo, la agencia se fue adaptando a las regulaciones que surgieron y ya no pudo ejercer las mismas actividades que la policía. La compañía mantuvo su autonomía hasta la muerte de Robert Pinkerton II, bisnieto del fundador, el cual murió sin dejar hijos varones. Tras eso, fue vendida y sigue existiendo como parte del conocido grupo sueco SECURITAS, mientras que sus bases de datos y sucursales en Estados Unidos fueron absorbidas por agencias federales. La Agencia Pinkerton nunca fue juzgada por los asesinatos de obreros y detenciones ilegales de criminales.


Al analizar este caso, podemos entender un poco mejor que la ligereza con la que el gobierno estadounidense utiliza a las fuerzas de seguridad y sus armas para la represión no es algo nuevo, sino que es una actitud con raíces fuertes dentro de la organización del Estado de ese país. A lo largo de la historia ha quedado demostrado que las libertades individuales de las que tanto se jactan Estados Unidos y sus defensores alrededor del mundo pueden ser perfectamente suspendidas a la hora de la defensa de los intereses estatales y privados. Estrategias como el espionaje, la infiltración, la difamación y la fuerza bruta son aceptables sólo si se realizan por parte del Estado contra lo que él considere una amenaza, indiferentemente de si son terroristas o manifestantes que reclaman el fin de la violencia racial de la policía.

Detectives de Pinkerton custodiando el féretro de Marilyn Monroe, agosto de 1962.

Bibliografía

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Editors of Encyclopædia Britannica. (25 de septiembre de 2017) Pinnkerton National Detective Agency. Britannica.com

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Kelly, M.(11 de febrero de 2020) "Allan Pinkerton and His Detective Agency." Thoughtco.com

Weiser-Alexsander, K.(2019) Pinkerton Detective Agency- For 150 years. Legendsofamerica.com


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