INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

Hablemos de Educación y Salud sexual y no sólo de sexo

Generalmente, en algunos colegios, la única información que reciben los adolescentes acerca del desarrollo de su cuerpo es biológica, centrada en la reproducción y se habla sobre todo de los aparatos reproductores masculino y femenino, tal vez de las enfermedades de transmisión sexual y de los métodos anticonceptivos y, si hay suerte, del preservativo. Es información tan teórica y sistemática, que no se tocan las diversas expresiones personales, emocionales, actitudinales, etc., que conlleva la sexualidad en la adolescencia y la juventud. La información suele darse a la manera tradicional, ya que muchas veces forma parte de alguna materia, sea Ciencia, Biología u otra. En todos los casos, como he dicho ya, difícilmente se exponen temas desde la multiplicidad de dimensiones sociales, experienciales, psicológicas, simbólicas, etc.


Por Carolina Schifer -ganadora Convocatoria UdeSA-

Tampoco suele invitarse a los alumnos a que hablen y participen expresando sus puntos de vista, sus opiniones, sus temores, sus expectativas. Se busca que el alumno aprenda las partes de unos determinados órganos de su cuerpo, su función en la reproducción, el proceso de gestación y algunas de las formas de impedir que una mujer se quede embarazada. Así, la mayoría termina sus estudios (o no) con información muy básica. La educación es una herramienta muy importante para la formación de los ciudadanos, y es menester tener en cuenta la salud sexual en ésta.


Como muchos deben saber, existe la ley 26.150 de Educación Sexual Integral. Lamentablemente, ésta no se aplica en todos los colegios, y en donde se habla del tema, suelen ser charlas, talleres, y demás cosas que no siempre alcanzan. La aplicación de la ESI en las escuelas es fundamental. No todos los niños y niñas provienen de una familia en la que se charlen de temas tan tabúes como el sexo, sexualidad, genitalidad, consentimiento, enfermedades, reproducción, etc. No todos se animan a preguntarle a su familia acerca de las curiosidades que tienen. Y es importante que en el ámbito de la educación se abra un espacio de dudas, en donde los chicos y chicas se sientan contenidos, escuchados, y que se vean libres de preguntar lo que sea.


Empezar a trabajar la sexualidad en primaria significa poder empezar a hablar con ellos cuando no hay urgencia, cuando no hay casi riesgos y la capacidad de asimilación es mucho más alta que más tarde, cuando ya se llenaron de prejuicios y se mueven en esquemas y espacios bastante cerrados.


No se trata de hablar de sexo desde los 6 años, sino que a esa edad, se empezaría a hablar de la familia, de los distintos tipos de éstas, que no son todas iguales y que merecen un igual respeto y cumplimiento de sus derechos , valores, actitudes ,el concepto de intimidad. Más corrida la edad, se les presentaría a los niños y niñas, información acerca de la reproducción, conocimiento del cuerpo, pubertad, estereotipos, aceptación de uno mismo, el uso correcto del vocabulario para referirse a genitales, que no hay una sola forma de ser mujer o varón, y luego más entrada la adolescencia, sobre sexo, placer, masturbación, conocimiento de lo que son los deseos propios, consentimiento, entre otras cosas.


Es claro que el incumplimiento de la ley de Educación Sexual Integral, tiene consecuencias, entre éstas, abusos, violaciones, transmisión de enfermedades, abortos clandestinos, y también consecuencias muy distintas como por ejemplo la creación de una atmósfera de incomodidad a la hora de hablar de sexo, masturbación, genitales , menstruación y esos temas que no deberían ser tabúes.


La Educación Sexual no sólo tiene que prevenir embarazos no deseados, infecciones y enfermedades de transmisión sexual, sino también, tiene que prevenir el sexismo, la homofobia, la violencia, aceptar la diversidad, etc. Es algo más bien cultural. Es una forma de desintoxicar la sociedad en la que vivimos.


Es muy loco pensar, que actualmente se maneja tal desinformación, que muchos varones no saben lo que es el clítoris, o que al mencionar el placer de la mujer y sus genitales, se genere una incomodidad abismal. O que muchas personas escuchen hablar de enfermedades de transmisión sexual, y sólo sepan muy por arriba qué es el sida, o lo mismo sobre anticonceptivos, que solo conocen el preservativo o la pastilla anticonceptiva.


Otro tema que me gustaría abordar, es la presión social y de grupo que sufren los jóvenes a raíz de exigencias que no son más que construcciones sociales. Una cosa que es imposible no mencionar en relación a esto, es el rol de los medios de comunicación.

Los medios refuerzan los papeles tradicionales asignados a hombre y mujer en los roles más estereotipados, y al mismo tiempo dan lugar a exigencias que influyen en cómo los adolescentes y los jóvenes están viviendo su sexualidad.


En efecto, en la publicidad y en la televisión, se les incita constantemente a que consuman sexo y se frivoliza a menudo con la sexualidad. Para empezar, se la suele reducir a lo genital, y al sexo se le atribuye la calidad de arma de la que valerse, de objeto para jugar, desplazando por completo la sexualidad de su origen, vinculado a la emoción.

Al mismo tiempo, en la televisión y también en parte del cine, se le da frecuentemente una imagen graciosa, divertida y simpática que obvia los riesgos de salud que conlleva si no se toman (como nunca ocurre en las películas) medidas de prevención.


Por otro lado, transmiten unos modelos de “primeros encuentros” entre hombres y mujeres muy de idealizados, que son sumamente difíciles de alcanzar. La primera vez en cuanto a relaciones sexuales, está muy alejada a como los medios nos la describen. En los medios se ven cuerpos hegemónicos, estereotipos, ideales y situaciones muy alejadas de la realidad. También se impone un rango de edad determinada para tener sexo por primera vez, y hay que terminar con esto. Es probable que muchas personas hayan tenido sexo por primera vez con alguna persona con la que no se sentían 100% cómodos, sólo por una cuestión de presión social. Finalmente, se vinculan expectativas determinadas acerca del sexo, cosa que es subjetiva ya que no todas las personas lo viven de igual manera.


En conclusión, Educación sexual y salud sexual, no solamente es hablar de sexo. Se trata de hablar de una sexualidad que no está directamente relacionada con las relaciones eróticas, pero que permitirá que esas relaciones sexuales se realicen más plenamente y sin riesgos indeseados. Disfrutar la sexualidad libremente no está mal, y para ello es importante una relación sana en la cual las dos personas se sientan seguras, cuidadas y con conocimiento acerca de lo que están haciendo y lo que puede provocar. La educación sexual, viene a romper con el tabú de esas palabras que tanto incomodan, prejuicios, y estereotipos establecidos. Viene a hacerles ver a los chicos y chicas que las relaciones eróticas son mucho más que la conexión entre un pene y una vagina. Así, se incluyen otros temas muy poco charlados, como la orientación sexual, que conlleva a tener en cuenta distintas formas de tener relaciones sexuales que todos deberían saber, masturbación femenina, zonas erógenas, métodos anticonceptivos (más allá del preservativo y las pastillas anticonceptivas), etc.


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