INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

Güemes, el prócer que Buenos Aires olvidó

El 17 de junio de 1821, luego de 10 días de agonía, fallecía Martín Miguel de Güemes en su Salta natal. Héroe de la resistencia a las Invasiones Inglesas y de la independencia, al Gaucho le pasó lo mismo que a otros próceres argentinos y la historia le dio (casi) siempre la espalda.


Por Lisandro Machado

Retrato del militar y político argentino, Martín Miguel de Güemes. Crédito: Gobierno de la Provincia de Salta

Dos años después de la Declaración de Independencia, Martín Miguel de Güemes le escribió una dura carta a su amigo Manuel Belgrano. “El patriotismo se ha convertido en egoísmo”, le dijo en su correspondencia fechada el 13 de febrero de 1818, junto con algunas descripciones de sus problemas para encauzar a la élite salteña y jujeña. “A vista de esto, ¿no he de alabar la conducta y la virtud de los gauchos? Ellos trabajan personalmente, y no exceptúan ni aún el solo caballo que tienen, cuando los que reportan ventajas de la revolución no piensan otra cosa que engrosar sus caudales”, cerró allí. En pocas palabras, lo que afirmaba esta figura de la historia argentina mostraba su temple y el por qué de sus continuos conflictos con Buenos Aires.

Martín Miguel Juan de Mata Güemes Montero de Goyechea y la Corte nació el 8 de febrero de 1785 en Salta. Hijo de un acaudalado matrimonio de españoles, accedió a la mejor educación posible de la época pero, a los 14 años, se enroló en el Regimiento Fijo de Infantería, con sede en su ciudad desde 1781.


Su primera incursión militar fue casi una premonición: peleó en 1806 bajo el mando de Pueyrredón en la defensa de Buenos Aires frente a la primera de las Invasiones Inglesas y el 12 de agosto comandó, con tan solo 21 años, la histórica toma de la fragata inglesa Justina al mando de un cuerpo de caballería. Fue un hito histórico en toda la región que, tomando las palabras de Jorge Virgilio Núñez (presidente de la Agrupación Juan Carlos Dávalos y gestor del Museo Didáctico de la Gesta Güemesiana y Gaucha de San Lorenzo, Salta[1]), se debió a que –con una “suerte” característica de Argentina– el día que la Justina decidió atacar el puerto de Buenos Aires la marea era particularmente baja y el navío encalló, dándole la oportunidad a Güemes y a los suyos de tomarlo. Aunque es un momento único para la primera defensa de la ciudad, este hecho no figura en los libros tradicionales de historia de la escuela secundaria ni tampoco en el Museo Histórico Nacional, siendo la primera de muchas omisiones sobre el Gaucho.

La toma de la Justina en el Museo Didáctico de la Gesta Güemesiana y Gaucha. Foto del autor

A esta actitud temeraria hay que sumarle también muchas adhesiones al liderazgo de Güemes, lo que en ocasiones preocupó a los dirigentes porteños del comienzos del siglo XIX. Luego de algunos idas y vueltas en batallas del Alto Perú (incluyendo una participación suya en la de Suipacha del 7 de noviembre de 1810, en cuyo informe igualmente no lo menciona Juan José Castelli), lideró junto a Luis Burela, Apolinario Saravia y otros salteños la resistencia a la conquista española de Salta. Con el Ejército del Norte refugiado en Tucumán, la estrategia aplicada fue la de guerra de guerrillas con milicias formadas por gauchos de las clases menos pudientes, generando no solo la recuperación de su ciudad en 1814 sino también de Jujuy. En esas jornadas recibió un cargo militar por parte de José de San Martín, con quien entabló una amistad y capitalizó las insurrecciones en su imagen. Gracias a esa hazaña, fue nombrado Teniente Gobernador pero, a raíz de su crecimiento popular y del miedo que ello generara un ciclo similar al de Artigas en la Banda Oriental, desde Buenos Aires lo desplazaron designando a Antonino Fernández Cornejo como Gobernador Intendente y a Martín Rodríguez como Jefe de Vanguardia. Estos no llegarían a asumir puesto que en seguida movilizó tropas para ganar en Puesto del Marqués, lo que le dio el apoyo de la élite local para mantener su cargo.


El final de esta relación tensa entre Güemes y Buenos Aires tuvo lugar unos meses más tarde, cuando el director supremo unitario José Rondeau movilizó tropas a Salta después de que Martín Miguel lo desoyera y constituyera “Los Infernales”, su milicia estrictamente prohibida por el Directorio. Sin embargo, el ejército de Rondeau fue derrotado, obligándolo a negociar. En 1816, el cargo máximo nacional fue ocupado por Juan Martín de Pueyrredón, ex comandante y a esa altura ya amigo de Güemes, por lo que se terminaría el conflicto.

Escudo de la familia Güemes en el Museo Güemes. Foto del autor

El Gobernador resistió, a partir de ese momento, otras seis invasiones realistas. El 7 de junio de 1821, “Barbucho” José María Valdés, un coronel español, tomó la ciudad de Salta y, cuando Gëmes salió a repelerlo, fue herido de muerte. Agonizó diez días rodeado de sus generales; durante ese tiempo, las fuerzas realistas le ofrecieron a sus mejores médicos a cambio de renunciar, pero Güemes se negó y terminó falleciendo el 17 de ese mes. A los pocos días, el coronel Jorge Enrique Vidt, su sucesor, lideró la expulsión definitiva de los españoles.

Resta preguntarse, a 199 años de su muerte, por qué recién en 2016 se convirtió en feriado nacional el 17 de junio. Se trata de un olvido poco natural. Si se tiene en cuenta que la historia argentina fue diseñada por Bartolomé Mitre incluyendo a los grandes próceres con una mirada desde el centro, es lógico pensar que un caudillo del interior profundamente patriota pero también gaucho y “padre de los humildes” –tal como se lo apodaba– no iba a ser del agrado como sí lo eran San Martín, Bernardino Rivadavia o Belgrano. El ya citado Museo Histórico Nacional, fundado en 1889, es una prueba de ello: entre sus colecciones apenas lo nombran a Güemes y exhiben un frac, como si ese solo pedazo de tela fuera lo único que hay que recordar de su historia.

La memoria de Salta nunca lo esquivó; de hecho, la bandera provincial tiene los colores de su poncho gaucho y en el centro una aparente estrella que está basada en una espuela de su yegua “Yemita”. Sin embargo, Buenos Aires sí lo olvidó y, aún hoy, casi un bicentenario después, poco se sabe de Martín Miguel de Güemes. El desafío para la historiografía nacional del siglo XXI será difundir su curriculum y, más aún, la adhesión popular que logró cultivar.

Bandera de la provincia de Salta. Crédito: WikiCommons
MUSEOS RECOMENDADOS:
Museo Didáctico de la Gesta Guemesiana y Gaucha – Mariano Moreno S/N (San Lorenzo, Salta). Entrada optativa.

Museo Güemes – España 730 (Ciudad de Salta, Salta). $100 entrada general, $70 entrada para argentinos, $30 para residentes.

Museo Histórico del Norte – Caseros 549 (Ciudad de Salta, Salta). Entrada gratuita. 

FUENTES:

Núñez, J. V. Bautismo de fuego del cadete Martín Miguel de Güemes, la toma del buque “Justina” de bandera inglesa. Portal de Salta. Disponible en: http://www.portaldesalta.gov.ar/justina11.html


Muerte de Martín Miguel de Güemes. Portal de Salta. Disponible en: http://www.portaldesalta.gov.ar/muertedeguemes.htm


Carta de Güemes a Belgrano denunciando la falta de apoyo a sus fuerzas. Febrero de 1818. Perspectivis. Disponible en: https://www.perspectivis.com/2016/09/carta-de-guemes-belgrano-denunciando-la.html


Mata, S. (2002). La guerra de independencia en Salta y la emergencia de nuevas relaciones de poder. Andes, n° 13 (pp. 113-142).


[1] A quien le interese profundizar sobre Martín Miguel de Güemes, el museo está casi escondido entre las montañas de San Lorenzo, a menos de 10 kilómetros de la ciudad de Salta, y presenta maquetas de los momentos más destacados de la vida del Gaucho.


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