INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

  • Francisco V. Caporiccio

Ganarle a la pandemia, desde adentro

La historia de la medicina contiene muchos relatos concernientes a epidemias y pandemias pero, ineludiblemente, cada vez que aparece una nueva es única y requiere de estrategias especiales para poder librarnos de ella.


Por Ana María Bou Perez, legisladora porteña y exministra de Salud de CABA


(2017) Jorge Lemus, Ana María Bou Pérez y Graciela Reybaud, inauguración de nuevos equipos en el Hospital Pediátrico Garrahan. Fuente: Ministerio de Salud

Durante mi vida profesional viví tres pandemias. La primera fue la de la "peste rosa" o SIDA. Aconteció durante los 80, yo estaba recién recibida, y en un primer momento se señaló injustamente como culpables a los gays, se los marginó y consideró responsables exclusivos del nuevo mal que azotaba al mundo.


La segunda pandemia fue la de la gripe porcina o gripe A1N1. Tuvo lugar en los años 2009 y 2010. Los medios de comunicación no eran los de ahora. Facebook o Whatsapp recién comenzaban y no eran masivos por lo tanto la información llegaba a la comunidad de forma más procesada. Aquella pandemia tuvo fuerte impacto, con alrededor de 1.600.000 personas infectadas, y aproximadamente 18.000 fallecidos confirmados (aunque se estima que la cifra real podría ir de 150.000 a 575.000). Hubo suspensión de clases, se cerraron cines y teatros… Hoy casi nadie la recuerda al hablar de lo que nos está sucediendo ahora mismo, y podría ser de utilidad evaluar lo actuado en aquel momento.


La pandemia actual, originada por la mutación de un virus conocido de la familia del coronavirus, provoca enfermedad respiratoria; leve en un 80% de los casos, moderada en el 15% y grave en un 5%.


Este virus es de origen animal y está relacionado con la cría industrializada de animales, criados en circuitos de hacinamiento con agregados de pesticidas y antibióticos antivirales. Por tal motivo, crean resistencia y produce mutaciones constantemente.


Ningún sistema de salud está preparado para una pandemia.


El sistema de salud de CABA es el mejor sistema de salud de la Argentina y vive en estos momentos un cambio paradigmático en la relación salud-enfermedad-atención. Estamos pasando, como en el resto del mundo, de una interpretación semiológica a un diagnóstico tecnológico, de la relación médico-paciente a la tele-medicina.


Fuente: Defensoría del Pueblo CABA

En este contexto, y tratando de articular lo mejor de cada mirada académica, es que en estos últimos años se trabajó en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sobre ejes que hoy son fuertes puntos de apoyo en la toma de decisiones para pelear con el COVID-19.


1. FORTALECIMIENTO DEL SAME. Se creó su planta orgánica al hacer ingresar 315 médicos a la planta permanente para que realice todas las urgencias de vía pública. Hoy son la primera fila de choque contra el COVID-19.


2. FORTALECIMIENTO DEL PRIMER NIVEL DE ATENCIÓN. Se construyeron nuevos Centros de Salud y Acción Comunitaria (CESAC), se arreglaron otros y se incorporaron más de 500 profesionales médicos, enfermeros, psiquiatras, psicólogos y trabajadores sociales. Además, se armaron equipos territoriales que están cerca de la población y pueden realizar bloqueos de enfermedad haciendo rápidamente la denuncia y seguimiento epidemiológico.


3. INCORPORACIÓN DE LA HISTORIA CLÍNICA ELECTRÓNICA (HCE). Gracias a esto, hoy podemos tener un dato de registro confiable y llevar una estadística que nos permita tomar decisiones sanitarias con datos reales.


4. REFORMULACIÓN EDILICIA Y PROFESIONAL DE LAS GUARDIAS. Dada en los hospitales de agudos y en dos pediátricos, la puerta de entrada de las patologías más complejas del sistema.


5. INCORPORACIÓN DE 10 INFECTÓLOGOS. Fue en el marco del Programa PROA, dirigido a empezar a prevenir otra pandemia que los infectólogos avecinan a causa del mal uso de antibióticos. Pronostican que, si esto no se corrige en el mundo, los gérmenes se harán resistentes a ellos. Hoy, este grupo de infectólogos fue destinado a coordinar y asegurar diariamente que en las guardias se cumpla el protocolo diseñado, lo que evitó la desafeccción de infectólogos de la planta de internación de los hospitales.


6. CREACIÓN DEL BOLETÍN EPIDEMIOLÓGICO. Se encuentra colgado en la página del ministerio, abierto a la comunidad. En él, se detalla todo lo que pasa en la ciudad con respecto a las patologías que requieran denuncia obligatoria.


Estas son algunas de las acciones que impactan directamente en facilitar toda la batería de nuevas estructuras para la atención del paciente con COVID-19 que actualmente se están llevando a cabo por el Ministerio de Salud de CABA. La incorporación de 400 camas de internación clínica y 150 camas de terapia, así como también la creación de unidades febriles de urgencia, la aseguración en cada caso del equipo técnico correspondiente y el equipamiento de los EPP (equipos de protección personal) para el personal profesional, entre otras medidas.


Las situaciones de crisis siempre son una oportunidad y en este caso, si bien aún nos falta pasar la peor etapa, tenemos un panorama muy alentador: un trabajo de integración regional y político donde la frase “a este virus le ganamos entre todos” deja de ser una frase vacía. Lo vemos con entusiasmo en el nivel de acuerdos al que llega la cúpula de nuestros dirigentes, haciendo la única elección posible: CUIDAR LA SALUD DE LOS ARGENTINOS.


Pasada la pandemia aparecerán problemas de otras características, pero si hoy podemos restaurar los mecanismos políticos y técnicos, seguramente estaremos preparados para enfrentar nuevos desafíos ante un futuro cuyas particularidades exigirán, de todos nosotros, la capacidad de elaborar estrategias novedosas para enfrentar epidemias de cualquier origen.


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