INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

El tiempo no se queda quieto

Crónica de un rechazo anunciado. El proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo obtuvo 38 votos en contra y 31 a favor en el Senado. Reflexiones sobre un debate que termina y otro que empieza.

Por Robertino Sánchez Flecha

Fuente: @emeefe.fer

En la esquina de Rodriguez Peña y Rivadavia hay un cartel inquieto. Está hecho a mano, en una cartulina al tono de los pañuelos verdes. Por momentos parece perderse entre la multitud de afiches de la ola por el “Aborto legal, seguro y gratuito”, pero de pronto se eleva en los bracitos extendidos de una pequeña y se vuelve llamativo. Malena es una niña que entendió que su libertad importa: “Quiero crecer pudiendo decidir sobre mi propio cuerpo”, reclama en su pancarta.

El cielo está gris y el día no se pone de acuerdo. De a ratos llovizna sobre la Plaza del Congreso, donde miles de personas marchan por la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, que se debate en el Senado de la Nación. Un lado de la plaza es celeste, el color que identifica al movimiento “ProVida”, que rechaza el proyecto de ley y dice estar a favor de “las dos vidas”. Del otro extremo, el viento flamea la marea de pañuelos verdes que llevan las militantes del aborto legal. Algunas lo tienen en el cuello, otras de bincha y no faltan las que lo tienen atados en las muñecas, como pulsera. “Es un día soñado para nosotres. Pase lo que pase en el Congreso, esto no tiene vuelta atrás”, asegura Florencia (17), que está con un grupo de amigas del colegio. La joven también sostiene que si la ley “no sale hoy, sale mañana”, y remata: “Las pibas no vamos a parar, porque este es nuestro momento, junto con el Ni una menos, y estamos dispuestas a seguir luchando para que no haya más mujeres muertas en abortos clandestinos”.

TODAS LAS VOCES

A principios de este año, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito presentó en el Congreso el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Esta alianza que reúne a más de 300 organizaciones de mujeres, grupos y personalidades allegadas al movimiento de la mujer, surgió en 2004 en Mendoza y presentó por primera vez a IVE en la Cámara de Diputados de la Nación en 2007. Desde entonces, el proyecto fue llevado seis veces al Congreso, sin ser tratado ni aprobado. El 1 de marzo, en la apertura del año legislativo, el presidente Mauricio Macri se refirió al tema: “Hace 35 años que postergamos el debate del aborto”, y sostuvo: “Tenemos que dar un debate serio y responsable”. El proyecto estaba otra vez en marcha, encaminado a debatirse en el recinto.

El tema comenzó a instalarse en los medios y surgieron defensores del proyecto IVE y personas que lo rechazaban. El 10 de abril comenzaron las reuniones informativas en diputados, que se hacían dos veces por semana y contaban con un grupo de expositores invitados que argumentaban a favor del proyecto del aborto legal y otro en contra. El 13 de junio llegó a la Cámara Baja y obtuvo la media sanción, tras una sesión maratónica, con 129 votos a favor y 125 en contra.

Le tocaba el turno al Senado. La Cámara Alta repitió la misma dinámica de exposiciones, invitando a profesionales de la medicina, el derecho, artistas y activistas, tanto de los “celestes” como de los “verdes”. Los disertantes tenían un tiempo fijo de disertación y luego eran interrogados por los senadores. Desde que comenzó su tratamiento hasta ayer que se debatió en el Senado, pasaron más de 900 oradores. En Diputados fueron 700 y en el Senado, 200. Las distintas mociones tocaban cuestiones médicas, biológicas, jurídicas, políticas, económicas, hasta morales y religiosas.

EL DÍA MENOS PENSADO

Tantos años debajo de la alfombra, la IVE siguió su camino y llegó al momento decisivo, para tratarse en el Senado. La Cámara Alta podía aprobar la media sanción girada desde Diputados o, bien, solicitar modificaciones y que el proyecto regresara a la Cámara de origen.

Pasó de todo pero no pasó nada. El 1 de agosto hubo posturas encontradas en el plenario de comisión y los senadores a favor del aborto legal no pudieron lograr un dictamen con un proyecto modificado, de “consenso”: Hubo 26 firmas proponiendo modificaciones al proyecto original y 24 de rechazo. Llegó al recinto el proyecto sin cambios, aprobado en la Cámara Baja.

Es un miércoles caótico en la Ciudad. El tránsito está cortado 10 cuadras a la redonda del Congreso Nacional, por la sesión para tratar el aborto legal. En la esquina de Hipólito Yrigoyen y Entre Ríos hay un escenario donde hablarán referentes del movimiento “Salvemos las dos vidas”, que rechaza el proyecto IVE. “No al aborto, señor presidente, sí a la vida dice la gente”, corea un grupo de unas 40 personas que acaban de llegar a la marcha. Soledad (44) tiene un pañuelo celeste sobre su garganta y una bandera de Argentina que le cubre los hombros. Parece nerviosa, pero dice sin dudar: “Estamos convencidos de que va a ganar el no a este proyecto, para salvar todas las vidas”. Y en seguida, un joven a su lado agrega que “no se puede permitir” un proyecto “tan perverso” como la IVE. Es Emiliano (24), un estudiante que milita hace dos años en contra del aborto legal. Son de Buenos Aires, pero no pudieron estar en la sesión de Diputados y vinieron para acompañar el debate en el Senado. “Hay que educar y prevenir para que nadie tenga que llegar a algo tan terrible como un aborto”, propone Soledad.

Los poroteos previos a la sesión favorecen al no. A las 9 uno de los indecisos llegó al Senado. Se trata de José Alperovich, miembro del Boque Justicialista. El tucumano fue abordado por los periodistas que hacían guardia en una de las entradas al Congreso y anticipó que votaría en contra del aborto legal. Antes de empezar el debate, la balanza se inclinaba más para el rechazo que para la aprobación: 38 a 31 y un indeciso. “Creo en que los senadores van a escuchar a las millones de chicas que estamos en la calle reclamando para que no mueran más mujeres en abortos ilegales”, se esperanza Ana (38), una docente que está con las “verdes”.

SIN PUNTO DE ENCUENTRO

El día se ponía cada vez más tormentoso y frío. Las militantes de los dos sectores seguían llegando a la plaza del Congreso. Finalmente, a las 10:27 se da comienzo a la sesión, que tiene 60 oradores y promete durar hasta la madrugada. En la previa se habían acordado 10 minutos de exposición para cada senador, 15 para los miembros informantes y 30 para los jefes de bloque. Ese ordenamiento no se cumplió, ya que varias veces los legisladores se excedieron de su tiempo. La vicepresidenta Gabriela Michetti, a cargo de la sesión, tuvo un día de yerros. No sólo los expositores no respetaban los minutos previstos de argumentación, sino que en dos oportunidades se olvidó su micrófono encendido y se oyeron declaraciones que la dejaron en off side: “Es un pelotudo, que no rompa las pelotas”, dijo en referencia al senador Luis Naidenoff, sin advertir que estaba siendo escuchada.

En el recinto se reprodujo el mismo problema que caracterizó a la discusión en los últimos cinco meses. Tanto en los medios, como en las redes y en el mismo Congreso, se dio una lógica de dialéctica inconclusa: los dos bandos se aferraron a su deep core de manera taxativa, y generaban discusiones laberínticas, que parecían desarrollar dos debates en un mismo debate, sin llegar a ningún acuerdo. Para los verdes el problema en cuestión es la muerte de mujeres en abortos clandestinos y, a su vez, la autonomía de las chicas para decidir voluntariamente sobre sus cuerpos. En cambio, los celestes plantean que el núcleo del asunto está en que hay vida desde la concepción y, por lo tanto, se deben garantizar los derechos del “niño por nacer”. Ambos debatían en torno al aborto, pero desde posturas completamente diferentes, que hizo imposible cualquier tipo de negociación o consenso posible.

El senador por Tierra del Fuego, Julio Catalán Magni, sostuvo durante el debate en la Cámara Alta que "la política debe buscar claramente un punto de encuentro que permita debatir en serio”. En la misma línea, la expresidenta Cristina Kirchner, al tanto de que el proyecto no se aprobaría, manifestó que era "una pena” no haber podido “lograr un consenso, porque el problema va a seguir existiendo”. En tanto, para el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, "ante posturas tan extremas no se pudo llegar a un acuerdo". Ilusionado, Guastavino declaró que “si hoy no se convierte en ley, vuelve en agosto del año que viene". En contraposición, para el presidente de la Comisión de Salud, el radical Mario Fiad, el proyecto venido en revisión “establece la legalización hasta la semana 14 sin ningún tipo de razones que lo justifiquen más que el deseo de la mujer o persona gestante".

Con el correr de la tarde, el clima se fue tensando en el recinto, mientras los manifestantes se agolpaban en las inmediaciones al parlamento y seguían el debate desde las pantallas que había colocado cada sector. Las verdes se ponían eufóricas con los discursos de las legisladoras a favor del aborto legal. Uno de los momentos más efusivos del #AbortoSesiónHistórica (como se tituló el hashtag TT del día en Twitter) fue cuando habló Beatríz Mirkin, senadora del FPV-PJ: "¿Qué somos las mujeres?, ¿Vientres?, ¿O seres humanos con derecho?”, interpeló con vehemencia la tucumana y la gente gritaban en la calle: “¡Aborto legal, en el hospital!”. Luego, Mirkin les dijo a sus colegas: “Si salimos de acá sin ley, ¿qué vamos a hacer mañana?, ¿Vamos a seguir penalizando a las mujeres cuando llegan a los hospitales?".La senadora bonaerense Gladys González también protagonizó un momento emotivo cuando se pronunció a favor del dictamen: "Me di la oportunidad de la reflexión. Hay que abrirle las puertas a la salud pública”, expresó. González se mostró compungida y manifestó: “Sueño para las mujeres argentinas lo mismo que para mis hijas: Que se enamoren, que planifiquen tener sus hijos. Que no tengan que tomar nunca esa decisión".

La Iglesia fue un actor clave en el rechazo al proyecto IVE. Antes de la sesión en el Senado, distintos sacerdotes encabezaron marchas a favor de “Las dos vidas”, como la multitudinaria misa que se hizo en Luján en julio. Allí, el presidente del Episcopado, monseñor Oscar Ojeda, disparó: “Será la primera vez que en Argentina se dicte una ley que legitima la eliminación de un ser humano por otro”. Quienes salieron al cruce de las jerarquías eclesiásticas en la sesión de ayer fueron los senadores Fernando “Pino” Solanas y Pedro Guastavino. El líder de Proyecto Sur se dirigió al arzobispo porteño, Mario Poli, y dijo que fueron “infelices” sus palabras sobre el proyecto del aborto legal. “La Iglesia sabía que se torturaban mujeres embarazadas y que se entregaban los hijos de esas mujeres. No los vimos en las calles marchando como marchaba Nora Cortiñas", denunció Solanas. Por su parte, Guastavino, del FPV de Entre Ríos, criticó que se pasó “atajando y esquivando crucifijos por WhatsApp, que en nombre de Dios me decían cosas irreproducibles”.

LOS CRUCES MÁS FUERTES

El presidente Macri había publicado un mensaje en su Instagram media hora antes del debate. “No importa cuál sea el resultado, hoy gana la democracia”, enfatizó el mandatario. Pese a esto, durante la sesión el conteo seguía dando favorable al rechazo del proyecto.

La mendocina Anabel Fernández Sagasti no se guardó dardos para los celestes. "Si esta ley no sale hoy, muy lejos estaremos de salvar las dos vidas”. Como chicana a los legisladores a favor del aborto legal, Inés Brizuela y Doria, senadora nacional de Cambiemos por La Rioja, se distanció de considerar como “retrógradas” a las ideas “ProVida”: "No todo lo nuevo es bueno”, declaró la riojana y sentenció: “Una medida progresista logra más bienestar para el mayor número posible de personas, no es el caso” del proyecto IVE.

El 11 de julio la jurista Aída Kemelmajer de Carlucci fue invitada al Senado como una de las expositoras a favor del aborto legal, seguro y gratuito. La exjueza respondió con solvencia jurídica a cada una de las preguntas de los senadores y su disertación se convirtió en una especie de clase magistral para el colectivo verde del #AbortoLegalYa. Kemelmajer había sostenido que el dictamen no era inconstitucional, ni violaba los Derechos del Niño, así como tampoco ningún tratado internacional. La abogada también había rebatido el argumento acerca de que el dictamen promovía los abortos.

A partir de esto, sus declaraciones fueron aludidas más de una vez durante el debate en la Cámara Alta. "El hecho es anterior al derecho. No es que hay abortos porque hay ley, estamos buscando una ley porque hay abortos clandestinos”, argumentó la mendocina Pamela Verasay, senadora de la UCR. Sin embargo, para Silvia Elías de Pérez, radical y referente del grupo “Salvemos las dos vidas”, el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo es “inconstitucional”. Elías de Pérez, que fue una de las últimas oradoras, también defendió a la religión católica y a la evangélica, porque “han sido atacados y vapuleados por estar en contra de esta ley”.

Se vivió un momento tenso luego de que hablara el senador salteño Rodolfo Urtubey. Hablando sobre la cuestión de las “causas” de los abortos, Urtubey sostuvo: “Hay casos en los que la violación no tiene esa configuración clásica de la violencia sobre la mujer, sino que a veces la mujer sufre un acto no voluntario, con una persona que tiene una inferioridad absoluta sobre el abusador, por ejemplo, en el abuso intrafamiliar”. La senadora Fernández Sagasti le salió al cruce pidiendo que se retracte y fue Pinedo quien salió a defender y aclarar los dichos del salteño.

EL RECHAZO AL PROYECTO

Durante la noche y las primeras horas de la madrugada, cerca del final del debate, el clima se ponía cada vez más desagradable. La calle se llenó de paraguas, que se chocaban entre sí al caminar en los alrededores al Congreso. La gente comenzaba a impacientarse. Aunque ya estaba instalada muy fuerte la noticia respecto al rechazo al proyecto.

Los celestes se agolpaban sobre la pantalla que había arriba de un escenario para seguir los últimos oradores. Era un contexto de algarabía, a la espera de la desaprobación del dictamen. En frente, los grupos que apoyaban el aborto legal seguían alentando, aunque con más impaciencia y ansiedad: “¡Por favor, es hoy, que sea ley!”, lanzó entre lágrimas Juliana (20). En Callao, a media cuadra del Congreso, dos personas sostenían una bandera con el eslogan “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”. Un pequeño fogón frente el cine Gaumont sirvió para calentar un poquito las manos de un puñado de chicos y chicas que se refugiaban de la llovizna y el viento. Cada tanto se escuchaba el típico grito de las feministas, palmeándose la boca, símil alarido de aborígenes. Cuando ya se sabía que el proyecto sería rechazado, todavía faltaba el momento de los cierres en el recinto. Una de las oradoras más esperadas fue Cristina Kirchner, que habló ante penúltima. La líder de Unidad Ciudadana sostuvo que "se puede estar de acuerdo o no, se puede proponer una modificación, pero estamos rechazando un proyecto sin proponer nada alternativo y la situación va a seguir siendo la misma". En medio de la interna por el peronismo, no faltó la chicana de Miguel Ángel Pichetto, quien dijo que “lamentablemente” no se había podido abordar la discusión del aborto durante la gestión kirchnerista. “Creo que hubiera completado un ciclo de derechos con debates que en el gobierno anterior se dieron, muy importantes”, sostuvo el jefe de la bancada del PJ. En el radicalismo también hubo chispazos. Mientas Elías de Pérez cerraba “llena de garra y energía”, Naidenoff disparó: “No hay nada más indigno que avalar lo clandestino”.

Tal y como se había anticipado antes de la sesión, a las 2:43 del jueves se votó, y el dictamen proveniente de Diputados fue rechazado en la Cámara Alta. Los votos negativos fueron 38 y los positivos 31. Hubo dos abstenciones, las de los senadores Lucila Crexell y Omar Perotti, que habían presentado proyectos alternativos, los cuales no consiguieron acuerdo para tratarse. De esta forma, el proyecto no podrá volver al Congreso hasta marzo del año del 2019.

EL ABORTO LEGAL REPRESENTA A MÁS ARGENTINOS

Un dato curioso es el que publicó anoche en su cuenta de Twitter el Equipo Latinoamericáno de Justicia y Género (@EquipoELA). Según el tuit, aunque en el Senado ganó el No al aborto legal, eso no representa a la mayoría de la población. Los 31 senadores que votaron a favor de la legalización del aborto representan a 21.703.194 argentinos; mientras que los 38 que votaron en contra equivalen a 16.538.457 electores (En esa cuenta, son más de 5 millones por el sí al aborto legal que por el no.)

La información responde a la sobrerrepresentación que se da en algunas provincias argentinas y la subrepresentación que se produce en otras. Esta lógica tiene lugar porque, como indica el artículo 54 de la Constitución Nacional, todas las provincias cuentan con tres senadores, independientemente del tamaño y cantidad de población de cada territorio subnacional. Por lo tanto, este sistema de asignación de bancas genera que, por ejemplo, una provincia como Tierra del Fuego, que tiene 160 mil habitantes, cuente con tres senadores nacionales; al igual que Buenos Aires, donde viven 15 millones de bonaerenses, y sólo tiene tres senadores. Es decir, la provincia austral está sobrerrepresentada, mientras que Buenos Aires se encuentra subrepresentada en la Cámara Alta.

Por estos criterios, propios del sistema electoral para elegir a los senadores nacionales, matemáticamente los 31 senadores que votaron a favor del aborto legal representaban a más cantidad de argentinos que los 38 en contra del proyecto, ya que los primeros eran senadores de provincias más pobladas.

UN POCO DE RUIDIO QUE NO EMPAÑA UNA NOCHE HISTÓRICA

Al finalizar la sesión hubo algunos disturbios, protagonizados por un grupo minúsculo de personas que estaban en el sector del aborto legal. Algunos manifestantes avivaron una fogata que habían encendido para calentarse y le arrojaron piedras a la policía. Rápidamente, las fuerzas de seguridad comenzaron a reprimir a los manifestantes, con camiones hidrantes y gases lacrimógenos. Al cierre de esta nota, la Policía Federal detuvo a siete personas que no fueron identificadas. Un hecho lamentable, pero muy menor, provocado por un sector ínfimo de una marcha masiva, que se comportó de forma pacífica durante toda la jornada. El proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo fue rechazado y los activistas de “Salvemos las dos vidas” festejaron. Sin embargo, es interesante destacar la frase del senador Pichetto al final de su discurso: “El no gana esta noche, pero el futuro no les pertenece”. Un alegato provocador para los “ProVida”, sin dudas. Pero hay algo que está claro. Ambos sectores enfrentados en este gran debate, transversal a la sociedad argentina, estuvieron de acuerdo en algo: el aborto es un problema, una “zona marrón” en la que el Estado está ausente. La negativa al dictamen del aborto legal implicó el rechazo a la iniciativa, sin propuesta alguna para el asunto. El gobierno dejó entrever la posibilidad de incluir la despenalización del aborto en la próxima reforma del Código Penal, sin embargo, no es lo mismo que la propuesta de la IVE.

REFLEXIONES SOBRE UNA VIGILIA QUE RECIÉN COMIENZA

El pensamiento moderno enseñó que la historia no es algo lineal, que persigue un telos último ni único, sino más bien que es una especie de devenir contingente: la historia es un campo de batalla (pacífico, claro). En ese sentido, la obra del filósofo alemán Walter Benjamín propuso pasarle un “peine a contrapelo” a la historia, para redimir a los derrotados, los marginados de la historiografía contada por los vencedores. ¿Hay en esta historia personas más derrotadas que las mujeres? Ellas han sido sometidas a la marginación durante milenios, sometidas a un sistema patriarcal.

Ya lo dijo Simone de Beauvoir en el Segundo sexo: “Mujer no se nace, se llega a serlo”. Después de años de lucha, es este el siglo de las mujeres, de su empoderamiento. Sea lo que haya que debatir en torno a la mujer, tiene que estar su voz, su decisión. Son ellas quienes construirán y escribirán su historia. El aborto es uno de esos problemas que ataña a la mujer. Esa discusión no tiene vuelta atrás en la Argentina. Se pasó el peine a contrapelo y ellas se hicieron escuchar.

La pequeña Malena ya lo sabe, su cuerpo importa. La vigilia recién comienza y el tiempo no se queda quieto.


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