INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

El nuevo docente: “emprendedor” y “entusiasta”

El borrador del proyecto de ley nacional de reforma educativa, presentado como Plan Maestr@ en 2017, establece que “es oportuno que se incorpore la apropiación de saberes emergentes vinculados a nuevos campos de estudio y desarrollo como el de (…) el espíritu emprendedor, entre otros” (Ministerio de Educación de la Nación [MEN], 2017, p. 13), para lo cual se deberán “diseñar nuevos instrumentos de evaluación de los aprendizajes sobre el uso de las nuevas tecnologías, la adquisición de capacidades psicosociales, de ciudadanía global, espíritu emprendedor y capacidades para el mundo del trabajo” (MEN, 2017, p. 49).


Por Lucas Ochoa, Dino Bórtoli, Max Povse y Dulce Zabalo



Siguiendo con esta línea conceptual, cuando se plantea la propuesta de perfil del egresado de la formación docente indica que este debe reunir características tales como la de “acrecentar las capacidades y potencialidades individuales y grupales” (GCBA, 2018, p. 10) de los estudiantes. Esta enunciación puede entenderse como muy general y no conducir específicamente a las tareas docentes, es decir, sus funciones planteadas tienden a constituir un nuevo número de habilidades asociadas con el liderazgo y el estímulo al desarrollo de emprendimiento, que podrían adjudicarse a cualquier otro tipo de trabajo. Puede leerse aquí que se retrae la posición estatal del docente, y se reafirma una posición individual, autónoma, escindida y acotada desde la mera iniciativa propia del sujeto.


El estudio de Feldfeber et al. (2018) señala en relación a este aspecto que este modo de construir sentido en torno a la formación y el trabajo de enseñar se orienta a la “formación de una subjetividad individual que diluye una posición de responsabilidad del Estado en relación a la formación docente y de los maestros como agentes estatales” (p. 67). Por su parte, en el documento Desarrollando Talento, se señala que el docente a formar deberá tener “actitud emprendedora”, y será “flexible y se adapta al cambio” (GCBA, 2017). Estas condiciones se especifican en el documento Aprender a emprender del Gobierno de la Ciudad, en el que se manifiesta que la escuela “es entendida como espacio para ‘aprender a emprender’”, ya que “abordar el emprendedorismo desde la escuela tiene como objetivo que los estudiantes muestren una mayor capacidad para resolver problemas con iniciativa, motivación, creatividad y desempeñen un papel protagónico en la construcción de su propio proyecto de vida” (GCBA, 2014, p. 1).


En este sentido, puede analizarse la manera en la cual se piensa la formación del futuro ciudadano, quien será responsable de la autocreación de sus condiciones y posibilidades de vida. Daniel Brailovsky y Victoria Orce (2018) manifiestan sobre esta cuestión que en esta perspectiva “se naturaliza la existencia de talentos y potencialidades diferentes que se deben poner al servicio de la competencia meritocrática, negando el rol distributivo y social de la educación pública”, en una operación discursiva en la cual “se hace un elogio del trabajo autónomo como ideal, y se formula - parafraseando un slogan recurrente en los documentos del Banco Mundial - la aspiración de que ‘todos puedan crear su propio futuro’” (p. 7).

El documento agrega también que se debe fomentar a que se despierte en los estudiantes “el interés de tomar las riendas de su propio desarrollo” y que esto significa “alertarlos sobre la exigencia de la sociedad moderna que no solo les permitirá (o incluso forzará) hacerse cargo de ellos mismos sino que también podrán desarrollar un interés en su propio destino y ser motivados a conducirlo” (GCBA, 2014, p. 2). De este modo, los autores concluyen que “se trata de un enfoque fuertemente orientado a una formación empresarial, donde se destaca la búsqueda de la salvación individual en un marco competitivo” (Brailovsky y Orce, 2018, p. 8).


En este sentido, el trabajo de Feldfeber et al. (2018), que analiza los procesos de privatización de la educación bajo el signo del actual gobierno, agrega que:


Asistimos a procesos de desplazamiento de los saberes que las y los trabajadores de la educación construyen en los espacios de formación y trabajo, frente al avance de una pedagogía del liderazgo y el emprendedorismo que las y los interpela en tanto individuos y no como parte de un colectivo [teniendo en cuenta que] el estímulo al emprendedorismo forma parte de las recomendaciones de diversos organismos de crédito, así como también de políticas públicas que tanto a nivel nacional como subnacional se proponen formar a los jóvenes en la construcción de proyectos propios asociados a la lógica del mercado. (pp. 63, 66)


Esta nueva manera de formar nuevos perfiles docentes y, en mayor medida, perfiles de ciudadanos, se incluye dentro de un programa general que comenzó a producirse en la década de los noventa, denominado Nueva Gestión Pública, que consistió en el desplazamiento del paradigma característico del Estado burocrático hacia un paradigma gerencial que, si bien ha tenido diversas maneras de adopción y adaptación por parte de los distintos países que se han servido de estos programas, la transformación de la organización escolar planeada se basa en la responsabilidad individual y el nuevo profesionalismo, ya que “el nuevo gerencialismo hace hincapié en medidas que ofrecen oportunidades para empoderar a los maestros y reconocer sus iniciativas individuales” (Verger y Normand, 2015, p. 615). Esta serie de definiciones y categorizaciones, por lo tanto, permiten analizar la manera en la cual el proyecto de ley de UniCABA trata de formar un perfil, tanto de docente como de estudiante de la escuela secundaria -y en consecuencia ciudadano-, dentro de un marco económico y educativo más general, llevando a cabo distintas políticas y disposiciones que pueden configurarlo, bajo un espectro ideológico que a través de estas operaciones discursivas queda caracterizado y distinguido.


Como se ha podido observar, el discurso que sostiene al proyecto no se aleja de una visión mercantilizada de la educación, según la cual es la eficiencia, la capacidad de autorrealización y el individualismo lo que debe primar en la formación de los alumnos y, por ende, de los docentes. La toma de postura respecto a qué se entiende por calidad viene en la misma línea: un docente será “de calidad” en tanto forme a sus alumnos bajo las lógicas del mercado.


Valoramos la pluralidad de opiniones. Las notas publicadas por Política en Jaque no necesariamente representan los valores de la organización.

© 2020 Todos los derechos reservados. Política en Jaque - Organización Política.