INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

El macrismo y la batalla cultural: ¿una discusión solo de artistas?

En estos años de gobierno de las élites argentinas, referenciadas en la gestión y políticas del presidente Mauricio Macri, la creación de nuevos sentidos se ha metido de lleno en la batalla cultural, promoviendo el individualismo y la extranjerización de los consumos culturales. Los/as artistas, encargados/as de forjar nuestra identidad cultural, se han visto constantemente perjudicados por las políticas de desfinanciamiento y falta de apoyo del macrismo. ¿Qué es la cultura? ¿La generan solo las y los artistas? ¿Qué tipo de identidad cultural aspiramos tener?


Por Ignacio Nicolás Costa.



La pregunta acerca de qué constituye “nuestra cultura” actualmente puede encontrar respuesta en ciertas actividades locales que son reconocidas en el mundo, tales como el fútbol y el tango –con sus respectivas figuras– y, junto con ello, la repercusión que tienen eventos como el Mundial y lo tradicional de la cultura tanguera. La cuestión es que ello solo simboliza una parte. También nos vemos representados y representadas en la cumbia, en la impronta que le dimos al rock, en nuestras carnes –y la tradición del asado de todos los domingos–, en el mate y el dulce de leche. Sin embargo, también se miran cosas de afuera –consideradas, en muchas ocasiones, el ejemplo a seguir– y ello pone en conflicto nuestra identidad cultural: nuestra argentinidad. A esta puja de sentidos se le llama batalla cultural.


Nuestro país es reconocido en todo el mundo por el fútbol, siendo Messi y Maradona los dos máximos exponentes argentinos en la historia de este deporte. Ilustración de Gonzalo Rodríguez.

Los y las artistas son esas personas a las que se les pide –en cierto punto, por la función social que cumplen– que reflejen la realidad y generen nuevos sentidos que mantengan nuestra cultura tradicional o bien la vayan mutando para actualizar ciertas tradiciones y costumbres. De este modo, insertan la batalla cultural en la definición de la cultura.


No obstante, estos últimos años de gobierno de élites argentinas a raíz del macrismo nos hacen ver que nuestra cultura no es solo tarea de los y las artistas, sino también de la sociedad en su conjunto: de nosotros como pueblo argentino. Esto quiere decir que algo no se convierte en consumo cultural ni se mueve dentro del ámbito de la cultura porque un escritor o una escritora lo plasme en sus textos, ni un actor o una actriz en sus trabajos, o los otros y las otras artistas en sus respectivas disciplinas.



Estos años demostraron que la cultura, además de transformarse a partir de la creación de sentidos por parte del ámbito artístico, también cambia como consecuencia de las políticas de gobierno. No solo mediante sus artistas afines, sino también a través de funcionarios y, principalmente, por los medios que contribuyen a que estos nuevos consumos se inculquen en forma de slogan en nuestra cultura. Por ejemplo, lo vimos con la frase de María Eugenia Vidal acerca de que “los pobres no llegan a la universidad”, las frases del presidente Mauricio Macri “vamos a ser el supermercado del mundo” y “creo que ellos tuvieron angustia, querido rey, por separarse de España”, todas frases que mostraron cómo el gobierno tenía y tiene una visión cultural social propia del elitismo y desfavorable a la ascendencia social, como también una visión cultural de dependencia económica de los países industrializados al solo exportar materias primas sin impulsar la industria nacional y, sumado a ello, una cultura antinacional y antipopular al criticar nuestra independencia de España. En estos cuatro años fueron por muchas aristas de la cultura, con varias frases, para que asimilemos que somos y nos merecemos la realidad a la que nos estaban llevando (y aún lo siguen haciendo) con los medios reproduciendo sus nuevos sentidos comunes todos los días.



Por esta cuestión, pienso que lo ideal en esta nueva etapa es aprovechar la oportunidad que tenemos como pueblo argentino para empezar a reescribir nuestra historia y, así, comenzar a forjar, dure el tiempo que dure, qué tipo de cultura queremos: si queremos una cultura nacional y popular, con tradiciones y costumbres que definan nuestra argentinidad arraigada a nuestro territorio, pero con las actualizaciones necesarias para adaptarlas a los distintos tiempos y contextos de nuestro país, o si queremos para nosotros una cultura antinacional y antipopular que sea regida por otros países con valores y tradiciones que no tienen nada que ver a nuestra argentinidad –siendo lo más parecido a un estado asociado como Puerto Rico–.


Como los pueblos son los que escriben sus propias historias, queda en nosotros y nosotras decidir cómo va a ser el futuro de nuestro país y el de nuestra cultura. Espero que, a partir de esta disyuntiva, surja como resultado una cultura nacional que nos identifique, y que nos enorgullezca mostrarle al mundo aquello que queremos ser, sin olvidar que esta cultura nacional tiene que tener un vínculo muy importante con lo popular.


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