INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

¿El fascismo ha vuelto a Europa?

El resurgir del totalitarismo

Desde el comienzo la Crisis económica de 2008, diferentes grupos e intereses le han sacado partido a una situación de desesperación e inestabilidad global y, sobretodo, de olvido colectivo.


El fascismo es cuánto todo menos nuevo. Fue la razón por la cual se desencadenó la Segunda Guerra Mundial y el devenir siguiente a ella. Nos dejó una Europa a pedazos, frágil y con serios problemas de partida. Una Europa que, lejos de ser cuna del humanismo, se mostró necesitada e incapaz de superar una terrible situación pasada.


Por Ada Font


Santiago Abascal, líder de Vox, en un mitin del partido. Fuente: Republica.com

Actualmente podemos asegurar que el auge europeo de la extrema derecha es una realidad. Incluso diversos partidos de tal ideología dicen sin tapujos que son de extrema derecha; tal es el ejemplo de Vox en España. Pero, como relata el autor norteamericano Robert O. Paxton en La anatomía del fascismo, nadie en pleno siglo XXl se identificaría como fascista. Los fascistas se reconocen por el discurso y la forma de actuar, pero expresar con firmeza que el fascismo ha vuelto a Europa es desmesuradamente más controvertido; es más, incluso muchos se opondrían rotundamente a tal afirmación.


No obstante, hablar de “extrema derecha” y no de “fascismo” se debe a un motivo muy claro: mostrarlo como menos agresivo, como una opción política válida más, para que la población no se sitúe en alerta, no esté preparada y, así, el golpe de efecto sea menos predecible. Como argumenta Umberto Eco, si volviera el "ur-fascismo" -o también llamado "fascismo eterno"-, lo haría con apariencia aún más inocente. Según este autor, cada fascismo tiene su filosofía propia, adopta la forma y color adecuadas al contexto Sin embargo, tienen rasgos comunes: por ejemplo, siempre hay un líder carismático, populista y autoritario con poder movilizador de masas.


En EE.UU., el fascismo será religioso y racista, en Europa Occidental será secular y anti-islámico, y en Europa del Este será católico, ortodoxo y antisemita. Sin embargo, otros argumentaran, y no con falta de juicio, que deberíamos valorar si realmente estos movimientos, ideas o partidos cumplen con las características del fascismo.


A continuación, analizaremos, a partir del libro Contra el fascismo, del atemporal Umberto Eco, las claves para detectar el eterno fascismo. Haremos este análisis a partir de cuatro partidos: "Vox" (España, Europa del Oeste), "Amanecer Dorado" (Grecia, Europa del Este), "Partido de los Finlandeses" (Finlandia, Europa del Norte) y "Alternativa por Alemania" (Alemania, Europa del Centro):


1. Miedo a lo diferente y elitismo popular: la expulsión de los emigrantes, como origen de todos los males sociales, representa unos de los puntos fuertes de sus programas electorales, además de ser una medida populista muy atrayente. El ejemplo más claro sería el "Partido de los Finlandeses" (antiguo Verdaderos Finlandeses), el cual en su mismo título especifica a quién quiere proteger y a quién no.


2. Identificación nacional y culto a la tradición: absolutamente todos los partidos mencionados coinciden en que Estado y nación han de significar lo mismo. Poseen rasgos patrióticos nacionales, los cuales muestran, por ejemplo, en soberbias manifestaciones: la acción por la acción misma.


3. Lucha para la vida: debemos morir por la causa si es preciso. El partido griego "Amanecer Dorado" rinde homenaje a la antigua dictadura militar griega "de los Coroneles" (1967-1974), haciendo referencia a un período donde el Estado se cobró miles de vidas.


4. Machismo. Todos los partidos confluyen en este punto, pero el caso de Vox es el más significativo: está en contra de derogar todas las leyes que ayudan a combatir la violencia machista.


Fuente: Pictoline

Cabe aclarar que los partidos analizados simplemente son ejemplos. En todos los países europeos existen esta clase de partidos y, salvo en casos concretos, la tendencia de representación va en alza. En concreto, deberíamos anteponer dos casos gravemente explicatorios de la posición: en primer lugar, en Hungría, el partido FideszUnión Cívica Húngara representa el 48,51% de los votos a nivel nacional; en segundo lugar, en Italia, la Liga Norte ha crecido un 688% su representación desde las elecciones pasadas a las más recientes.


A continuación, a partir de la obra de Rob Riemen Para combatir esta época: consideraciones urgentes sobre el fascismo y el humanismo, nos fijaremos en los dos puntos fundamentales para detectar el fascismo y poder definitivamente afirmar que nos encontramos delante de él. La primera es el resentimiento y el odio apoyados en mentiras contra un enemigo. El fascismo es la muestra política de nuestros peores sentimientos irracionales: el odio, la xenofobia, el deseo de poder, el miedo, el resentimiento.


El segundo punto es el vacío de la sociedad de masas, la cual Riemen define como una sociedad ciega ante el fascismo, no crítica, indispuesta a combatir un fascismo para ella inexistente y con falta de conciencia ciudadana.


A pesar de ello, no todo son malas noticias. Los seguidores del fascismo deben sentirse humillados por la riqueza que ostentan los enemigos y por su fuerza. Si no valoran con objetividad la fuerza del enemigo, están condenados a perder cualquier guerra.


En este libro, Riemen identifica la ruta del eterno retorno del fascismo, y sugiere algunas ideas para combatirlo. Editorial Taurus (2018).

¿Qué podemos hacer nosotros con todo esto?


1. Detectar y luchar contra el fascismo. Aprender a localizarlo y ser muy conscientes de que existe y puede expandirse. Tenemos que de aprender a pensar por nosotros mismos y ser más críticos. De otro modo, nos volveremos más sensibles a la demagogia, a la xenofobia y y al nacionalismo: en definitiva, a la política del miedo, de la cual el fascismo es un claro modelo. Aprender a detectar también significa aprender a diferenciar. Ejemplo de ello es la reciente elección del partido conservador griego Nueva Democracia, que no es sinónimo del triunfo del fascismo.


2. Democratizar la democracia, para hacerla más fuerte. En todos los aspectos de la sociedad: empresas, organizaciones, familia, grupo de amigos. La democracia no solo es derecho a voto, sino de libertad de expresión, de Estado de derecho y de derechos humanos. Como decía Thomas Mann, para conseguir esta democracia tenemos que educar en ella, con una enseñanza basada en ella. Si no conseguimos eso, se cumplirá el escenario pronosticado por Roosevelt en 1938: "me atrevo a afirmar que, si la democracia americana deja de progresar como fuerza viva, intentando mejorar cada día y noche con medios pacíficos las condiciones de nuestros ciudadanos, la fuerza del fascismo crecerá en nuestro país”, recordando siempre que en Alemania e Italia el ascenso del fascismo fue por la vía democrática, mediante el populismo. Nunca debemos convertir la libertad de expresión en el respeto a ideologías que oprimen a los demás. Como sostuvo Mann, si el fascismo algún día llega a EE.UU., lo hará en nombre de la libertad.


3. Como punto final, pero posiblemente el más importante: tener conciencia histórica. Encomendarnos a Clio, la musa de la historia, que nos da tal don y recordar lo que dijo el historiador Jorge Santayana: “El pueblo que no recuerda su historia está condenado a repetirla”.


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