INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

El dilema español

“Aquí yace media España, murió de la otra”, con estas palabras el ilustre escritor Mariano José De Larra describía de la más brillante forma el transcurso del siglo XlX en España. No obstante, jamás tan célebre autor llegó a considerar que casi 2 centenarios después pudiéramos tomar su consideración para explicar el dilema español.


Por Ada Font

España, el país situado en la península mediterránea ha presentado durante años un fuerte sistema bipartidista y es que desde 1982, pocos años después de la instauración de la democracia, el gobierno ha sido turnado por el Partido Popular (PP) de corte conservador y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de carácter socialdemócrata. Así pues, los ciudadanos entraron en una dinámica circular turnista del poder, casi propia de un sistema cerrado y restrictivo de elecciones en las cuales sólo dos partidos disponen posibilidades reales de gobernar.


No obstante, tal sistema yace hoy día enterrado y de sus cenizas han resurgido nuevas fuerzas políticas con ideas frescas y novedosas, introduciendo nuevos cleavages y formas de entender la política. Así pues, hasta las elecciones generales del año 2016 España se veía aún prisionera de un sistema bipartidista que había propiciado entre otras cosas desafección política, en parte por los centenares de casos de corrupción de partidos gobernantes. De esta manera, España es uno de los países más corruptos de la Unión Europea, y lo que es más preocupante, sólo penaliza con 3 puntos a aquellos partidos con casos de corrupción.


Actualmente es un país consolidado en el pluripartidismo, lo que se constató en las elecciones nacionales de 2016 y recientemente las del presente año.


Sin embargo, algunos líderes políticos huyen de la idea que actualmente España es un país policolor, un país donde diferentes ideas e ideologías confluyen. Concretamente, Pablo Casado, líder del Partido Popular, en los debates electorales de las pasadas elecciones intentó rivalizar únicamente con el líder del Partido Socialista Obrero Español de corte socialdemócrata, Pedro Sánchez, así mostrándose como un duelo a dos pese a haber dos formaciones políticas más en el debate.


No obstante, Pablo Casado no es el único que se aferra a tal idea, también lo hace el ya mencionado Pedro Sánchez. Después de las elecciones se ha negado a firmar acuerdos en firme que incluyan un gobierno bipartidista. Así poniendo como única opción factible la repetición electoral. Pero para entender tal repetición hemos de observar la constitución española.


En el apartado 5 del artículo 99 de la constitución se fija lo siguiente “Si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la primera votación de investidura, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso.”. Así pues, si el líder socialista decide finalmente acudir a la investidura fijada para el próximo 22 de julio y no fijar ninguna posterior de no conseguirse a la investidura, como ya indicado, la repetición electoral se hará evidente.


También es necesario tener en cuenta que España ya vivió una repetición electoral, el 26 de junio de 2016, después que ni el PP ni el PSOE, los dos partidos del bipartidismo, fueran capaces de formar gobierno. Y, por último, expertos como el destacado politólogo Pablo Simón afirman que una repetición electoral beneficiaria a los partidos del bipartidismo.


Diversos medios llegan a apuntar que el problema de España realmente no es la incapacidad de los políticos de actuar conforme a la voluntad de la gente, sino sería la ley d’Hondt. Seguidamente mencionaremos porque no es así: En principio, la variable Hondt (no ley de Hont como expresan algunos) es una manera de repartir los escaños sobrantes, es decir, aquellos que no llegan a poder adquirirse en el reparto de escaños con la fórmula q=v/m según el distrito y el prorrateo electoral. Así pues, sólo se llega a aplicar en los casos donde "sobren votos" a repartir, y no en todos los casos necesariamente, ya que para el reparto de escaños habitual se utiliza la fórmula proporcional.


Y después en segundo lugar, la variable Hondt en España y Portugal se aplica a la media mayor. Es decir, se dan los escaños sobrantes a aquellos partidos que hayan obtenido más votos directamente y no se hacen esta clase de particiones. Además, si situamos el problema/dilema de España en el sistema y no en la actuación de los políticos, en lengua inglesa expondríamos que el dilema se sitúa en “polity” y no en “politics”. Tendríamos de situar el centro de la cuestión en el umbral efectivo en la asignación de escaños según los votos, ya que en España para algunos partidos es más fácil conseguir escaños porque necesitan menos votos por escaño, serían un ejemplo PP y PSOE.


España ya no es roja (PSOE), ni azul (PP), pero tampoco naranja (Ciudadanos), ni morada (Podemos). Así los ciudadanos con derecho a voto lo representan en las urnas y así se debería entender desde la política institucional para que el país encuentre el cauce correcto.


España pide diálogo entre los actores políticos. Únicamente de esta manera se conseguirá un gobierno estable a favor de la voluntad de los ciudadanos y ciudadanas.


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