INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

El cambio inesperado: la fórmula Fernández-Fernández

Horas y horas de trabajo de miles de encuestadores y encuestadoras fueron tiradas a la basura en tan solo unos minutos. Cada argentino y argentina amaneció con una noticia que nos movió la cabeza, que nos hizo pensar en las razones y confeccionar teorías rebuscadas para justificar esta decisión que tanto abre al debate. Pero algo es seguro, a pesar de todo lo que se nos pasó por la cabeza en estas semanas de definiciones, nadie vio venir lo ocurrido hoy. Bienvenidos/as, señoras y señores, a la campaña electoral 2019.


Por Francisco Caporiccio

El 2019 es el año marcado en el calendario electoral desde aquellos ya lejanos comicios del 2017. Muchas cosas han cambiado pero ni la más acertada de las predicciones se acercó, en lo más mínimo, a los acontecimientos ocurridos en esta semana. Una vez más, la política nos ha sorprendido a todos/as. Pero para poder entender un poco más del anuncio de hoy, debemos retrotraernos al único hecho que no desentonó con la fórmula presidencial anunciada: el retorno de Cristina a los escenarios, y no a cualquier escenario, sino a uno de los más opositores a su gobierno.


Sinceramente, en la Rural comenzó todo


El pasado jueves 9 de mayo, en la 45° Feria Internacional del Libro llevada a cabo en el Complejo de la Rural, un terreno históricamente hostil para el peronismo, se llevó a cabo la presentación del libro, hasta el día de hoy, más vendido del año en el país. Lo especial de este evento rondaba en que la autora de este libro es la ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, quien es hoy por hoy la principal líder opositora al gobierno de Mauricio Macri.


La jornada despertó gran interés y expectativa en todo el arco dirigencial político, los medios de comunicación y en el/la ciudadano/a de a pie del país y no era para menos, ya que significaba la primera aparición pública de la ex presidenta luego de varios meses de ausencia. Muchos sectores esperaban un importante anuncio político que les permitiera tener una mayor idea del panorama electoral con el que se competiría en las próximas elecciones, es decir, con Cristina o sin Cristina. Pero, una vez más, la ex mandataria no hizo lo que se podía prever.


Un discurso distinto y viejas caras conocidas


El marco estaba listo. Miles de ciudadanos/as se agolparon en las inmediaciones del complejo ubicado en el corazón de Palermo para escuchar a la dirigente. Dentro de "la Rural" se instalaron cerca de mil invitados/as entre los/as cuales resaltaron figuras como las de Felipe Solá, Victoria Donda, Pino Solanas y, como no, Alberto Fernández, dirigentes que se acercaron a Cristina luego de años de distanciamiento y críticas cruzadas. También, dieron su presente ex funcionarios del gobierno kirchnerista como Nilda Garré, Anibal Fernández y Carlos Tomada, entre otros/as.


Una vez con el micrófono, se vio una Cristina distinta a la conocida. Su tono al hablar poseía un tinte extraño, nuevo. Dejó de lado su clásica rudeza al hablar y sus movimientos corporales fuertemente marcados que tanta admiración generaron en sus seguidores/as y, a la vez, resistencia en sus opositores/as, para suplantarlos por un tono mucho más dulce y armónico para aquellas personas que no responden al discurso que apela a la épica del peronismo. A esto, hay que sumarle que a pesar de los cambios en la forma de comunicar, no dejó a sus votante sin lo que reclaman de ella: frontalidad, ya que dirigió varios misiles a propios y ajenos.


A lo largo de toda su presentación, sus mensajes fueron claramente dirigidos a diferentes receptores. Para sus militantes y votantes, el relato clásico kirchnerista, el cual refuerza el recuerdo de "los años felices" en donde el país estaba gobernado por su líder. El/la votante indeciso/sa fue el receptor directo de la autocrítica que realizó Cristina al afirmar que el hipotético próximo gobierno no tiene que ser la copia de lo realizado entre 2003-2015 por los errores que se cometieron, reconocimiento que siempre fue exigido por este sector de la población pero que nunca se había dado en público. Por último, no dejó afuera a su electorado opositor ya que llamó a entender a la disidencia, y a no "enojarse con el que piensa distinto, sino entenderlo".


El discurso de la líder opositora no fue casualidad. Desde su círculo se realizó una gran lectura de la coyuntura. Entendieron que los tiempos cambiaron y que, de querer tener chances serias de triunfar en las próximas elecciones, debían realizar un cambio fuerte en la manera de comunicar ya que en ese terreno, Cambiemos los ha pasado por encima en cada una de las contiendas electorales en las que la coalición liderada por el macrismo participó.


Fernández-Fernández


Pero un hecho en particular no dejó de llamar la atención de aquellas personas que analizamos detenidamente el discurso de la Rural. En política nada es casualidad y menos aún en eventos de esta magnitud. Aquella noche lluviosa tuvo un protagonista oculto que hoy luego del anuncio salió a la luz.


Cristina, en aquel discurso del 9, nombró en dos oportunidades a su actual compañero de fórmula, Alberto Fernández. Lo presentó y le dio un papel protagónico en esa noche. Ocupó una silla en las primeras filas, al lado de Estela de Carlotto, con una actitud relajada y sobria, quizás ya con la certeza de lo que se anunciaría pocos días después. A pesar de que en una nota que se le realizó durante la jornada del 18, el candidato admitió que Cristina le comunicó su intensión el miércoles pasado, nunca se sabrá a ciencia cierta lo ocurrido.


Ahora bien, este episodio analizado tuvo su segunda parte en el spot que salió a la luz en redes sociales y medios de comunicación tradicionales durante la mañana del sábado. El mismo fue la confirmación de una nueva estrategia de campaña que transformó todo un estilo de comunicación mantenido sin mayores sobresaltos durante más de 12 años. En el spot de casi 13 minutos se la puede escuchar a Cristina tal y como se la percibió en la rural, con palabras fuertes pero sin un tono belicoso. Con seriedad en su voz y pausada, creando la sensación de estar sintiendo realmente cada una de las frases que salían de su boca, o al menos ese es el efecto que se buscó causar en el oyente: credibilidad.


Pero más allá del objetivo de aquellos/as que participaron en la edición u organización, o lo generado por Cristina en la rural y en el spot, el plato fuerte de estas apariciones terminó siendo el anuncio de lo que es aún toda una sorpresa: Cristina Fernández vice, Alberto Fernández presidente.


Algo inesperado por la velocidad con la que se dieron los acontecimientos y por la, hasta entonces, instalada candidatura de Cristina. Mucho se hablaba de las posibilidades de generar un frente amplio peronista pero siempre con la ex mandataria encabezando o acompañando desde afuera. Esta tercera opción que se terminó dando jamás estuvo en la cabeza de nadie, excepto en las de los/las protagonistas.


Por su parte, Alberto Fernández tendrá un rol muy importante para lo que se viene. A pesar de contar con el apoyo de Cristina y de gran parte del peronismo, no deja de ser un candidato sin votos propios. Tendrá que ir ganándose la aceptación del/a votante para ampliar la base de apoyo y así, alcanzar su objetivo final: ser el presidente de todos/as los/as argentinos/as.


Lo que vendrá...


Cada uno/a realizará una lectura diferente sobre lo acontecido, y es correcto que así sea, pero hay algo con lo que todos/as estaremos de acuerdo: este cambio inesperado ha abierto un nuevo escenario electoral. La líder que genera divisiones en el peronismo, y en la sociedad, le ha cedido su lugar a un candidato menos polémico para favorecer a la creación de un posible frente opositor vencedor. la pregunta ahora es: ¿Qué hará Mauricio Macri?


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