INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

Dimisión y elecciones: ¿Qué ocurrirá?

Theresa May anunció acongojada el pasado viernes 24 de mayo su dimisión al cargo de primera ministra del Reino Unido. Sin embargo, no es una dimisión ipso facto (en el acto) sino que se producirá el próximo 7 de junio. May se ha visto obligada a correrse debido a la encrucijada que vive el país británico como consecuencia de los 3 rechazos del parlamento a su plan de salida de la Unión Europea. Mas no ha sido el único miembro electo que ha abandonado sus funciones: también lo ha hecho Andrea Leadsoms, la responsable de relaciones del gobierno con el Parlamento.


Por Ada Font

Theresa May en su discurso de renuncia en el número 10 de Downing Street.

La dimisión sin lugar a dudas no sólo ha sido un duro golpe para el país sino también para el proceso no culminado del Brexit, el cual se presenta aún más inabarcable con este último movimiento. En las próximas seis semanas se deberá nombrar un/a sucesor/a, el/la cual muchos apuntan que será el Pro-Brexit Boris Johnson, miembro del partido conservador y ex alcalde de Londres. Johnson no es el único candidato, pero lo más seguro es que que apueste por el Brexit, o mejor dicho por un Hard Brexit, es decir, por una salida de la UE sin acuerdo previo.


Pese a que este último hecho altera el rumbo del país europeo, no debemos olvidar que ya se había modificado el mismo día que el globo conoció el resultado del Brexit, el referéndum más prominente en los últimos años y, con certeza, de los venideros.


Efectos políticos y económicos: las Elecciones europeas


En el plano político, se ha pasado de un modelo bipartidista propio del sistema mayoritario o modelo Westminster, a uno multipartidista característico de un sistema proporcional. De esta manera, deja de ser descabellada la existencia de un gobierno no laborista o no conservador, situación que no se ha vivido desde que el Reino Unido e Irlanda del Norte se establecieran como tal en el año 1921.


En la actualidad, han surgido dos nuevos partidos: Brexit Party, con su destacado dirigente Nigel Farage y Change UK. De los dos partidos, el primero de ellos se encuentra con altas posibilidades de obtener un triunfo en las elecciones europeas. Las estimaciones de voto son las siguientes: El partido Conservador ocuparía una humillante quinta posición, con un 7% de los votos, mientras que a la cabeza de las encuestas destaca el partido euroescéptico Brexit Party con el 37%.


Sin embargo, tal giro en lo electoral no sería casual ni accidental, ya que las posiciones de los dos partidos más grandes del Reino Unido frente al Brexit han resultado claves para el nacimiento de las nuevas posturas que se observan en el Brexit Party y Change UK. Siendo más específica, el 36% de los votantes conservadores reconocen que no saben cuál es la postura oficial de su partido ante la salida de la UE, una sensación compartida por el 38% de los laboristas. De este modo, se puede llegar a la conclusión de que no han sido claros con respecto a sus posturas sobre esta problemática.


Ejemplificando la cuestión, David Cameron, predecesor de Theresa May aunque del partido laborista, emprendió el referéndum del Brexit sin estar de acuerdo con la salida de la Unión, cuestión que ha generado confusión en miles de ingleses/as y extranjeros/as.


Por otro lado, con el aplazamiento del acuerdo el Reino Unido ha tenido el derecho de participar en las elecciones europeas, ya que oficialmente aún sigue dentro de la UE. Los comicios se llevaron a cabo el pasado jueves, junto a Países Bajos, y los resultados de los mismos se conocerán al culminar las elecciones en otros países europeos como España e Italia, que tradicionalmente son los días domingos. En esta oportunidad se realizarán durante la jornada del 26 de mayo.


La gran pregunta es: ¿Qué pasará con los escaños del país anglosajón cuando salga de la Unión Europea?, pues, ¿se repartirán proporcionalmente entre los países que conforman el hemiciclo?, es todo un dilema.


Por otra parte, en el plano económico tales elecciones costarán una media (según el coste de otras elecciones) de 130 000 000 libras esterlinas. Siguiendo la línea argumental, la economía ha tendido a la baja desde el fatídico Brexit, lo cual se comprueba con la devaluación que ha sufrido la moneda inglesa.


Pese a ello, el hecho de que la dimisión de May no haya sido inmediata, ha sido valorado positivamente por economistas ya que no ha generado efectos tan duros en la devaluación de la libra esterlina. En segundo lugar, sin dejar de tener en cuenta que el Brexit ya ha generado consecuencias en lo referido a la economía, hay que entender que un Hard Brexit sería el peor de los escenarios para el Reino Unido ya que dejaría a la isla sin el intercambio económico con países que aún pertenecen a la Unión.


Las posibilidades


El Brexit tiene 4 opciones: un pacto, un Hard Brexit, la aplicación del artículo 50 del Tratado de Lisboa, el cuál fija que un referéndum sobre la salida de un país de la Unión Europea es consultivo y no facultativo, permitiendo al UK mantenerse dentro de la Unión sin respetar el resultado del referéndum, y por último, no podemos olvidar la posibilidad de un segundo referéndum para confirmar la voluntad de los electores de salir de la UE. Esta última decisión no resulta tan alejada de una posible realidad si tenemos en cuenta 2 factores: gran parte del electorado al votar se encontraba bajo la presión de consignas populistas y, por otro lado, la repetición de un referéndum es algo que se ha hecho en más de una ocasión a lo largo de la historia, siendo esta una manera efectiva de garantizar la intención de los votantes en momentos cronológicamente distintos.


Valoramos la pluralidad de opiniones. Las notas publicadas por Política en Jaque no necesariamente representan los valores de la organización.


© 2020 Todos los derechos reservados. Política en Jaque - Organización Política.