INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

Del regateo al trueque: artesanos mexicanos y COVID-19

La crisis del coronavirus ha puesto en jaque nuestra capacidad de adaptarnos a las medidas de aislamiento social impuestas en todo el mundo. Sin embargo, una de las lecciones aprendidas durante esta crisis es que existen regiones y países en las cuales mantener medidas de distanciamiento social resultan sostenibles para unos pocos.


Por Maricruz Vázquez Bañuelos


Indígenas realizando trueque de artesanías a cambio de despensas durante la crisis del COVID-19 en Ciudad de México (México). Fotografía de: EFE/Sáshenka Gutiérrez

Una de las regiones más afectadas por la crisis del COVID-19 es América Latina. De acuerdo con la BBC, el mes de mayo ha representado la peor etapa de la pandemia para esta región; países como Brasil, Perú, Chile y México continúan rompiendo récords en cuanto al número de contagios y fallecimientos a causa del virus, mostrando hasta la fecha una clara tendencia al alza. Bajo este panorama, es de esperarse que los grupos vulnerables de estos países sean los más afectados debido a la crisis económica que se ha venido gestando ante las medidas de aislamiento.


El caso de México refleja cuán problemática se ha tornado esta situación, ya que, en plena fase tres de la pandemia del coronavirus, artesanos mexicanos se vieron en la necesidad de salir a las calles y dejar las medidas de distanciamiento social para manifestarse en la capital del país y solicitar apoyo del gobierno. A su vez, en otros Estados del país, como en el Estado de Puebla, artesanos han salido a las calles para intercambiar sus artesanías por despensas, trayendo de vuelta la práctica del trueque.


El caso de México y sus artesanos refleja una realidad similar a la que se vive en otros países de América Latina. De acuerdo con Benítez (2009), muchos grupos de artesanos en esta región aún forman parte de la economía informal y, por tanto, no se les brinda atención ni apoyo, por lo que quedan exentos de los programas inversionistas, de un marco financiero y legal, seguridad social y del reconocimiento de una organización productiva. Es debido a esta situación que la mayoría de los artesanos en América Latina “viven al día”, es decir, sus ingresos alcanzan únicamente para cubrir sus necesidades básicas.


Con la llegada del coronavirus, las condiciones del sector artesanal en los países de América Latina se agravaron y reflejaron las debilidades estructurales de los sistemas económicos en la región, los cuales se caracterizan principalmente por altos índices de informalidad laboral y pobreza.


Estos dos factores han puesto en jaque la capacidad de países como México para gestionar una crisis sanitaria y económica, ya que sectores vulnerables, como el de los artesanos, al estar desprotegidos económicamente durante la pandemia, optaron por abandonar las medidas de confinamiento para buscar alimento mediante el intercambio de sus mercancías en las calles.


En México, la situación en la que viven los artesanos representa una paradoja, ya que, a pesar del valor cultural e histórico que representan para el país, muchos viven en extrema pobreza (Vázquez, 2005). La mayoría de ellos provienen de etnias y grupos indígenas, y pareciera que no se los ha podido integrar completamente en la estructura económica del país.

Si bien hoy en día existen esfuerzos por parte de gobiernos, empresas y organizaciones de la sociedad civil para promover sistemas como el comercio justo y las economías solidarias para la correcta comercialización de manualidades y artesanías, la pandemia del coronavirus nos ha demostrado que aún queda mucho por hacer en cuanto a la formalización e integración de estas actividades en el actual sistema laboral y económico.


No obstante a esta realidad, las artesanías tradicionales no solo resultan atractivas para mexicanos y extranjeros, sino que también son reconocidas como parte del patrimonio cultural de México. Sin embargo, existe una mala costumbre que expone la falta de conciencia social con respecto al valor intrínseco que este trabajo posee: la costumbre del regateo.


El regateo es una actividad en la que el comprador solicita al artesano rebajar el precio de sus mercancías, supuestamente bajo una lógica de ganar-ganar. Sin embargo, se ha demostrado que, en ciertos casos, estas rebajas llegan hasta la mitad del valor del producto e incluso se pierde entre un 40% y 50% de las ganancias, es decir, venden sus artesanías al costo total de los materiales que utilizaron para su producción debido a la necesidad de generar ingresos.


El hecho de que artesanos mexicanos hayan pasado de prácticas de regateo a prácticas de trueque durante la pandemia refleja no solo la necesidad de fortalecer una macroeconomía con altos índices de informalidad laboral, sino también la necesidad de replantear el valor que estas actividades culturales poseen en países y regiones con gran riqueza y diversidad cultural.


De acuerdo con la UNESCO, las artesanías tradicionales son una serie de técnicas y conocimientos que forman parte del patrimonio cultural en una comunidad. Bajo esta lógica, para países con gran diversidad étnica y cultural, como lo es México, este tipo de prácticas culturales constituyen una parte esencial en la identidad del mismo y, a su vez, forman parte de la imagen internacional que es promovida en el exterior por el gobierno mexicano.


México es un país en el que la cultura ha sido un componente esencial en materia de política exterior. Al respecto, Ortiz (2011) comenta que dicho país no se ha caracterizado por ser una potencia económica o política en el plano internacional; sin embargo, puede ser considerado una potencia cultural en el exterior. Es por ello que México se ha enfocado principalmente en difundir la cultura nacional en el exterior (conformada también por las técnicas artesanales tradicionales), siendo la diplomacia cultural considerada como el “arma más poderosa” para el país en el plano internacional.

Teniendo esto en cuenta, no solo resulta paradójica la realidad en la que estos grupos de artesanos se encuentran, sino que además resulta preocupante. Por ello, dentro de las lecciones aprendidas a raíz de esta pandemia, la manera en la que gobiernos, especialmente los de los países de América Latina, integren a estos grupos vulnerables dentro de sus respectivos planes de reactivación económica, será un aspecto clave para aliviar la crisis económica que se está gestando debido al coronavirus.


Por otro lado, nosotros como individuos debemos reflexionar y revalorar la importancia de estas actividades en América Latina y en nuestros respectivos países, evitando que prácticas como el regateo y el trueque continúen normalizándose injustamente ante la necesidad económica de nuestros artesanos.

Bibliografía

Vázquez, J. (2005) Arte popular y políticas públicas. Arte del pueblo. Manos de Dios. Colección del Museo de Arte Popular. Landucci, México.

Benítez, S. (2009) La artesanía latinoamericana como factor de desarrollo económico, social y cultural: a la luz de los nuevos conceptos de cultura y desarrollo. UNESCO: Revista Cultura y Desarrollo, 6, 3-18.


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