INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

Del abrazo Perón-Balbin al Frente de Todxs


EL MONSTRUO DE LA GRIETA


“La Grieta”. Protagonista infaltable en cada debate sobre actualidad política, y siempre acompañada de nombres propios, frentes, partidos, conceptos: Macri, Cristina, kirchnerismo, Clarín, Lanata, Magnetto, Corea del Centro, Cambiemos, etc. Nunca falta el cierre que alega que de desaparecer la grieta nos encaminamos a ser esa gran potencia que siempre pudimos ser (según la historia oficial).


Sin embargo, un breve repaso por nuestra historia desnuda que “La Grieta” es todo menos un invento nuevo. Ella está formada por rivalidades, odios, y enemistades profundas: el puerto vs el interior, unitarios vs federales, Lavalle vs Dorrego, San Martín vs Rivadavia, peronistas vs antiperonistas, rosismo vs antirosismo, y así podríamos continuar enumerandolas por varias horas. Sarmiento realiza una buena síntesis de ella planteando dos visiones antagónicas del país: “civilización o barabarie”.


Y así como la grieta no es un invento nuevo, tampoco podemos negar que existieron intentos para cerrarla. Entre ellos, el más recordado es el abrazo entre Perón y Balbín, que fue producto de una serie de acuerdos entre los actores políticos de la época tras la firma del Acuerdo “La hora del pueblo”.


PERÓN Y BALBÍN:


Perón y Balbín, dos de los políticos más relevantes del siglo XX. Rivales. Enemigos. Oponentes. Uno peronista y el otro radical. Ambos se reunieron un 19 de noviembre de 1972 con el fin de consolidar un proyecto de país bajo el régimen de la democracia y poner fin a la política golpista que reinó durante el siglo pasado en nuestro país.


A la distancia es fácil olvidar detalles, pero haciendo un viaje temporal podemos comprender lo trascendental de este gesto. Ambos eran fervientes oponentes políticos que tenían pocas razones para guardarse cariño: Perón abrazaba a una de las principales figuras del partido que consistió el golpe del 55, su exilio y proscripción; Balbin por su parte abrazaba al Presidente que gobernaba al ser desaforado y detenido.


Fue un momento único de la historia Argentina, quizás sólo comparable al encuentro Rosas y Alberdi en Inglaterra durante el exilio del caudillo porteño. Ambos oponentes se encuentran y reniegan de la persecución política sufrida Rosas, a tal punto que Alberdi -quien se exilió a Montevideo durante el rosismo- le ofrece sus servicios jurídicos a Rosas ante la injusta persecución judicial que sufría.


Sin embargo, los hechos violentos del siglo XX, y en especial la década del 70, dejan en descubierto que no fue posible efectivizar la unidad nacional, el fortalecimiento democrático y la consolidación de políticas públicas.


LA UNIDAD NACIONAL:


Asimismo, en paralelo también se desarrollaron otros modelos de “pacíficación” que alegaban cerrar la grieta.


1) La proclama de Urquiza (“ni vencedores ni vencidos”) y su acercamiento a Sarmiento, buscando finalizar la grieta unitarios-federales. Este intento de consolidación nacional consistió en la reescritura y falsificación de la historia oficial, el exterminio y demonización posterior de los caudillos, el gaucho, y los pueblos originarios; y el intento de creación de una identidad nacional (falsa) e idealizada: blanca y europea. Las causas del fracaso de este modelo estaban en sus mismas bases.

2) La proclama tuvo una segunda enunciación durante la Revolución Fusiladora en los ‘50, proceso que no descartó ni la violencia, ni la proscripción, ni la reescritura de la historia oficial para imponer una identidad nacional. Sólo que en este caso no se quiso borrar “la barbarie” y el caudillismo federal, sino al peronismo. Nuevamente, fue un intento de pacificación que tuvo un fracaso rotundo y causó un gran daño a la población argentina.


Ambos fenómenos demostrar que el derramamiento de sangre y la mentira lograrían más bien profundizar aún más esta grieta.


Por otro lado, el golpe de Uriburu y la década infame se apoyaron en un sector de la población que consideraba violento el ingreso de los sectores populares a la política. Por lo tanto, el fraude “patriótico” y el golpe a Yrigoyen fueron medidas utilizadas con el fin de mantener la identidad nacional ideada en las presidencias históricas y conservadoras. Sin embargo, estos sectores no entendieron que el Yrigoyenismo -más allá de sus defectos- no creó una grieta nueva, simplemente exhibió la existente: entre la oligarquía que pretendía el monopolio de la política, y las clases medias y populares que reclamaban su lugar en la conducción del Estado.


La Revolución Fusiladora intentó eliminar cualquier referencia al peronismo de espacios públicos.

3) Durante los 90 vimos un nuevo intento de consolidar la paz y cerrar la grieta: los indultos, simbólicamente representado en el abrazo Menem-Rojas. Rojas, ideólogo y ejecutor del fusilamiento de compañeros peronistas durante los ‘50. Este acto no logró cerrar la antinomia peronismo -antiperonismo, pues de Rojas no se recibió un mea culpa público, ni actos de reparación. Los indultos produjeron un efecto de profundización de las diferencias, y es lógicos que esto suceda: La lucha por los Derechos Humanos, el Juicio a las Juntas, la Verdad, Memoria y Justicia, son banderas trascendentales de nuestra sociedad y el bajarlas para lograr una unión con aquellos que apoyaron el genocidio de los ‘70 fue un acto de violencia simbólica que nuevamente abrió aún más las diferencias en la sociedad.


El Presidente Menem abraza a Rojas, figura importante de la Revolución Fusiladora

LA GRIETA EN DEMOCRACIA:


El encuentro de Alberdi y Rosas, y el abrazo Perón-Balbín, encontraron dos momentos de continuidad durante finales del siglo pasado: el Juicio a las Juntas y el Pacto de Olivos. Este último pacto fue un acuerdo principalmente entre el radicalismo y el peronismo para reformar la Constitución Nacional, y que ha incorporado en el texto constitucional aportes importantes para la consolidación nacional. Particularmente es destacable la elevación de Tratados de Derechos Humanos a la jerarquía constitucional, la consagración de la independencia del Ministerio Público Fiscal, etc.


Encuentro entre Menem y Alfonsín para celebrar el Acuerdo de Olivos.

Entre estos 3 momentos (encuentro Alberdi-Rosas, abrazo Perón-Balbín, y el Pacto de Olivos) encontramos un punto en común que lo separa de los intentos fallidos: no se ha buscado eliminar la grieta, sino más bien entenderla como un requisito de la democracia y establecer las bases para convivir con ella en forma pacífica y democrática. Ninguno de estos casos produjo alianzas electorales ni produjo reacomodos partidarios de sus participantes, sino que más bien se establecieron ideales que debemos perseguir como Nación: entre ellos, una justicia independiente, separar a los militares del Gobierno y el respeto irrestricto a los Derechos Humanos.


EL FRENTE DE TODXS:


El año 2001 nos dejó instituciones destruidas y una crisis política e institucional profunda. En ese contexto, los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández iniciaron un proceso de reconstrucción. Podemos destacar la reformulación de la Corte Suprema, el relevantamiento de la bandera de Derechos Humanos, la protección de colectivos vulnerables, etc.


Sin embargo,en paralelo, tanto en la política como en los medios se profundizó la visibilización de la grieta. El discurso utilizado para atacar las políticas de la gestión kirchnerista emula en gran medida el utilizado por los sectores conservadores para cuestionar gobiernos como el de Perón, Yrigoyen o Rosas, y al igual que en aquellos momentos (al ser enunciado para justificar proscripciones, detenciones, persecuciones, etc.) produjo que se plantee una lógica sarmientista de civilización o barbarie, o adaptada al siglo XXI: socialismo/populismo vs instituciones/República. Esta lógica fue funcional y necesaria para el triunfo de Mauricio Macri en 2015 y ha conducido a fragmentar la idea de una identidad nacional, sumado al fuerte incremento de la pobreza de los últimos años, y al surgimiento de nuevos movimientos sociales que aún no terminan de encontrar una forma de participación institucionalizada (feminismo, ecologismo, antirracismo, por ej.).


Alberto Fernández tendrá entonces la difícil tarea de gobernar un país altamente heterogéneo, y afortunadamente su visión política es continuadora de la visión de Alberdi, Rosas, Perón y Balbín. Es decir, entender que existen diferencias necesarias, que es necesario visibilizarlas y sobre las cuales no hay acuerdo posible, pues tranzar sobre ellas implica una violación a los Derechos Humanos y las normas fundamentales: por ej. El rechazo a los presos políticos en Argentina o el repudio a golpes de Estado en la región.


Pero, por otro lado, es necesario crear un Frente (de Todos, Todas, Todes) de personas con quienes se coincida en estos puntos básicos de democracia y Derechos Humanos, pero quienes no se someten a la identidad peronista. Observando el desarrollo de la campaña se puede observar que si bien el peronismo tiene un fuerte peso en el Frente, no se pide a sus integrantes cantar la Marcha o hacer la V, se respeta la identidad de cada sector, y se trabaja aceptando las diferencias y grietas internas.


Alberto Fernández ya ha convocado a un Acuerdo Social que incluirá a diferentes sectores de la sociedad con el fin de solucionar los problemas estructurales de la Nación. Es un primer paso necesario para poder coexistir democráticamente con nuestras diferencias, y poder hacer efectiva una identidad nacional, democrática y respetuosa de los derechos fundamentales.


Valoramos la pluralidad de opiniones. Las notas publicadas por Política en Jaque no necesariamente representan los valores de la organización.

© 2020 Todos los derechos reservados. Política en Jaque - Organización Política.