INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

  • Yohi Solis

¿Cupo o paridad de mujeres en cargos electivos?

Noviembre es un mes clave para la participación de las mujeres en cargos electivos en la Argentina. El 6 de noviembre se sancionó la ley de cupo de mujeres para cargos electivos y el 23 la ley de paridad de género para los cargos representativos. Pero para poder analizar el impacto de estas leyes, deberíamos entrecruzar la ley de financiamiento de partidos políticos. Con sus recientes modificaciones para las elecciones nacionales de 2019, y la ley de paridad de género para cargos representativos que sustituyó a partir de 2019 la antigua ley de cupo.


Por Yohana Solis

El financiamiento de partidos políticos en Argentina se regía por la ley 26.215 promulgada en 2007 hasta que se modificara en el 2019 con la ley 27.504. A través de esta ley, se establece un modelo mixto por el cual los partidos políticos pueden obtener sus recursos mediante el financiamiento público y privado. En la versión previa de la ley no se permitía el aporte privado que a partir del año pasado no sólo se presta para el desarrollo de actividades regulares del partido, sino también, para las campañas electorales. Los nuevos actores privados que según la ley pueden ser “de sus afiliados, de forma periódica, de acuerdo con lo prescripto en sus cartas orgánicas; de donaciones de otras personas humanas -no afiliados- y personas jurídicas; de rendimientos de su patrimonio y otro tipo de actividades, incluidas las actividades promocionales; o de las herencias o legados que reciban” ingresan al juego político generando una brecha entre aquellos partidos de corte conservador, pero liberales en cuanto a su doctrina económica, y aquellos que de corte social-populista, pero con políticas económicas proteccionistas y de fuerte financiamiento a sectores sociales vulnerables.

Ahora bien, una incorporación a partir de la nueva ley es el requerimiento de destinar por lo menos el veinte por ciento de lo recibido anualmente al financiamiento de actividades de “capacitación para la función pública, formación de dirigentes e investigación”. De ese monto se obliga a destinar un treinta por ciento para nuevas generaciones, menores de treinta años y otro treinta por ciento específicamente para la “formación, promoción y el desarrollo de habilidades de liderazgo político de las mujeres dentro del partido”. Ya que la ley entró en vigencia para las elecciones nacionales de Octubre de 2019 y debido a que la crisis de COVID-19 impactó fuerte en cuestiones de financiamiento de partidos, hay que darle tiempo de implementación para realmente ver los frutos de la inversión de fondos en el desarrollo de capacidades de jóvenes y mujeres.

Las elecciones del 2019 marcaron un hito para la participación política de las mujeres. En tanto la antigua ley de cupo femenino fue reemplazada por la ley de paridad de género que plantea como requisito para la oficialización de las “lista de candidatos/as que se presenten para la elección de senadores/as nacionales, diputados/as nacionales y parlamentarios/as del Mercosur, deben integrarse ubicando de manera intercalada a mujeres y varones desde el/la primer/a candidato/a titular hasta el/la último/a candidato/a suplente”. Esto permitiría que antiguas prácticas patriarcales de encabezamiento de lista con varones, sean puestas en jaque por una distribución más equitativa de los cargos. A su vez, la ley implementa un mecanismo de reemplazo de candidatos ante un caso de muerte, renuncia, separación, inhabilidad o incapacidad permanente de un/a funcionario/a nacional de la lista que hubiere obtenido la mayoría de los votos emitidos lo/la sustituirá el/la funcionario/a suplente de igual sexo. Esto contribuye a una mayor distribución de los cargos ya que si no quedaran mujeres en la lista la banca se consideraría como vacante.

La ley de paridad de género no sólo modificó las reglas de juego en la arena política, sino que vino a dar batalla a uno de los mayores desafíos que las mujeres presentaban a la hora de postularse a cargos electivos, la organización de partidos de carácter patriarcal. La misma ley obliga al accionar interno de los partidos políticos a respetar la paridad de género en el acceso a cargos partidarios. La violación a esta ley pena a los mismos con la caducidad de su personería jurídica. Sin lugar a dudas, esta legislación combinada con el financiamiento para el desarrollo de capacidades al interior de partidos, permitirán a futuro una mayor participación y representatividad de las mujeres en los cargos.

Sin embargo, sería una visión sesgada la mía, si considerara únicamente el acceso a los cargos como el principal desafío que se le presente a las mujeres en el proceso electoral. “Factores socioculturales, como el sistema de valores, los prejuicios y las expectativas presentes en las sociedades, entre otros, afectan el desempeño de las mujeres” (Rodriguez, 2009). Las elecciones y consecuentemente las campañas no son más que una representación de los valores culturales de la sociedad. Hemos analizado previamente a las mujeres como objetivo vulnerable de las que Gestlé llama campañas negativas donde se hace uso de su condición de mujer y de estereotipos propios tales como la forma de vestir para descalificar a las candidatas.

“Tradicionalmente la participación de las mujeres en los partidos políticos se ha caracterizado por una actitud de subordinación al protagonismo masculino y por prácticas que dan continuidad a sus roles domésticos, con tareas que incluyen entre otras convocar a reuniones, arreglar locales partidarios, preparar comida para eventos, distribuir panfletos, ocuparse de hacer campañas para los candidatos varones (Zabala Canedo 2009). Si bien la ley de financiamiento en la Argentina viene a romper con este estereotipo tradicional del rol de las mujeres en los partidos a través de la capacitación, sería un tanto limitado no pensar que por otro lado agudiza la brecha. Al permitir el aporte de privados, propicia el aporte de individuos de alto poder adquisitivo que tienden a ser varones heteronormados que invierten en campañas cuyos representantes reproducen dicho modelo donde las mujeres continúan teniendo una insuficiente representación en los órganos directivos de los partidos. Por eso el predominio del monopolio masculino de los cargos de representación se debe a que el número de mujeres disminuye en posiciones de jerarquía dentro del mismo.

Finalmente, no podemos desestimar un factor determinante que resalta la economía feminista que es la combinación entre la brecha salarial caracterizada por “techos de cristal” y “suelos pegajosos” como barreras al ascenso y la entrada de las mujeres en ciertos sectores y la desigual distribución del trabajo doméstico no remunerado en el hogar entre mujeres y varones. Estos elementos no son ajenos para la participación de las mujeres en la arena política como cualquier otro ámbito de profesionalización. Los desafíos que las mujeres presentan en una campaña electoral no dejan de ser desafíos de género. El trabajo colectivo debería permitir romper con estas barreras socioculturales para lograr la tan ansiada equidad.

Bibliografía

  • Código Electoral Nacional. Ley 27412 PARIDAD DE GÉNERO EN ÁMBITOS DE REPRESENTACIÓN POLÍTICA

http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/300000-304999/304794/norma.htm

  • Código Electoral Nacional. Ley 27504 LEY DE FINANCIAMIENTO DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS

http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/320000-324999/323729/norma.htm

  • D’Alessandro, M. (2016). Economía Feminista. Ciudad de Buenos Aires. Sudamericana.

  • Gerstlé, J. (2005). La comunicación política. Santiago de Chile: LOM Ediciones.

  • McCombs, M. & Shaw, D. (1972). The agenda-setting function of mass media. The public opinion quarterly, 36(2), 176-187.

  • Rodriguez, A. (2009). Serie Mujeres, poder local y democracia: Conceptos clave - Cuadernillo 6. “Sistemas electorales y leyes de cuota”. República Dominicana, Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación de las Naciones Unidas para la Promoción de la Mujer (INSTRAW).

  • Zabala Canedo, M. (2009). Serie Mujeres, poder local y democracia: Conceptos clave - Cuaderno 7. “Partidos políticos e igualdad de género” República Dominicana, Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación de las Naciones Unidas para la Promoción de la Mujer (INSTRAW).

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