INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

  • adafont

El fallido golpe del 23-F y el futuro democrático de España

El fallido golpe de Estado del 23-F (1981); después, 39 años ininterrumpidos de democracia. Sin embargo, en los últimos años, el futuro democrático español se ha visto comprometido por la emergencia de posiciones de extrema derecha, que incluso pueden identificarse como fascistas. Es por eso que nos remontamos al golpe de Estado del 23-F de 1981 en la Cámara Legislativa española, en el que se vio comprometido el futuro democrático. A lo largo de la siguiente entrevista, conversamos con Manuel Torres Izquierdo, quien fuera diputado del grupo centrista en el Congreso de los Diputados durante la primera legislatura del período democrático todavía incipiente. Esperamos que, a partir de esta conversación, podamos resolver algunas dudas sobre el acontecimiento histórico que marcó un antes y un después en la historia de España.


Por Ada Font. Corresponsal de Política En Jaque en España


Perfil del entrevistado:

Manuel Torres Izquierdo es un abogado barcelonés, que se desempeñó como diputado en la primera legislatura democrática en representación de la Unión del Centro Democrático (UCD), un partido político español liderado por Adolfo Suárez.


¿Cómo era el clima antes del 23-F?


Hay que retrotraerse al ambiente social que había en la época al principio de los 80. Han pasado 40 años y, ciertamente, no se asemeja para nada a la situación actual. Hay que tener muy presente que el dictador Francisco Franco había fallecido muy pocos años antes (en el año 1975) y que, justamente, se había llevado a cabo la Legislatura constitucional de la Constitución Española, que se aprueba en el 78, y en el 79 es cuando se produce la primera Legislatura constitucional. En la calle todavía estaba muy presente el ambiente posdictadura.


Cabe destacar que la dictadura se pudo mantener durante casi 40 años por el ambiente de temor que la propia dictadura impuso. Entonces, es verdad que a partir del fallecimiento de Franco se abre una vía de esperanza, se inicia un período de profunda modificación en todos los sentidos, también desde un punto de vista cultural. Pero subsisten y conviven maneras de pensar, de vivir y de sentir absolutamente diferenciadas entre los que deseaban todavía que la dictadura permaneciese y se impusiese y los que deseábamos abrir la vía a una situación de libertades plena.


En el Congreso ciertamente había integrantes de las diferentes corrientes políticas. Pero piénsese que desde una posición de extrema derecha solo había un diputado, que era Blas Piñar. Creo recordar que también había un solo diputado independentista canario. Y lo demás, el propio Alianza Popular, que después continuó como el actual Partido Popular (que ciertamente estaba compuesto por una inmensa mayoría de personas que habían sido ministros de Franco), era un grupo parlamentario reducido. Después estaba el grupo centrista, el grupo socialista, el grupo comunista y las minorías catalana, vasca y creo recordar que también andalucista. Y, para finalizar, uno o dos de la izquierda vasca. Lo que quiero decir es que, salvo de Alianza Popular, que ciertamente eran herederos del franquismo (pero en todo caso ya se habían comprometido con el futuro democrático), el único franquista era Blas Piñar.


Hay una anécdota curiosa de esa noche que es que lo que duró el secuestro del Congreso de los Diputados fue exactamente 18 horas y 20 minutos. En esas 18 horas y 20 minutos, el único que tuvo la posibilidad de moverse con libertad fue Blas Piñar. Aunque es verdad que al largo de este largo lapso de tiempo hubo períodos distintos: el período inicial hasta que se tuvo conocimiento de que el rey había salido por televisión y entonces se comenzó a aplacarse la tensión dentro del Congreso. Hubo períodos distintos, pero en todo caso no tuvimos libertad de movimiento. E incluso en las cosas que fueron aconteciendo a lo largo de estas 18 horas y 20 minutos, y la manera como terminó el secuestro o la ocupación por las fuerzas del teniente general fueron muy especiales.

Pero, desde un punto de vista social, lo que diría es que la cultura franquista se había superado socialmente. Si se hace una comparación con la situación de hoy, los herederos de la cultura franquista potencialmente pueden ser Vox, aunque no es del todo así. Sí es verdad que Vox es el partido nacionalista español, al igual que el Frente Nacionalista Francés con Marine LePen en Francia o el Partido Nacional Británico, que apoyó el Brexit junto a los conservadores. Por lo tanto, es verdad que la postura de Vox es una postura que tiene similitudes y analogías con la cultura posfranquismo, pero no tiene nada que ver. Porque actualmente se tiene la libertad de manifestarse, sentir y vivir como uno quiere. Aunque también hay que reconocer, al menos desde mi sensibilidad personal, que quienes tras el período franquista tuvieron o tuvimos la disposición de cambiar profundamente la cultura para pasar a una situación democrática, vivimos y sentimos la libertad con mayor profundidad que hoy en día. Por lo tanto, la situación no es comparable y prueba de ello es que el grupo terrorista ETA aún estaba actuando y cometiendo abiertamente actos terroristas. Pensemos que el ejército no había cambiado fundamentalmente en sus mandos más significativos. El caso del teniendo general Gutiérrez Mellado, que sí estaba comprometido con el cambio democrático dentro del Ejército, tenía una crítica real y por lo tanto tiene más mérito si cabe su actitud. La propia Iglesia que, como es sabido, había tenido un compromiso de Estado en toda la época franquista, no había cambiado sustancialmente tampoco. Sí que había algún obispo en particular, pero en general no. Es cierto que hoy en día, al menos desde mi punto de vista, dentro de la Iglesia hay una postura más abierta por parte del Vaticano que por parte de la Conferencia Episcopal Española, pero no es comparable con la situación de entonces.


¿Hubo reuniones entre el Rey, los militares y el gobierno antes del 23-F?


Lo que realmente sucedió con seguridad no se sabe. Es verdad que ha habido criterios muy diversos y se ha escrito desde diferentes perspectivas. ¿Cuál fue la verdad? Pues yo no la sé. Lo que sí, tengo la convicción de que entre quienes se comprometieron a participar en el golpe había objetivos diferenciados. Yo sí creo que la pretensión del entonces General Armada no tenía nada que ver con la pretensión del entonces Teniente Coronel Tejero o con el verdadero rol del Capitán General Milans del Bosch en aquel momento. Es decir, mi impresión personal es que distintos grupos estaban de acuerdo en el objetivo: que las Cortes elegidas democráticamente fueran sustituidas a partir del golpe. En lo que también creo es que estos grupos, que coparticipaban en el objetivo común que acabo de mencionar, tenían estrategias y finalidades de futuro diferenciadas y eso fue una de las razones por las cuales Tejero, cuando se entera de la lista de potenciales ministros que el entonces General Armada le comenta a él en un momento determinado de la noche, él reacciona negativamente. Sí parece que se había hecho una reunión en Lleida, pero en todo caso eso sería una reunión entre el presunto gobierno que el entonces General Armada planteaba y él obviamente al frente. Creo que tenían objetivos distintos, para la mentalidad de Tejero era impensable que Solé Tura, que pertenecía al grupo comunista, pudiera estar en ese gobierno de coalición auspiciado por Armada.


Sobre lo que me planteas del Jefe de Estado, del Rey, te diré mi opinión personal ya que no tengo otra. Yo personalmente creo que Juan Carlos l cuando era Príncipe de España asumió un compromiso para España a nivel internacional, y ese compromiso era que España volviera a ser un país democrático. En consecuencia, en mi opinión personal, Juan Carlos nunca dejó que España volviera a ser un país no democrático mientras él fuera Jefe del Estado. Incluso tampoco aquella noche.

¿Entonces se puede decir que el 23-F fue un golpe de Estado fallido por la desorganización que planteaba?


Creo que la respuesta es afirmativa. Creo que, de verdad, dentro de los objetivos de los golpistas, el único que cumplió fue Tejero. Su objetivo era un objetivo militar que era ocupar el Congreso de los Diputados y lo consiguió. Evidentemente lo consiguió, por fortuna, temporalmente. Yo creo que los presuntos objetivos de los restantes coparticipantes del golpe, por un motivo o por otro, fracasaron.


¿Entonces Tejero no hizo un golpe de Estado dentro del golpe de Estado?


No. Al menos mi opinión no es esa. Tejero estaba convencido que quien estaba al frente del golpe era el Capitán General Milans del Bosch. Hay una anécdota que se produjo en el hemiciclo: cuando Tejero dice "hemos de estar a la espera de que llegue la autoridad competente", concretando la militar competente. Y aflora que esa autoridad es el Capitán General Milans del Bosch. En ese momento, Joaquín Satrústegui, que era un diputado por Madrid del grupo centrista, monárquico de toda la vida y además una buena persona a nivel humano, se levanta espontáneamente en los primeros momentos, en las horas de mayor tensión. Se levanta indignado al haber oído el nombre de Milans del Bosch y dijo que conocía personalmente a la familia de Del Bosch y que era imposible que él estuviera implicado. Evidentemente, él estaba comprometido con el golpe, pero no sé con qué golpe. Lo que si sé es que Tejero actuó según su jerarquía de valores.


¿Realmente cree que se iban a sumar todas las regiones militares que los golpistas decían, o todo estaba regido por una desorganización conjunta?


Esa fue la incógnita de la noche y del futuro, al menos, inmediato. Mi opinión es que si el Rey tardó en salir a la televisión es porque esto que me preguntas no estaba suficientemente claro. Yo he oído versiones de los capitanes generales de las regiones militares que estaban inicialmente comprometidos y que después no dieron el paso. Hasta qué punto las conversaciones entre la Zarzuela y las capitanías de las regiones militares surtieron efecto para que algunos de los capitanes generales dieran el paso del presunto compromiso previo adquirido, eso solo lo pueden saber los que coparticiparon de las conversaciones. Al final, afortunadamente, el golpe o los diferentes golpes unificados fracasaron. Y sí es verdad que a partir de aquel momento la legitimidad política de Juan Carlos l a nivel democrático se potenció.

A lo largo de las 18 horas de secuestro, ¿cómo se trató a los diputados? ¿Cómo se veía el futuro democrático del país? ¿En algún momento se temió que el golpe de Estado triunfara?


Los que estábamos en el hemiciclo teníamos la poca información que se podía tener. En un momento determinado, avanzada la noche, gracias a la radio se tuvo conocimiento de que el Rey había salido por televisión diciendo lo que dijo. El tema de la radio se lo apuntó al entonces Vicepresidente Fernando Abril Martorell, pero en realidad fue un diputado del grupo centrista quien tenía la radio. Yo tuve la experiencia personal de que mi hermano mayor de sangre era director general de la Telefónica. Y ahí fue uno de los objetivos importantes por el control de las comunicaciones en el país. Él vivió el golpe desde la sede de la Gran Vía y yo lo viví desde el hemiciclo. Se tuvo de organizar sobre la marcha el Consejo de Ministros de Subsecretarios, ya que todos los ministros estaban secuestrados en el hemiciclo por Tejero y todos los militares que lo acompañaban. Lo que sí creo es que el golpe aquella noche terminó después de dos momentos de especial alta tensión. Terminó probablemente de forma incruenta, pero de una manera que personalmente nunca he digerido demasiado. Terminó como consecuencia de un pacto entre militares, que a nivel personal no tiene la menor importancia pero sí a nivel simbólico (y yo soy una persona que le doy cierta importancia a los símbolos). A nivel simbólico, las personas en bloque que estábamos ahí representábamos lógicamente la soberanía popular elegida por el pueblo. El golpe terminó con nosotros saliendo en fila india entre dos filas de los que habíamos sido secuestrados y en la puerta Tejero nos entregaba a un general del Ejército de tierra. Es decir, simbólicamente hablando la soberanía popular se entregó de un militar a otro militar. Probablemente fue una solución práctica y fue una solución que ayudó a que el golpe fuera incruento. Pero en aquellas terribles horas se subordinó la democracia a los militares.


¿Cuáles fueron esos dos momentos de tensión a los que se refería?


Los recuerdo muchísimo porque, con franqueza, asumí a nivel personal que podía pasar lo peor. El primero fue ya avanzada la noche cuando llegó el comentario en el hemiciclo que podían apagarse las luces porque iban a cortar la energía eléctrica. Entonces Tejero dio orden a los militares que había para que pusieran las metralletas para poder disparar en cada una de las salidas y de las puertas que hay en el hemiciclo. Ordenó que se hiciera una pila de muebles en medio del hemiciclo donde normalmente están las taquígrafas. Y dijo: “Si se apagan las luces prendase fuego a esta pila y doy orden a los militares que están en las puertas de tiro a discreción”. Afortunadamente, la luz no se apagó. El segundo fue en la madrugada del día siguiente, el 24, donde se dio por supuesto que los GEO iban a asaltar el palacio. Entonces, es lógico que si los GEO [Grupo Especial de Operaciones] asaltaban el Palacio habría tiros a discreción entre los GEO y los militares que nos tenían secuestrados. En ese momento, también podría haber pasado cualquier cosa.

¿Y el momento inicial en el que entra Tejero en el hemiciclo no fue un momento de gran tensión?


No fue el momento de mayor tensión. Sobre eso tengo una anécdota personal y es que yo, que pertenecía al grupo centrista, había sido elegido diputado por la circunscripción de Barcelona y estaba en los sillones y vi a Tejero entrar de cara, ya que él entró por la puerta de la izquierda del President del Congreso. Yo tenía sentado a mi lado a Marcel·lí Moreta, también elegido por la circunscripción de Barcelona. En el momento que Tejero entró, Moreta reconoció en ese mismo instante quién era Tejero. Unos meses antes del 23-F, se había producido la Operación Galaxia, una operación de golpe de Estado fallida. Yo tenía a Moreta, y él dijo que Tejero era el de la cafetería Galaxia (lugar donde se planeó la Operación Galaxia). Entonces, desde un primer momento, supe que se trataba de un golpe de la ultraderecha. Aun así, no fue el momento de mayor tensión.


Lo que sí puedo contar como anécdota personal es lo que pensé en ese momento. Siendo el diputado de menor edad del grupo centrista, pensé tres cosas: la primera, que seguramente desde el Congreso me llevarían a una prisión; la segunda, en intentar recuperar el abrigo que tenía en el vestuario a la menor oportunidad que tuviese; y la tercera, qué llevaba encima mío que pudiera comprometer a otras personas. Efectivamente, en mi agenda llevaba una nota de dos buenos amigos que, si sus datos los hubieran obtenido los que participaron en el golpe, por razón de mentalidad o por razón de ideología, estos amigos míos se hubieran visto seriamente perjudicados. Entonces lo que hice fue arrancar el papel y comérmelo. Que no es fácil, ya que en ese momento no tienes demasiada saliva y comer papel sin saliva no es tarea fácil. Entonces esa fue la mayor tensión que yo viví al principio.


Me gustaría resaltar algo que me enteré al día siguiente al llegar a casa. Mi mujer me preguntó por qué creía que Jordi Pujol, quien por aquel entonces era President de la Generalitat, había llamado el día anterior para decir que cualquier cosa que necesitase yo, mi mujer o mis hijas, él estaba a nuestra disposición. En ese entonces, Pujol solo era el President de la Generalitat y no de mi partido, ya que yo pertenecía a Centristas de Cataluña y no a Convergència i Unió. Pero quiero ponerlo en valor: Pujol no solo se ocupó de la institución que presidía en ese momento, sino que también tuvo la altura de miras humana de llamar a los familiares de todos los de Cataluña que estábamos en ese momento allí.


¿Tiene relación la Operación Galaxia con el 23-F?


Creo, aunque con exactitud no lo sé, que todos los que estaban en la operación Galaxia participaron también en el compromiso del 23-F. Pero no todos los que participaron, se sepa o no se sepa, estaban en la Operación Galaxia.

¿Cómo ve como se acabó el 23-F, especialmente con el Pacto del Capó?


Puedo estar equivocado, pero creo que los comprometidos con el 23-F, personas y también autoridades, eran un número mayor de las que finalmente fueron enjuiciadas. De eso no me cabe la menor duda. Porque, de no ser así, la trascendencia potencial del golpe que se pretendió el 23-F no hubiera tenido las posibilidades de éxito que los que se sabe esperaban. Por lo tanto, creo que el compromiso era de más personas. Porque la investigación para el juicio que después hubo no se amplió para que pudiera abarcar a más personas. En ese ámbito, no puedo dar una respuesta. El momento del juicio se llevó a cabo cuando Calvo Sotelo era presidente y, desde mi punto de vista, ha sido el Presidente del Gobierno menos conocido y menos valorado. En el poco tiempo que él presidió el gobierno hay que pensar que se entró en la OTAN, se resolvió el tema del divorcio, se resolvió una cuestión polémica, en la cual no quise votar, que fue de la ley de educación LOFCA, etc. Fueron unos meses realmente intensos después del periodo de gobierno presidido por Adolfo Suárez. Probablemente pienso que no se amplió la investigación del 23-F a más enjuiciados como medida de prudencia política para que las sensibilidades que estaban de corazón apoyando el golpe se mantuvieran calladas.


A partir de su experiencia, ¿piensa que hoy en día se podría dar una operación similar a la del 23-F?


No lo creo por el contexto internacional. El 23-F fue posible por la proximidad cronológica que aun teníamos con la dictadura franquista. Pero creo que especialmente en España ha habido un cambio profundo, no solo a nivel social sino también en el Ejército. La situación actual no es comparable a la del 23-F. Lo cual no quiere decir que no puede ser preocupante. Pero es que la preocupación está a nivel mundial, y no solo en España. Ya que a nivel internacional hay una tendencia de recorte de derechos y libertades en distintos países y, algunos de ellos, de gran importancia internacional. Están aflorando posiciones extremadamente ultras. En el progreso de la humanidad, la preocupación no está en España sino a nivel internacional. La única manera de ir avanzando en el progreso es avanzar de una manera clara y diáfana por parte de España a la Europa política, que pueda hablar de tú a tú con las grandes potencias del mundo. Las características de hoy, de todo tipo, son distintas a las que había en el año 1981.

Valoramos la pluralidad de opiniones. Las notas publicadas por Política En Jaque no necesariamente representan los valores de la organización.

© 2020 Todos los derechos reservados. Política en Jaque - Organización Política.