INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

Convenio 190 violencia laboral en razón de género

El 21 de Junio de 2019 la Organización Internacional del Trabajo, en conmemoración a sus 100 años de existencia, decidió crear el Convenio 190 sobre la violencia y el acoso en el mundo del trabajo el cual entrará en vigor recién el 25 de Junio del 2021[1].¿Por qué es importante que la Argentina haya ratificado este Convenio?


Por lucia camaño

El proyecto de Ratificación del Convenio 190 de la OIT sobre la violencia y el acoso ha sido aprobado por el Congreso de la Nación convirtiendo así a la Argentina en el tercer país en ratificar un proyecto de esta índole. La violencia laboral se encuentra dentro de la violencia por motivos de género que define la Ley de Protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres[2] en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales. Este convenio es uno de los primeros a nivel global en abordar específicamente la violencia y el acoso en el mundo del trabajo.

La ratificación de los convenios por parte de un Estado, tiene consecuencias que implican adaptar los ordenamientos del convenio en las leyes nacionales e informar de manera regular a la OIT. Las normas internacionales del trabajo están dirigidas no sólo a los gobiernos sino también a las empresas a través de la legislación nacional, estando obligados a modificar sus prácticas laborales. Dichas normas pueden ser utilizadas como fuente orientadora para las empresas en cuanto a la elaboración de sus códigos de conducta.


La necesidad de la ratificación se debe a que históricamente, los trabajos que realizan varones y mujeres han sido determinados en función de su género. Son varios los obstáculos que se encuentran en el mundo laboral y están ligados a diferentes factores que afectan las aspiraciones profesionales. Entre ellos: el reparto inequitativo de las responsabilidades de las tareas de cuidado familiares, la segregación laboral, las diversas discriminaciones en el acceso al mercado de trabajo, la desigualdad en las condiciones laborales que se observan en las brechas salariales entre géneros y la violencia basada en este. Asimismo, la violencia doméstica que repercute en todos los ámbitos de la vida de quien la padece, incluyendo el laboral, y específicamente la violencia en el ámbito laboral.[3]


Lo que realmente está ligado con la dimensión de género son las relaciones de poder, y el equilibrio tradicional de este favorece a los hombres heterosexuales. La imposición de las funciones de género también tiene lugar en detrimento de los hombres con estilos de vida no convencionales en cuanto al género, ya que «la cultura (heterosexual) dominante hace pagar un enorme precio a quienes son considerados inferiores al paradigma de masculinidad».[4]

Los sujetos activos de actuaciones violentas por razón de género en el mundo del trabajo en cualquiera de sus manifestaciones, pueden ser compañeros, superiores inmediatos, directivos, o incluso inferiores jerárquicos. En base a lo cual se ha catalogado tres tipos de acoso: horizontal, descendente y ascendente. Los autores pueden ser terceros como clientes, pudiendo ser realizado únicamente por una persona o por varias conjuntamente. Junto con el acosador directo, pueden actuar dos tipos de sujetos, los cómplices, que colaboran de forma activa en el proceso y los denominados cooperadores necesarios.[5]

La violencia y el acoso afectan a las relaciones en el lugar de trabajo, al compromiso de los trabajadores, a la salud, a la productividad, a la calidad de los servicios públicos y privados, y a la reputación de las empresas, y que también tienen repercusiones en la participación en el mercado de trabajo y, en particular, pueden impedir que las mujeres se incorporen al mercado de trabajo, especialmente en los sectores y trabajos dominados por los hombres, y permanezcan en el mismo.


Actualmente el mundo enfrenta dificultades económicas, ambientales y sociales muy severas, la pobreza y la desigualdad parecen difíciles de eliminar. La sensación de una constante incertidumbre laboral parece no parar, tanto a nivel mundial, regional y local.


Es un hecho que los avances tecnológicos crearán nuevos puestos de trabajo, pero quienes van a perder sus trabajos en esta transición podrían ser los menos preparados para aprovechar las nuevas oportunidades. No podríamos hablar de una transición sin la capacitación a la mano de obra, de lo contrario gran parte de la población mundial quedaría fuera de mercado. Es decir, que nos encontraríamos ante una alfabetización digital como un nuevo obstáculo.

Es preciso también adoptar medidas específicamente orientadas a la igualdad de género en los puestos de trabajo del mañana que las nuevas tecnologías harán posible. Para esto será necesario el fortalecimiento de la voz de las mujeres y de su liderazgo, la eliminación de la violencia y del acoso en el trabajo, y la aplicación de políticas de transparencia salarial.

Dicho Convenio busca lograr la igualdad de género en el trabajo mediante un programa transformador, evaluando periódicamente los progresos realizados, que asegure la igualdad de oportunidades, la participación equitativa y la igualdad de trato, incluida la igualdad de remuneración entre mujeres y hombres por un trabajo de igual valor. Si bien el Convenio establece las directrices encaminadas a erradicar la violencia y el acoso en razón de género en el mundo del trabajo, será responsabilidad de los Estados llevar a la práctica medidas que lo hagan realidad. En un mundo convulsionado en plena transición constante, se le suma un cambio de paradigma en cuanto el avance por la igualdad de género.

[1] Convenio sobre la eliminación de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo (Entrada en vigor 25 de Junio de 2021) [2] Ley 26.485 (BO 1/5/2009) [3] Rojo Brizuela, S. & Tumini, L. (2008). Inequidades de género en el mercado de trabajo de la Argentina: Las brechas salariales. Revista de Trabajo, 4(6), 53-70. [4] PIEDRA, Nancy. "Relaciones de poder: leyendo a Foucault desde una perspectiva de género". Revista de Ciencias Sociales (Cr), Universidad de Costa Rica, Costa Rica, vol. IV, n. 06, p.123-141, 2004. [5] GAMBA, SUSANA- DIZ, TANIA (2007). Diccionario de estudios de género y feminismos. BUENOS AIRES: BIBLOS.


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