INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

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BAO, el corto de Pixar que generó polémica: ¿Alguien lo entendió?


Nos sentamos en el cine para ver aquella película que hemos estado esperando por más de una década y como entrada nos brindaron un corto de los que, a priori, ayudan a calmar la ansiedad. Pero este en particular, lejos de calmarla, nos dejó a todos con una duda: ¿Qué hay detrás de este corto?


Por María Eugenia Rodriguez Jovanovich


¿Alguna vez vieron Los increíbles? Esa película de Disney que salió hace 13 años y que decidieron continuar después de tanto tiempo. Resulta que aquellos que tuvieron el privilegio de acercarse a la sala de cine más cercana para apreciarla se habrán encontrado al inicio con un pequeño corto de Pixar el cual se titula BAO. Es un cortometraje asiático sobre una pequeña familia compuesta por una anciana mujer que se caracteriza por estar especialmente triste durante todo el rodaje y su esposo que, en las primeras escenas, no está del todo presente en casa.


Una mañana, la mujer se encuentra haciendo empanadas chinas (como arrollados primavera), sirve cuatro a su marido y otros cuatro para ella. Ni bien inician el almuerzo el esposo se levanta y se va, llevándose consigo las empanadas. La mujer muy sola, sigue comiendo una por una. Al llegar a la última algo extraño sucede y esa empanada que se había llevado a la boca comienza a llorar. Como un bebé. Desesperada, la escupe y la sostiene con ambas manos para apreciarla mejor. Resulta que al bocadillo le sale una pequeña boca y dos ojos que la miran y lloran como un pequeño niño. A su vez, también salen a los costados de su cuerpo dos diminutos brazos y piernas que le permiten poder mantenerse de pie.


Así pasan los días, y el amor que esta mujer sentía por ese ser iba creciendo, tanto que en las escenas que siguen se la puede ver adoptando un rol materno. Cada uno de ellos compartía con el otro no solo su afecto y compañía, sino también una rutina que disfrutaban realizar con frecuencia, como por ejemplo, comer unos panecitos que la madre delicadamente cortaba por la mitad para que cada uno tuviera su parte.


Pero que ocurre la empanadita empieza a crecer y esto a su vez conlleva a otras dificultades. Entre ellas, que su madre no procedía a "soltarlo" y dejarlo vivir las cosas que a su edad son más frecuentes. Cuando el niño quería jugar con los amigos a la pelota, su madre lo increpaba y lo sacaba de allí, puesto que además al ser una empanada, su relleno comenzaba a salirse por los costados cada vez que corría y hacía movimientos bruscos.


Así las cosas empeoraron. La empanada parece haber iniciado la etapa de lo puberal y luego con ella la adolescencia. Su actitud empieza a cambiar y la relación que mantenía con la anciana se fue volviendo fría y más distante. Todo esto solo hacía que su madre estuviera aún más enojada con él, pues ella no podía entender cómo es que podía alejarse de esa manera.


Un buen día, esta empanada que ya no era un niño, sino que ahora se ha convertido en un "hombrecito", retorna a su casa. Pero esta vez con su prometida, y juntos, deciden irse a vivir a otro lugar. A comenzar su historia. Es en esta escena donde su madre al no poder más bajo la tristeza que sentía, empieza a pelear con él, impidiéndole la salida de la casa. Entre tirones, jaleos y llantos. Esto culmina con la primera polémica acción llevada a cabo por la mujer con la empanada: se lo come. De todas formas, ¿no es más que una empanada? Algo que ella había fabricado con sus propias manos, que había hecho con el mayor de los cariños.


A continuación se ve a la mujer acostada en la cama llorando, como si recién hubiera despertado de un terrible sueño. Estaba muy afligida. La puerta se abre nuevamente y entra una figura. La anciana se levanta para ver quién era, y mientras va secándose los ojos logra ver de manera borrosa a su empanada. Conmocionada, vuelve a refregarse la cara, pero esta vez aparece ante ella una persona. Un muchacho que la mira con dolor y un poco de desconfianza. Aquellos que prestamos atención al corto logramos comprender que se trataba nada más y nada menos que del hijo. Su propio hijo, cuya cabeza a modo de metáfora en realidad parecía la de una empanada. Su madre al verlo, lo rechaza y se vuelve a acostar. Es aquí cuando vuelve a hacer su única aparición el padre, quien le obliga a entrar de nuevo con ella.


De esta manera logran hacer las paces. Sentados en un extremo de la cama, el hijo pone sobre ellos la antigua caja de panes que ambos comían todos los días y así los comparten como solían hacer con frecuencia.


El corto llega a su punto culmine cuando muestran a toda la familia, esta vez con la prometida del hijo, haciendo empanadas. Al parecer la nuera de la anciana era una experta realizándolas y esto lleva a que, a mi parecer, pueda darle al fin su aprobación.En el momento que pude apreciar el corto, supe que quien lo habría realizado había plasmado en él no solo una, sino muchas cuestiones que atañen a la psicología. Entre ellas, nombraremos como principal cuestión la figura del padre, más precisamente su función; el rol de la madre desde lo explicitado por Winnicott con su concepto de “madre suficientemente buena” y lo desarrollado por Lacan con la metáfora de la “boca de cocodrilo” abordada en el seminario 7. Así mismo, y de la mano de Sigmund Freud, me limitaré a desarrollar el mecanismo de condensación abordado en su texto milenario “La interpretación de los sueños” así como también introducir lo explicitado en el “complejo de Edipo” y como esta postura es fácilmente refutable desde lo propuesto por Melanie Klein, psicoanalista perteneciente a la escuela inglesa.


Es de público conocimiento la importancia que tanto Sigmund Freud como Jacques Lacan dan a la figura paterna, a su función y a lo imprescindible de este significante en la estructura de un sujeto. Es necesario que este padre esté presente para poder hacer cumplir la ley que lo atañe. Pues verán, tanto para Freud como para Lacan, el padre viene a instaurar la ley. "¿Cuál?" dirán. Bueno, por un lado, el padre debe de alguna manera poder separar a la madre y al niño, haciendo prevalecer la ley del incesto que prohíbe al menor mantener relaciones con su madre, pero a su vez también es un padre que corta aquel lazo y prohíbe a la madre que vuelva a "reintegrar su producto". Si un padre no cumple de manera correcta esta función puede que aquel niño quede atrapado en las garras de su madre cubriendo allí una falta. Cuando hablan de falta, hablan de castración. Sí. Castración como el mismo término lo implica, pero de manera simbólica. Nos adentraremos entonces en el mundo del Edipo y como Freud se vale de este mito para poder explicar su concepción. Para explicar cual es la estructura de una persona neurótica. Edipo, tal como el mito lo explica, termina desposando a su madre y matando a su padre a causa de una profecía a la cual estaba atado. Esto es justamente lo que sucede un poco en el Complejo de Edipo. Al inicio, el niño o niña toma como objeto de amor a su padre del otro sexo. Hay simplemente una cuestión muy particular que distingue a las niñas de los niños que solo mencionaré para hablar de la castración. En las niñas, la castración ya aparece consumada, pero en los niños aparece algo a lo que llamamos “angustia de castración”, y es la que sale a la luz bajo las amenazas del padre, quien cumpliendo su papel de instaurador de la ley “amenaza” al niño con cortarle su miembro, lo cual lleva al pequeño a una disyuntiva entre preservar aquello que él más aprecia o conservar el amor de su madre. Está claro que en circunstancias favorables termina renunciando a su madre y abandonando toda cuestión sexual una vez entrado el periodo de latencia. Es así como comienzan, posteriormente, los sentimientos de camaradería con el padre queriendo ahora parecerse a él. Una vez remarcada esta cuestión, a lo que quiero llegar aquí, es que el padre viene a separar a esa madre del niño. Cuando hablé anteriormente de que en las niñas esa castración ya está consumada, viene a entrar en juego la falta. Es esa falta que a veces un hijo viene a cubrir. En este caso, al parecer la madre anciana no pudo cortar aquel lazo que lo unía a su pequeño hijo y esto puede deberse a lo desligado que estaba el padre de su función.


Lacan hace alusión a una boca de cocodrilo, y como es que en ciertas ocasiones, la madre puede llegar a comerse a su hijo si el padre no está presente cumpliendo su función. Es necesario poner un palo de piedra para que esa boca que todo lo devora no pueda seguir su camino y de esta manera que nadie pueda ser padre o madre eternamente. En este corto, explícitamente la madre termina comiéndose a su hijo, reintegrando su producto para que permanezca con ella. Esto puede deberse también, a una secuela de lo que se conoce como “el síndrome del nido vacío” y que se da cuando los hijos se marchan de los hogares dejando a los padres confrontados nuevamente entre sí y con una vida que parecían haber olvidado luego de haber tenido a sus descendientes.


En contraposición a esto, y como siento cierta complacencia por tomar diferentes perspectivas, Melania Klein logra dar un giro a lo plasmado en el complejo de Edipo Freudiano. Como bien se sabe, los autores contemporáneos dan mucha importancia al miembro viril masculino y es por este motivo que hablamos de que en la niña hay una castración consumada, puesto que no poseería un miembro y por lo tanto se alude a que ya ha sido castrada. Ahora bien, al parecer Klein no estaba de acuerdo con sus colegas y por lo tanto logra reivindicar el papel de la mujer adentrándose en su concepción de la femineidad. ¿Qué quiero decir con esto? Klein en su concepción del Complejo de Edipo, da importancia a la madre como figura principal e incluso alude a que es ella quien posibilita que este complejo tome forma. Además, contraataca a las concepciones Freudianas en las que se remite a la “envidia al pene” para dar lugar a la envidia del niño sobre la concepción creadora de la mujer, explicando la cuestión de una manera un poco más equitativa.


Ahora bien, es impresionante como es que en la simple y desgarradora acción de comerse a su hijo, la madre lleva a cabo el cumplimiento de su deseo. Si pensamos que todo lo que había sucedido era en realidad producto de un sueño y que luego esta mujer despierta muy angustiada por ello, una vez más, la persona que sea la creadora de este corto pudo corroborar aquella hipótesis que sostenía Freud acerca de los sueños y que lo que se juega en ellos es nada más y nada menos que el cumplimiento de un deseo. Dentro de los sueños, se juegan dos mecanismos imprescindibles: la condensación y el desplazamiento.


Sabemos que los sueños, se van creando a partir de restos diurnos, de aquellos pensamientos que pueden quedarnos en la cabeza durante el día y que logran entramarse de alguna manera en el proceso de elaboración onírica. Con la condensación, podemos ver como varios contenidos pueden reunirse en una sola imagen representando de esta manera una larga cadena asociativa, y a su vez como vienen a sumarse a esta representación energías que han sido desplazadas a lo largo de las diferentes cadenas. En este caso vemos plasmados ambos mecanismos en la figura del hijo y como aparece representado en forma de empanada. Tal vez, porque su cabeza era como la de una empanada, o porque ambos comían empanadas, o incluso porque su hijo era quien ayudaba a esta madre a hacerlas. Hay miles de significados que ponen en manifiesto por qué esta criatura que cobra vida en sus manos viene a representar la figura de su hijo. Es esto a lo que quiero remitir: como en un pequeño film que no dura más de 15 minutos todo este contenido queda plasmado de manera fantástica.


Puede parecer que a lo largo de todo este trayecto hayamos ubicado a la madre en una posición algo terrorífica, pero en realidad es ella quien realiza el hermoso y no menos importante trabajo con un hijo. En este caso, retomaremos el concepto de “madre suficientemente buena” propuesto por Winnicott, quien es un autor perteneciente a la escuela inglesa que realiza todo su trabajo ubicando a la madre como principal eje para la vida de un niño. Es esta madre que, en su labor, debe poder ofrecerle las herramientas a este pequeño para que en algún momento, este último, pueda valerse por sus propios medios. Este autor, habla de que a través de un lento proceso, madre debe ir “desilusionando” poco a poco a este niño, que en un principio se encuentra fusionado con ella. Debe mostrarle el mundo, las cosas que lo rodean y separarse de él ofreciéndole su apoyo y a su vez estar dispuesta a colaborar en el proceso. Winnicott lo explica a través de su teoría del juego, pero de todas maneras nos sirve para pensar que tanto la madre como el padre tienen papeles importantes que cumplir. En el corto, no solo vemos una madre suficientemente buena en términos winnicottianos, sino que a su vez, esta logra darle las herramientas a su hijo para que pueda surgir en él algo de lo innovador.

Nadie da conocimientos sobre cómo ser padre. No hay fórmulas exactas para eso. Cada uno aprende en el camino y eso es lo emocionante de ponerlo en práctica. Es necesario que haya un deseo que no sea anónimo por cumplir esa maternidad y paternidad y sobre todo que se estén presentes para aportar de la mejor manera a la vida de ese niño que no puede esperar por salir a la vida.


Hay muchos autores en psicología, muchas posturas y muchas corrientes, pero aun así todas se complementan. Lo mejor de eso es no quedarse con una sola voz, sino poder combinarlas y crear algo nuevo. Este corto muestra muchas de las teorías que actualmente son utilizadas y que sirven para explicar y a modo de ejemplo de muchas cuestiones que hacen a la práctica psicoanalítica.


David Nasio, un excelente psicólogo argentino, pone en palabras como es que la partida de un hijo del seno familiar no es sin desorden. Por el contrario, es algo que se va desarmando, se deconstruye y luego se problematiza en manos del presente. Conlleva todo un largo proceso de trabajo psíquico en el cual el adolescente va creciendo y puede proyectar un futuro.


BIBLIOGRAFIA


- Delgado, O. (2011). El complejo de Edipo como operador estructural. En Conjeturas Psicoanalíticas. Buenos Aires: JCE Ediciones.- Freud, S. (1900). La interpretación de los sueños. Capítulo VII: Sobre la psicología de los procesos oníricos.

- Freud, S. (1905). Tres ensayos de teoría sexual. Apartado I, puntos 1, 4 y 5. Apartado II. En Obras completas. Tomo VII. Buenos Aires: Amorrortu.

- Klein, M. “Estadios tempranos del conflicto edípico” (1928). - Kletnicki, A. (2000). Un deseo que no sea anónimo. Tecnologías reproductivas: transformación de lo simbólico y afectación del núcleo real. En La encrucijada de la filiación. Tecnologías reproductivas y restitución de niños, Lumen/Humanitas, Buenos Aires, 2000.

- Lacan, J.: Seminario 4: La relación del objeto (1957) CLASE XIII: Del complejo de castración.- Lacan, J, Seminario 7, La Ética Del Psicoanálisis (1960), Buenos Aires, Editorial Paidós.

- Nasio, D; ¿Cómo actuar con un adolescente difícil? Consejos para Padres y profesionales, Buenos Aires, Editorial Paidós, 2012.

- Winnicott, D. W. (1964): “El niño y el mundo externo", Paidós, Buenos Aires.

- Winnicott, D. W. (1971): "Realidad y juego", trad.: F. Mazía, Gedisa, Barcelona.


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