INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

Artfileres: arte solidario

La reflexión a nivel mundial sobre el racismo resonó en un grupo de artistas argentinos que decidieron sumar su granito de arena... o su pequeño alfiler.


Por Constanza Garcías




El día 25 de mayo de 2020 en Minnesota, EEUU, un hombre llamado George Floyd resultaba asfixiado hasta la muerte a manos de un oficial de policía. El hecho llevó a millones de personas a salir a las calles para visibilizar su indignación frente al abuso policial y al racismo, sin importar la crisis sanitaria que está atravesando el mundo con el COVID-19. La movilización fue tan fuerte que hicieron apagar las luces de la Casa Blanca por la inminente manifestación a sus afueras. Asimismo, las movilizaciones han recibido, por parte de la policía, una respuesta igual de represiva que la que dio origen a esta ola de rechazo. A la causa se sumaron diversas figuras públicas que rechazaron lo sucedido a través de redes sociales y utilizaron su voz para invitar a las personas a reflexionar frente a lo sucedido.


Las movilizaciones no solamente han sido en Estados Unidos. Otros países se sumaron a este grito de basta; demostrando no solo empatía, sino también que el racismo es una realidad mundial. Todos los países lo viven desde sus distintos contextos y Argentina no es la excepción. Un ejemplo de esto es lo sucedido en marzo de 2018 con un nene de 12 años llamado Facundo Ferreira, víctima del gatillo fácil policial. Los autores del hecho llamaron a una ambulancia, fingiendo que había tenido un accidente, cuando en realidad le habían disparado desde un arma reglamentaria. Otro ejemplo es el de la elección presidencial del 2019. El fiscal de mesa Brian Gallo tuvo que sorportar burlas e insultos discriminatorios por su tez y vestimenta. Entre ellos, se encontraban mensajes como “si votás en Moreno, no lleves cosas de valor”, “votá y déjame el celu”, y cómo olvidarnos de la clásica expresión argentina “no, yo no digo negro de piel, digo negro de alma”.


El racismo no es un ente abstracto sin impacto en lo material: podemos pensar en cómo nombramos a los habitantes de los barrios populares. “Villeros”, “cabeza”, “negros pobretones”. Existe una reciprocidad entre esos dos puntos: hay una relación entre etnia y clase. Cuando hablamos de etnia, nos referimos a personas cuyos factores biológicos (color de piel, altura, rasgos faciales) coinciden entre sí. En cuanto a clase, hablamos de la posición socioeconómica ocupa cada uno. La Argentina se construyó sobre la explotación de etnias marginalizadas, y no hablo solo de la conquista de América. Desde tiempos inmemorables, las personas racializadas han podido aspirar, como mucho, a empleos informales como amas de casa, albañiles o similares, mayoritariamente, mal pagos. Lo racial es un factor clave en su pobreza. Es claro que el racismo en Argentina no solo es hacia la comunidad afro, también es hacia personas que se encuentran en condiciones desfavorables e incluso a descendientes de nativos suramericanos, todo lo que implique minoría o diferencia.


Debido a lo anterior, un grupo de artistas argentinos comenzó a plantearse el racismo como una problemática global. Por ende, darle solución es un trabajo de todos. Así es como nace el proyecto sin fines de lucro “Artfileres”, que consiste en vender trabajos artísticos a bajo precio y donar sus ganancias. Este proyecto decidió enfocarse en las comunidades de pueblos originarios, por el altísimo trato discriminatorio hacia ellas.


Artfileres tiene cinco organizadoras y 27 artistas. Opera ofreciendo icons (o retratos pequeños) por un monto mínimo. Los clientes se contactan con los organizadoros y, luego de haber abonado el pago, ellos los derivan con el artista de su elección. Cada artista tiene cinco cupos, cinco retratos a realizar. Luego, ese dinero se junta y se dona a alguna comunidad carenciada. Entre los trabajos realizados, se encuentra dibujos de mascotas, personajes de anime, ídolos de kpop, parejas, familiares y hasta de sus propios clientes. Los artistas trabajan día y noche para terminar todo a tiempo, produciendo contenido en 27 estilos diferentes.


Artfileres tiene un lema particular: “Somos personas pequeñas, como alfileres, pero juntas podemos sostener cosas grandes”. En la primera convocatoria, se realizaron más de 100 retratos y se juntaron $20 600. El dinero se envió a la comunidad La Higuera, en Chaco. Todo esto sucedió en casi tres días, con artistas y organizadores trabajaron a todo motor.


El trabajo de Artfileres demuestra que hay distintas formas de aportar a la causa. Este grupo decidió hacerlo desde el arte, en respuesta a el estallido social en el mundo. La muerte de George Floyd fue un punto de partida no solo para respetar la comunidad afrodescendiente, sino para respetar todas las etnias marginalizadas.


Todos los países padecen el racismo. Decir "mi país no lo vive" es ignorar la situación de quienes lo sufren. Quizás no vivamos el racismo de la misma forma que Estados Unidos, pero el racismo existe en el trato discriminatorio hacia cualquier persona cuya etnia no sea la hegemónica. Es tiempo de respetar las diferencias.


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