INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

Antivacunas e impunidad de expresión

Era el jueves 12 de abril de 2019, en el horario vespertino de Canal 13, cuando asombrosamente nos encontrábamos que el programa “El Diario de Mariana” difundía un insólito debate. El graph decía "ALERTA PADRES: VACUNAS SI, VACUNAS NO". Como en una especie de retroceso al medioevo un canal de televisión consideraba valioso difundir un debate entre una persona que informaba al oyente con información (VACUNAS SI) mientras confrontaba con una persona que expresaba su opinión (VACUNAS NO) sin ninguna base científica.


Por Luis Eduardo Esquivel



No es lo primera vez que nos enfrentamos a situaciones que parecen réplicas de debates medievales. Sin ánimo de hacer una lista exhaustiva, podemos recordar el auge del movimiento terraplanista, expresiones homofóbicas y misóginas en Tucumán que recientemente pedían hasta el cierre del INADI, y el debate sobre la interrupción voluntaria del embarazo en el cual legisladores comparaban a mujeres con animales y médicos “descreían” de la eficacia del preservativo.


Es decir, estamos en un contexto en el cual en los medios de comunicación difunden y validan expresiones que atentan contra derechos adquiridos y, en algunos casos, se oponen a la misma ciencia.


En redes sociales, muchas personas critican estas expresiones, y aún más se pide sanciones legales. Pero, más allá de las críticas morales y éticas, ¿Qué nos dice la ley sobre esto?


LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN:


Si tuviéramos que elaborar una lista de derechos fundamentales en un régimen democrático, sin dudas la libertad de opinión y de prensa figuran en la cima. En Argentina hemos vivido épocas de censura y hemos visto en carne propia sus nefastas consecuencias. Tal es así, que tuvimos un régimen que prohibía algo tan mínimo como mencionar el nombre de uno de los ex Presidentes de la Nación.


Es por ello, que en reconocimiento de la conquista de estos derechos de primera generación, nuestra Constitución Nacional y una serie de tratados internacionales los protegen como pilares fundamentales de una sociedad democrática.


Al fin y al cabo, sería dictatorial prohibir a una persona expresar sus opiniones y difundir sus conocimientos, o elaborar sistemas de censura previa o de aprobación gubernamental de contenido. Sin embargo, ¿qué sucede con las expresiones de odio? ¿la incitación a cometer delitos? O lo que sucede en este caso, expresiones que ponen en riesgo la salud pública.


DERECHOS ABSOLUTOS:


Si bien en nuestros primeros años como Nación bajo las ideas liberales de Alberdi, no se concebía la existencia de un “abuso del derecho”, la jurisprudencia y doctrina mundial y local fueron desarrollando este concepto. La ley 17711 incorpora en 1968 la siguiente noción: el ejercicio “REGULAR” de un derecho no constituye un acto ilícito.


Esto permite entender que existe, a contrario sensu, un ejercicio irregular -determinado en sede judicial - que puede generar hechos ilícitos y responsabilidad jurídica. En 2015 se mantuvo esta idea y nuestro nuevo Código Civil y Comercial reconoce que la ley no ampara el ejercicio abusivo de los derechos. En criollo, la ley reconoce que “los derechos de uno terminan donde empiezan los del otro”.


Es decir, que se puede reglamentar el ejercicio de los derechos, y considerar delitos a las expresiones de odio, permitir la difusión de determinado contenido en determinados horarios o bajo determinadas modalidades, etc. Habiendo desterrado la noción de los derechos absolutos, queda preguntarse entonces si lo que vimos el jueves constituye un ejercicio regular de un derecho.


Conforme nuestro sistema, será un juez quien lo podría determinar, a solicitud de parte, y las medidas que se deberán tomar en el caso concreto. Sin embargo, tal como se mencionó anteriormente, este no fue un caso aislado y por ello, el problema excede al programa en cuestión.


PATRIA POTESTAD VS RESPONSABILIDAD PARENTAL


Los efectos negativos del movimiento antivacuna no son un mito ni una opinión. Se pueden observar con el resurgimiento de enfermedades en América y Europa, es decir que no podemos negar el riesgo que significa difundir y avalar estas posturas.


Sin embargo, resulta más preocupante aún la noción que se tiene de los hijos bajo esta teoría, donde quedan sometidos a la opinión personal de sus padres quienes atentan en contra de su salud, bienestar y calidad de vida. Bajo el régimen del Código Civil de 1868 la relación de los padres y sus hijos se encontraba encuadrada en la patria potestad. Resultaba curioso la definición de este instituto: el conjunto de deberes y derechos de los padres sobre sus hijos. Es decir, que la ley establecía una subordinación jurídica de los hijos a sus padres.


Recientemente esto fue modificado, con la sanción del nuevo Código Civil y Comercial, que reemplaza la patria potestad por la responsabilidad parental. Aquí observamos un cambio de paradigmas absoluto, los padres ya no tienen una potestad sobre sus hijos, sino que tienen deber jurídico de garantizar su bienestar. Este bienestar debe adecuarse, tal como lo establecen las convenciones internacionales, al interés superior del niño.


Por lo tanto, este tipo de expresiones no atentan contra la salud pública, sino que también difunden una visión arcaica y hasta anti-jurídica, desconociendo Derechos Humanos de los menores. El niño se convierte en una cosa, con algunos derechos, y queda a arbitrio de sus progenitores la decisión de proteger su salud o no.


MOVIMIENTO ANTI VACUNA


Entonces, ¿Qué hacer en el caso en concreto? La censura a este tipo de opinión no sólo sería ilegal, sino poco eficaz. Sin embargo, los mecanismos de control deberían sancionar al canal de televisión por la forma en que fue exhibida la información: considerando igualmente válida una difusión de información científica y a una expresión personal que pone en riesgo la salud pública y difunde una visión arcaica y hasta ilícita de la relación de los padres y sus hijos.



Esto no implica una adhesión ciega a la industria farmacéutica y los laboratorios, dado que existen muchas áreas para criticarlos: desde la creación de monopolios, el ocultamiento de información, el régimen de patentamiento, etc. Es una invitación a exigir a los medios mayor responsabilidad en el manejo y difusión de la información, especialmente considerando que la Organización Mundial de la Salud incluyó recientemente el movimiento antivacuna como una amenaza a la salud pública. Por cierto, en esa lista este movimiento comparte el lugar con enfermedades como el ébola.


Finalmente, es importante reconocer la vital importancia del derecho a la libertad de opinión, de expresión y de prensa para una sana democracia. Pero reconocer así mismo que vivimos en sociedad y que esa libertad no puede convertirse en impunidad.


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