INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

Proyecto IVE: evolución legislativa

La primera vez que se legisló sobre aborto en Argentina fue durante la sanción del Código Penal Nacional, en el que se decidió que este fuese penalizado en todos los casos. Años más tarde, en 1903, tras la primera reforma del mismo, se estableció la primera excepción: los abortos no serían punibles en los casos de tentativa. Recién en 1921, cuando se llevó a cabo la segunda reforma del Código Penal, se establecieron los casos no punibles: 1) cuando corre peligro la vida o la salud de la mujer gestante; y 2) cuando el embarazo fuese fruto de una violación o de un atentado contra el pudor cometido sobre una mujer idiota o demente.


Por Juana Montes Gadda

Durante el régimen de la autodenominada Revolución Libertadora, entró en vigencia el Decreto de Ley N° 17.567, el cual reglamentó que en casos de violación para acceder a un aborto se debía primero judicializar la cuestión; también estableció que las menores de edad, idiotas y dementes requerirían de la autorización de un/a representante legal.


En 1973, en un contexto democrático, el decreto anterior pierde efecto a través de la sanción de la Ley N° 20.509, la cual dictaba que “perderán toda eficacia las disposiciones que crean o modifican delitos o penas de delitos ya existentes y que no hayan emanado del Congreso Nacional.” Nuevamente bajo un gobierno de facto, autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, se sancionó el Decreto de Ley N° 21.338 con el cual se reincorporó la reglamentación de 1968 (la Libertadora).


Con el retorno de la democracia, el Congreso nacional sanciona la Ley N° 23.077, retrotrayendo el marco legal al Código Penal de 1921, y así fueron restablecidos los casos de no punibilidad (que aún continúan vigentes).


En 2012 la Corte Suprema de Justicia de la Nación (en adelante, CSJN) se pronunció sobre el aborto por violación, en el famoso fallo FAL, y resolvió que las personas víctimas de una violación sexual, sean “normales” o “insanas”, pueden interrumpir un embarazo sin autorización judicial previa, y exime de toda posterior sanción tanto al médico responsable como a la persona que aborta. Sólo es necesaria una declaración jurada en la que se deje constancia del delito que padeció la víctima.

El Ministerio de Salud de la Nación desarrolló en el 2015 un Protocolo para la Atención Integral de las Personas con Derecho a la Interrupción Legal del Embarazo (Protocolo ILE) basándose en lo dictado por la CSJN. Sin embargo, son solo nueve las jurisdicciones que han adherido al Protocolo Nacional (o han elaborado uno propio en base al mismo); ellas son: Jujuy, Chaco, Misiones, Santa Fe, Entre Ríos, La Rioja, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Otras provincias tienen regulaciones que cumplen parcialmente con lo que dicta el fallo FAL, siendo estas: Salta, Córdoba, Buenos Aires, La Pampa, Neuquén y Río Negro. Las ocho restantes no tienen ningún tipo de regulación: Catamarca, Corrientes, Formosa, Mendoza, San Juan, San Luis, Santiago del Estero y Tucumán.

El 28 de mayo de 2005, en el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, fue lanzada la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, la cual se estructuró alrededor de tres reclamos: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”.


Dos años más tarde, la Campaña presentó en la Cámara de Diputados un proyecto para legalizar la interrupción voluntaria del embarazo. Este no había sido el primer proyecto en proponerla, y mucho menos en tratar la temática. Ya en 2006 se había presentado dos proyectos para regular la práctica, y a lo largo del retorno de la democracia se han presentado numerosos proyectos para protocolar el procedimiento de aborto no punible, modificar o derogar los artículos del Código Penal que tratan el tema (particularmente el 86), y también ampliar las causales. El proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo que elaboró la Campaña se continuó presentando reiteradamente en 2008, 2010, 2012, 2014, 2016 y 2018.

Características de la Cámara de Diputados de la Nación


Antes de comenzar el análisis de la evolución que ha tenido el proyecto de la Campaña en el interior de la Cámara de Diputados, vale mencionar que los proyectos de ley tienen una “vida” de dos años parlamentarios desde que se presentan, es decir, caducan a los dos años parlamentarios de haberse presentado. Si un/a diputado/a desea volver a presentar un proyecto ya caducado, puede “revivirlo” (por ello mismo la secuencia va de dos en dos).


Otro aspecto de la Cámara a tener en cuenta es que sus integrantes se renuevan cada dos años y por mitades, durante los años impares; ello significa que, para cada nueva presentación del proyecto hubo una composición de la Cámara distinta.

Por último, aclarar que las firmas que un proyecto recibe sirven para medir el apoyo por el mismo. Desde ya que firmar un proyecto no obliga a votarlo más tarde en el recinto.


En el siguiente cuadro se exponen las diputadas responsables de presentar el proyecto de la Campaña, cuál era su bloque parlamentario de pertenencia, y la fuerza política gobernante en el Poder Ejecutivo nacional:

A simple vista se observa que siempre fueron mujeres las que se preocuparon por la presentación del proyecto IVE. Todas ellas pertenecen a fuerzas políticas de izquierda o progresistas. En tres ocasiones, la diputada que presentó el proyecto pertenecía a la fuerza política gobernante. Es de público conocimiento que la Dra. Cristina Elisabet Fernández de Kirchner, presidente de Argentina entre 2007-2015 se opuso siempre a la legalización del aborto y jamás brindó su apoyo para impulsar la ley (incluso es sabido que operó en reiteradas ocasiones para obstaculizar el tratamiento del proyecto).


El gráfico a continuación muestra un sostenido aumento en la cantidad de firmas obtenidas en cada presentación del proyecto de la Campaña, siendo la gran excepción el 2016, año en el que la fuerza política gobernante cambia por primera vez desde la primera presentación del proyecto. Sin embargo, dos años más tarde se alcanzaría una cantidad récord.


En cuanto al análisis por género, puede observarse que las diputadas mantuvieron, desde el 2010, un piso de 20 firmas, llegando a superar las 30 en dos ocasiones. En cambio, es llamativo cómo la cantidad de firmas de los diputados varían de acuerdo con el período.

En este artículo se examinan dos indicadores: los bloques parlamentarios y las provincias. Se escogieron estos dos aspectos ya que son cuestiones que los/las legisladores/as tienen presente a la hora de tomar decisiones: las provincias son sus distritos electorales, ergo allí se encuentran sus votantes; y los bloques son la expresión parlamentaria de los partidos políticos que les permiten acceder a sus bancas.


En 2008, de un total de 18 firmas, 17 provinieron de seis fuerzas minoritarias, cuya ideología política era de izquierda o progresista. El FPV-PJ, fuerza de gobierno, tan solo aportó una firma.


En cuanto al voto por provincia, solo ocho firmaron. Vale recordar que la Cámara de Diputados no ofrece una representación proporcional entre provincias como lo hace el Senado, ya que su propósito es el de representar a la Nación en su conjunto. En contexto con lo dicho, hubo provincias chicas (con pocos/as diputados/as) que proporcionalmente ofrecieron más apoyo que las provincias grandes (con muchos/as diputados/as). Por ejemplo, Tierra del Fuego tiene cinco diputados/as, una sola firma significa el 20% de su representación total; en cambio, Buenos Aires tiene setenta diputados/as, solo tres firmas equivaldrían a poco más del 4% de su representación total.



En 2010 ciertas cosas permanecieron iguales: continúan siendo significativas las firmas de las facciones más pequeñas de la Cámara, y todas son de izquierda y progresistas. Sin embargo, ahora el FPV-PJ es el bloque que más firmas ha aportado.


Otras cosas han cambiado: ahora son las provincias con mayor cantidad de legisladores (Buenos Aires, CABA, Santa Fe) las que más firmas han aportado, junto con Corrientes. Además, firmaron un mayor número de provincias, habiéndose sumado Río Negro y Mendoza.



Dos años después, el FPV-PJ sigue siendo la fuerza política gobernante y la que más firmas aporta al proyecto IVE. Si bien todavía son significativas las firmas de los bloques pequeños, lo son mucho más las firmas de los bloques más grandes (FPV-PJ; UCR). Continúa aumentando la cantidad de provincias que firman. Poco a poco las provincias más grandes consiguen una mayor representación.



En 2014 se logró una mayor cantidad de firmas, y continuó la tendencia del periodo anterior: el FPV-PJ es la fuerza política de gobierno y la que más firmas ha brindado. Continúan siendo significativas las firmas de las fuerzas minoritarias.


Fueron 14 las provincias que firmaron, siendo las que más apoyo brindaron, de manera proporcional, las provincias más grandes. Siguiendo con el ejemplo anterior, Tierra del Fuego sigue aportando una única firma, es decir el 20% de su representación, mientras que Buenos Aires consiguió 31 firmas, o sea poco más del 44% sobre el total de sus representantes.



En 2016 la fuerza política de gobierno ha cambiado. Ahora CAMBIEMOS (PRO+UCR+CC) tiene el (inter)bloque más grande de la Cámara. Este año, como ya se dijo, fue la excepción en cuanto a las firmas obtenidas, dado que hubo una disminución considerable en la cantidad en relación con el 2014.


A simple vista pareciera que el FPV-PJ fue el bloque que más firmas aportó, pero ha de recordarse que Cambiemos es la sumatoria de varias fuerzas: consiguió 11 firmas (la CC no aportó ninguna). También disminuyó, por primera vez, la cantidad de provincias firmantes.


El 2018 fue el año más importante para la IVE, dado que fue la primera vez que el proyecto recibió media sanción en la Cámara de Diputados, aunque fue rechazado más tarde en el Senado.


¿Qué cambió esta vez? Son al menos cuatro factores que deben de mencionarse. En primer lugar, desde el 2015 gracias al colectivo Ni Una Menos, la temática de género, y particularmente la violencia de género, logró imponerse en la agenda pública, y más tarde en la política. Poco a poco se fue forjando una conciencia feminista, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Consecuentemente se consolidó un movimiento de mujeres que se reconoce como tal y que se organiza en base a ello.


La problemática en torno a la penalización del aborto se masificó en el ámbito público a partir de marzo de este año, cuando una serie de feministas desfilaron por la televisión para tratar el tema. Paralelamente, un puñado de diputadas ya había fijado fecha para volver a presentar el proyecto: 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. A partir de entonces ya no hubo marcha atrás: el aborto se había impuesto en el debate público y la política no podía hacer la vista gorda.


Y de hecho así fue. El Presidente de la Nación, el Ing. Mauricio Macri “habilitó el debate” en su discurso del 1ro de marzo. La Constitución Nacional en su artículo 99, inciso 8 establece que el Poder Ejecutivo “hace anualmente la apertura de las sesiones del Congreso, reunidas al efecto ambas Cámaras, dando cuenta en esta ocasión del estado de la Nación, de las reformas prometidas por la Constitución, y recomendando a su consideración las medidas que juzgue necesarias y convenientes”. Ante el ineludible debate público, sumado a la frustrada experiencia con la Ley de Paridad (los hombres del oficialismo con la complicidad masculina del Congreso trataron de frenarla, pero las Diputadas lograron aprobarla de todos modos), el Presidente comprendió que era preferible “habilitar el debate”, y no que se aprobase inesperadamente. Vale mencionar que el Poder Ejecutivo no tiene competencia sobre la agenda legislativa del Congreso Nacional; si bien puede presentar proyectos, no puede inhabilitar un debate, ergo tampoco se necesita de su aprobación para habilitarlo. Se trató, más bien, de un fuerte gesto político. De todas formas, el Presidente ratificó estar “a favor de la vida” (una expresión tendenciosa para manifestarse en contra del aborto).


El último aspecto que influyó fue el contexto internacional. Tras reiterados intentos, finalmente Uruguay logró sancionar la IVE en 2012. En la misma línea, Chile aprobó el año pasado el aborto por causales (antes estaba completamente prohibido, por lo que las causales son un avance importante). La otra experiencia fue el referéndum irlandés, llevado a cabo en mayo de este año, mediante el cual la ciudadanía votó a favor de la reforma constitucional para poder legalizar el aborto.


En este contexto, algunas facciones del FPV-PJ llamaron a votar a favor de la IVE (Nuevo Encuentro y La Cámpora), contrariamente a la tendencia de las demás fuerzas que brindaron “libertad de conciencia”. Ello se puede ver en la cantidad de firmas que brindó dicho bloque: 39 sobre los/as 64 integrantes total que tiene (el 61% de sus miembros).


Cambiemos, fuerza oficialista, juntó sólo 19 firmas, el 18% de sus miembros totales (el porcentaje se obtuvo sobre la sumatoria de los miembros del PRO, UCR y CC, dejando de lado los monobloques, dado que no forman parte del gobierno oficialista, sino de de una estrategia parlamentaria).


Todas los demás bloques, a excepción del Justicialista, brindaron apoyo absoluto, ya que todos/as sus miembros firmaron. Vale mencionar que son fuerzas bastantes pequeñas.

Las ideologías políticas de los/as firmantes varían dentro de amplio espectro de izquierda a derecha.


De un total de 23 provincias y CABA, 17 firmaron. Nunca antes se había alcanzado tal grado de federalización. Las provincias que no firmaron fueron: La Pampa, La Rioja, San Juan, San Luis, Formosa y Salta. Si se presta atención a los gráficos anteriores, se verá que La Pampa, LaRrioja, San Juan y San Luis jamás firmaron el proyecto.



A modo de reflexión final, tras analizar la evolución de la legislación del aborto, casi cien años de idas y vueltas, se puede pensar que Argentina se está envalentonando hacia la legalización finalmente. Tras cada renovación, la IVE logra aumentar su cantidad de firmas, consigue más representación federal y una mayor transversalidad partidaria. El rechazo de la media sanción en el Senado lejos de ser una derrota, es un nuevo punto de partida. Nunca antes se había logrado semejante paso.


No fue el 2018, será el 2019, el 2020 o el 2021. Lo importante es que no hay vuelta atrás. El tema está en la agenda pública y la política no podrá eludirlo, y mucho menos durante las elecciones del año entrante.


Este año nos hirieron, pero no nos ganaron. Ahora estamos juntas, ahora sí nos ven. Tarde o temprano el patriarcado va a caer, y finalmente el feminismo logrará vencer. ¡QUE SEA LEY!


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