INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN

26 años sin justicia

A pesar de los 26 años que pasaron desde el atentado a la AMIA, aún no está claro por qué fue ni quién lo llevó a cabo. Las 85 víctimas fatales todavía no pudieron descansar en paz ni tener justicia.


Por Lisandro Machado


Foto del atentado (Fuente: CEDOC)

9:53 del 18 de julio de 1994. La hora y el día que cambió para siempre a la sociedad judía argentina. Una bomba destruyó la AMIA y se llevó la vida de 85 personas, además de dejar 300 heridos y muchísimo daño material hasta varias cuadras a la redonda. Fue uno de los mayores atentados en la historia de nuestro país; el segundo con más muertos después del bombardeo a la Plaza de Mayo en 1955. 26 años pasaron y aún no se esclareció qué pasó, ni hubo grandes avances en la Justicia.


Lo cierto es que para hablar de aquella fecha hay que remontarse a varios años atrás. Quizás, la fecha indicada sería el 9 de julio de 1988, cuando la fórmula Carlos Menem-Eduardo Duhalde ganó la interna del Partido Justicialista para las elecciones presidenciales de 1989. Según información publicada por Infobae, y tomada del libro El peso del poder de Domingo Cavallo, para obtener financiación para su campaña presidencial, Menem tuvo reuniones con Khadafi, dictador de Libia, y Bashar al Sadd, homónimo de Siria. A cambio de dinero, Menem les habría ofrecido la venta del misil argentino Cóndor (al primero) y de material para plantas nucleares en su país y en Irán (al segundo); todo esto, tras ganar las presidenciales. Sin embargo, luego del triunfo del 14 de mayo de 1989, las estrategias habrían cambiado por pedidos de Estados Unidos.


Años después, el 17 de marzo de 1992, un explosivo ubicado en una camioneta Ford F 100 voló la Embajada de Israel, asesinando a 22 personas. Y finalmente, sin demasiados avances en el medio, en 1994 se sucedió el atentado a la AMIA. Originalmente, la cifra era de 86 víctimas. Años después, se comprobó que uno de los muertos era falso, para cobrar la indemnización. Además, la identidad del número 85 fue comprobada recién en 2016. Hasta entonces, había estado registrado como NN.


Una de las manifestaciones recordando a las víctimas (fuente: Télam)

Desde el estallido de la mutual judía, la palabra que mejor explica el proceso a la actualidad es impunidad. Se barajaron muchísimas hipótesis: desde el causal de esas reuniones, pasando por la llamada pista Siria o la acusación formal a mandatarios iraníes de aquella época radicada en 2006 (y que derivó en un pedido de captura a un exembajador viviendo en Londres por el que Gran Bretaña rechazó su extradición), hasta una represalia por el papel del expresidente en la venta de armas a Croacia y Bosnia en la Guerra de los Balcanes. Las hipótesis también se plantaron sobre una infinidad de denuncias de encubrimiento, tanto a los funcionarios de ese momento como a Cristina Fernández de Kirchner por firmar el Memorándum de entendimiento con Irán (comprobado, luego, que fuera para intentar interrogar a los formalmente acusados por el atentado, algo engorroso dadas la leyes iraníes). Lo cierto es que, tres juicios después (uno aún activo desde 2019), los únicos condenados por acciones que tienen que ver con el atentado fueron por encubrimiento: el exjuez Juan José Galeano (encargado del primer juicio) y otros funcionarios de la Agencia Federal de Inteligencia y del gobierno argentino. En toda esta mezcla de nombres, tampoco se puede dejar afuera a Alberto Nisman, el fiscal que en 2015 se suicidó en su departamento de Puerto Madero un día antes de presentarse en el Congreso por su denuncia a la, por entonces, presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Bajo el mandato, dado por Néstor Kirchner, de investigar el atentado, Nisman presentó acusaciones a la exmandataria y a otras personas. Tras su muerte, todos esos juicios fueron desestimados por falta de pruebas.


Pasaron 26 años, pero todavía pareciera que ambos ataques fueron ayer. Es que, en lugar de aclararse de una vez por todas qué pasó, cada paso que da cualquiera de los actores pareciera enturbiar aún más el panorama. Más aún cuando, desde el fallecimiento de Nisman, las causas y el propio exfiscal entraron en un juego político que más que darle justicia a las víctimas solamente busca ensuciar al rival de turno. 22 muertos en la Embajada de Israel y 85 en la AMIA reclaman mayor responsabilidad y esclarecimiento de lo sucedido para, por fin, descansar en paz.


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